El Gobierno teme una represalia mundial por no controlar el lavado

Esta semana reemplazó a Rosa Falduto por José Sbatella en la Unidad de Información Financiera (UIF). Dice temer una condena de la GAFI y quedar fuera del G-20. Pero también está en juego la relación con Clarín.
El Gobierno reincorporó en sus filas a un enemigo acérrimo de Clarín y lo colocó al frente de la Unidad de Información Financiera (UIF), el organismo que se encarga de investigar el lavado de activos. Se trata de José Sbatella, el economista que se fue echado de la Secretaría de Defensa de la Competencia en agosto de 2008 porque se oponía a la fusión de Cablevisión con Multicanal y al "capitalismo de amigos".

Sin embargo, la decisión de desplazar a Rosa Falduto del cargo de directora de la UIF y poner a Sbatella se apoya principalmente en la visión crítica que del organismo tienen en el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Si la entidad, que combate el lavado de activos y la financiación del terrorismo, vuelve a cuestionar la falta de acción de la UIF, la Argentina podría quedar afuera de G-20, el grupo de países industrializados y de economías emergentes que toman las principales decisiones en el tablero internacional.

La GAFI ya presentó un informe crítico sobre la unidad que coordina Falduto y tiene previsto entregar otro entre marzo y abril. Por eso la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner llamó a Sbatella a su teléfono personal hace una semana y le pidió que se reintegrara, esta vez en otro cargo.

La UIF actúa bajo la órbita del Ministerio de Justicia, que conduce Julio Alak. El Gobierno utilizó como argumento para remover a Falduto la inacción. Señala que de 7 mil reportes de operaciones sospechosas que recibió desde 2006, Falduto investigó sólo 700, de los cuáles 300 casos pasaron al archivo. También marcan que no hubo en ese período ninguna multa, ni procesado, ni denunciado. Es decir, según la UIF no hay lavado de dinero en la Argentina. Además, desde la cartera que conduce Alak advirtieron que Falduto "había desplazado de su cargo a gente muy capaz y había nombrado familiares". PERFIL se quiso comunicar con Falduto a su oficina y a su casa, pero nunca obtuvo respuesta.

"¿Hay orden de ir contra Clarín?", preguntó este diario a un funcionario del Gobierno, que contestó: "La decisión de poner a Sbatella la tomaron directamete de arriba. Pero no hay una animosidad contra Clarín". Sin embargo, Sbatella tendrá que ocuparse, cuando le toque asumir, de la denuncia de un ex ejecutivo de la JP Morgan, Hernán Arbizu, quien tenía como clientes a Clarín y a otros 400 grupos económicos de Argentina a los que acusó de presunto lavado de dinero. La declaración de Arbizu está bajo sospecha porque permanece en el país acusado por la JP Morgan de "desfalco". Arbizu afronta un pedido de extradición. Pero en el Gobierno le abrieron las puertas con agrado, en el marco de la batalla contra el grupo multimedia. En el Gobierno confiaron que no está claro si lo de Arbizu es una denuncia judicial o verbal y que tendrán que revisar el caso llegado el momento, pero no sólo de Clarín sino de otros 400 clientes que tenía el ex ejecutivo de la JP Morgan.

Los primeros movimientos que podría hacer Sbatella apuntarían a cambiar la legislación que impide castigar el "autolavado de dinero", y también iría contra los sujetos obligados a reportar operaciones sospechosas, como los bancos, contadores y escribanos. Estando fuera del Gobierno, Sbatella apoyó la estatización del fútbol aunque mantuvo su postura crítica hacia la Casa Rosada y sus idas y vueltas con el Grupo Clarín. Habrá que ver qué posición adopta en su nuevo cargo.

Comentá la nota