El Gobierno teme que los bonistas italianos traben el canje de deuda

Por eso incluirá en la oferta un segmento minorista; así buscará mayor aceptación.
El Gobierno no lo dice en voz alta, pero Italia se convirtió en uno de los países clave para asegurar el éxito del canje de deuda con los holdouts. Más allá de que están avanzadas las conversaciones con grandes inversores y, según el ministro de Economía habría un 50% que estaría en condiciones de ingresar a la oferta -esto es, cerca de 10.000 millones de dólares-, funcionarios argentinos tildaron de "importante" y "estratégico" la necesidad de incluir un segmento minorista para llegar a los italianos que rechazaron la quita en el 2005 y aún conservan el bono original en default.

En lo que al proceso se refiere, hay una ventaja con la que cuenta Cristina que no la tuvo su marido hace cuatro años. En aquella oportunidad, desde que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, lanzó los lineamientos de la propuesta en Dubai en el 2003 y llegó a concretarla pasaron 2 años con innumerables dificultades que se fueron sorteando en el camino. Entre ellas, los problemas para definir la oferta, para nominar a los bancos colocadores, los embargos, etc. La Comisión de Valores de Italia, Consob, más permeable a la presión de los bonistas que su par en los Estados Unidos (la SEC), también generó más de un dolor de cabeza al equipo económico con los tiempos que se tomó para aprobar la operación.

Hoy ese camino sería más lineal. Por una nueva norma de la Comunidad Europea, si hoy se obtiene una aprobación de la oferta en una jurisdicción europea, la misma se puede trasladar "casi automáticamente" al resto, confiaron fuentes argentinas.

Y la puerta de entrada de los italianos en Europa "con más experiencia en emisiones de bonos" del continente será Luxemburgo, agregó la fuente.

Este detalle le ayudará a Boudou a acelerar los plazos legales y a salir "en 30 días" con los papeles aprobados, una vez que se termine de negociar la oferta, tal como estimó en la conferencia de prensa.

Nadie sabe a ciencia cierta cuánto tienen los italianos. Pero la cuenta de acreedores que se maneja es la siguiente. De los 20.000 millones de deuda en default nominales, unos 10.000 millones de dólares estarían en manos de grandes fondos, ya apalabrados por los bancos negociadores liderados por Barclay´s. En su mayoría, los fondos pagaron precios de default, con lo que se espera que acepten el ingreso y que aporten además dinero fresco para una emisión extra. Por otro lado, la Task Force de Italia, que lidera Nicola Stock, dice representar uno 4.500 millones de dólares de pequeños tenedores, que eligieron renunciar al juicio en Nueva York y, en cambio, meter una demanda contra el país ante el Ciadi, el tribunal que administra el Banco Mundial para disputas sobre inversiones. Pero es muy probable que en el interín le hayan vendido a algún fondo su título.

En juicio ante Thomas Griesa, en Nueva York, habría otros 4.500 millones, si bien aquí la masa esperable para tentar a los bonistas es menor ya que habría unos 2.500 millones de dólares en manos de los denominados fondos buitres, entre los que se encuentran el magnate y productor de vasos plásticos con una fábrica en la Argentina, Kenneth Dart, y el fondo Elliott, ambos viejos conocidos y temidos por Brasil, Perú y Ecuador, en la historia de defaults latinoamericanos. Tenedores argentinos quedan otros cuantos, pero muchos están comprendidos en las demandas colectivas en Nueva York. Los funcionarios locales saben que Griesa pondrá la lupa en los pequeños bonistas para darle el crédito de "buena fe" a la oferta.

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