El Gobierno suspende el cambio de hora

La Presidenta no quiso provocar un nuevo foco de conflicto con el interior y postergó la medida
El gobierno de Cristina Kirchner decidirá dejar en suspenso el cambio de hora previsto a partir de pasado mañana. La Presidenta se comunicó ayer desde la India con el secretario de Energía, Daniel Cameron, que le informó sobre la resistencia de la mayoría de las provincias a modificar el horario, por lo cual la jefa del Estado resolvió no crear un nuevo foco de conflicto con el interior y postergó la medida.

"Todavía no está claro que se deje sin efecto en forma definitiva. Al menos está congelada y postergada", informó ayer a LA NACION un funcionario del Ministerio de Planificación, que dirige Julio De Vido.

El adelantamiento de la hora se iba a disponer por decreto y regiría desde el domingo, tal como se aplicó durante los últimos años.

El Gobierno siempre justificó la necesidad de la medida en la urgencia por ahorrar energía, por cuanto significaría un mejor aprovechamiento de la luz solar en el período de verano. Al extender el horario de luminosidad, el sistema interconectado nacional registra menor presión.

En el plano político, empero, esta suspensión significa el primer paso atrás de Cristina Kirchner frente a las presiones de las provincias del interior del país. Sin embargo, para no demostrar debilidad, la Casa Rosada no confirmó nada oficialmente y el Ministerio de Planificación dejó trascender un informe que "desaconseja la medida porque están garantizadas las reservas energéticas".

La decisión oficial se conocerá hoy o mañana, al regreso de la Presidenta de su viaje por la India.

Lo cierto es que incluso el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, un cruzado del alineamiento con la Casa Rosada, había planteado serias objeciones al cambio de horario. Diversos sectores empresariales bonaerenses reclamaron que no se pusiera en marcha.

No estaba solo. Más de 20 provincias, de los 24 distritos del país, habían pedido desactivar la medida por las enormes pérdidas económicas que deparaba, en un preocupante contexto de crisis fiscal de esos distritos. Las cámaras empresariales, tanto del comercio, los espectáculos, el turismo y la gastronomía, informaron que el daño sería mayúsculo: 2009 no fue un buen año para todos esos sectores debido a la crisis internacional.

Ocurre que la extensión del horario de luminosidad resta clientela a restaurantes, teatros y cines, que pierden consumidores en el primer turno de la noche. Ello impacta sobre todo en el turismo, entre otros sectores empresariales clave.

En este contexto conflictivo, Cameron se comunicó muy temprano ayer por la mañana con De Vido, que estaba con la Presidenta en la India. Cristina Kirchner también escuchó el informe preocupante del secretario de Energía: por el masivo rechazo, un eventual decreto presidencial sería desoído por más de 20 distritos.

Y ello sería un duro golpe para el poder de disciplinamiento de la Presidenta y de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, sobre los gobernadores. "O todas las provincias lo aceptan o ninguna", reaccionó Cristina Kirchner, ante el asentimiento de De Vido y la obediencia de Cameron, según pudo saber LA NACION de fuentes cercanas a Planificación.

Otro funcionario señaló que los Kirchner tienen conciencia de que en los últimos tiempos forzaron a los gobernadores del PJ y de la oposición a apoyar leyes en el Congreso que les generaron mucho desgaste, como las de presupuesto y de medios.

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