El Gobierno sugiere que el PJ se unirá.

Instala la idea de un pacto con el sector disidente después del 29; De Narváez denuncia que buscan restarle votos independientes.
La pelea interna en el peronismo se agudizará de aquí al jueves próximo, cuando terminará la campaña. Néstor Kirchner profundizó ayer una estrategia dirigida a golpear a Francisco De Narváez: el kirchnerismo dejó trascender diálogos reservados entre peronistas oficialistas y disidentes que militan con el candidato de Unión Pro que compite contra Kirchner en la pelea por los diputados nacionales bonaerenses.

Según pudo saber LA NACION, la principal reunión ocurrió el miércoles último entre el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, mano derecha del gobernador Daniel Scioli, y el diputado provincial Osvaldo Mércuri, del PJ disidente. Fue confirmada por ambas partes. Pero Mércuri aseguró que no se tejieron acuerdos para unificar bloques en el futuro.

En la Casa Rosada confirmaron que al abrazarse a los peronistas disidentes, Kirchner busca por un lado evitar la fuga de votos del aparato de intendentes del PJ del conurbano que podrían ordenar un corte de boleta a favor de De Narváez. Y por otro, intentaría desalentar el voto independiente e indeciso para su rival de Unión Pro y derivarlo así en Buenos Aires a opciones no peronistas, como Margarita Stolbizer, de Acuerdo Cívico y Social (ACyS).

En cambio, el objetivo declamado por el Gobierno es establecer acuerdos de gobernabilidad para luego de las elecciones del 28 de junio. Es cierta la necesidad de sumar aliados en plena crisis global a los bloques kirchneristas, que perderán varias bancas en el Congreso nacional y en la Legislatura bonaerense.

También surgió ayer la versión de reuniones de ministros nacionales con Felipe Solá, segundo en la lista de De Narváez. Pero allegados a Solá las desmintieron. "Las negamos rotundamente. Es una operación para levantar al Acuerdo Cívico, de Elisa Carrió, y que la gente crea que somos todos lo mismo", dijo el vocero.

Los kirchneristas quieren acercarse a los peronistas disidentes, pero atacar a De Narváez y a su aliado, el jefe de gobierno porteño, Maurcio Macri, sin historia en el PJ. Buscaría arrebatarle apoyos de peronistas descontentos por la estrategia de "desperonización" de Unión Pro.

Consultado por LA NACION, el candidato a diputado porteño de ACyS Ricardo Gil Lavedra señaló: "Scioli dijo que hay que reunificar el PJ tras las elecciones; van a terminar unidos. Ya no hay indicios: ellos mismos lo están diciendo".

Un ministro de la presidenta Cristina Kirchner dijo ayer a LA NACION: "Los radicales le tienen miedo al PJ unido después del 28". El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, había dicho el miércoles a LA NACION que "todos los peronistas disidentes se acercarán después del 28 porque buscarán un proyecto de poder y transformación". A él se sumó el diputado kirchenrista Carlos Kunkel.

El mismo De Narváez contestó que Kirchner tiene que renunciar a la jefatura del PJ y que él quiere liderar el peronismo.

Las reuniones entre Alberto Pérez y Mercuri fueron el comentario del día. Mércuri apoya a De Narváez, pero fue desplazado de la lista de candidatos a diputados provinciales. Pero su esposa María Torresi de Mércuri quedó firme en esa lista de Unión Pro, por la tercera sección.

Atomizar a la oposición

Los kirchneristas le dieron magnitud política al encuentro. Mércuri aclaró a LA NACION que sólo asistió "a tomar un café con un amigo de toda la vida, Isidoro Laso". Se trata de un asesor de Alberto Pérez. "Fui a conocer su despacho y Pérez pasó a saludar al final", agregó.

En el bunker kirchnerista existe una creciente inseguridad por la reciente polarización en las encuestas entre Kirchner y De Narváez, dos opciones peronistas. La estrategia de Kirchner busca atomizar el voto opositor. Y "peronizar" el discurso. "Con el peronismo como columna nacional vamos a hacer un gran bloque nacional y popular que de la batalla a la derecha", dijo ayer Kirchner.

En este fuego cruzado, el jefe del bloque de diputados provinciales kirchneristas, Raúl Pérez, admitió, consultado por LA NACION, que organiza reuniones "para hablar con todos los amigos del peronismo disidente". Excluyó a De Narváez y a Macri. "Con ellos los peronistas están descontentos y se le irán tras el 28", auguró.

Reutemann insiste con despegarse

* La táctica de pegar al peronismo disidente con el Gobierno ya surtió un efecto considerable en la campaña de Carlos Reutemann en Santa Fe, a quien sus rivales socialistas acusan de querer unirse al kirchnerismo tras las elecciones. Por enésima vez, el senador lo negó ayer: dijo que su relación con Néstor Kirchner "no tiene retorno, es irreversible", y consideró que la presidenta Cristina Kirchner "decepcionó bárbaramente" al no cumplir sus promesas de campaña. "El Gobierno defiende la política que se hizo hasta ahora, y yo tengo una idea absolutamente en contrario", añadió, en declaraciones al diario La Capital.

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