El Gobierno silenció el parte médico previo a las elecciones

Iba a señalar que había 31 muertos, 22 de ellos en la provincia de Buenos Aires.
El día previo a las elecciones, el Gobierno silenció un comunicado que elevaba a 31 la cantidad de muertos por la Gripe A, cinco más que el día anterior. Iba a ser el parte número 60 desde la llegada del virus, y puntualizaba que 22 fallecimientos (70% del total) habían ocurrido en la provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo se jugaba su futuro.

La última información que conocieron los ciudadanos antes de votar fue difundida el viernes 26. El "Parte Diario 59" reportó 1.587 casos confirmados y 26 muertos. A partir de ese día, el parte dejó de ser "diario". Tampoco hubo comunicado el día de la votación.

Una de las explicaciones fue que ministros de Salud provinciales pidieron que no se informara a la población los sábados y domingos, porque sus centros de epidemiología no trabajaban esos días. Pero los partes habían salido sin problemas los anteriores fines de semana de junio. Y nunca se dieron públicamente los motivos de la discontinuidad informativa.

El lunes 29, el Gobierno amaneció derrotado en las urnas y tampoco emitió su informe sobre la Situación de la Influenza A (H1N1). A esa altura, según médicos que evalúan la curva del virus, los muertos ya eran 33. El silencio oficial sobre la cantidad de casos –dato clave para las tomar medidas de prevención– se extendió hasta el 4 de julio, que fue sábado. El "Parte Diario 60", como fue titulado, dio cuenta de 2.409 casos confirmados y de 55 muertos, más del doble que la última vez.

La fuente de información centralizada en el Instituto Malbrán comenzó a desgajarse en datos por provincia, y eso dificultó el seguimiento de las variables epidemiológicas. El 5 de julio, domingo, se conoció otro parte nacional, con 2.485 personas contagiadas y 60 muertos. Y el jueves pasado, el último parte notificó 82 muertes, pero las cifras de las provincias elevaban ese registro a 91.

El manejo oficial de la información es uno de los costados sensibles que tiene la pandemia en la Argentina. Otro lo conforman las medidas sugeridas en la Unidad Coordinadora General del Ministerio de Salud, que no fueron tomadas a tiempo para frenar el virus. Fuentes oficiales revelaron a Clarín que las clases debieron haberse suspendido en junio, un mes antes de cuando se hizo.

La recomendación se produjo el 5 de junio, y no obtuvo el apoyo suficiente en el seno del comité de crisis. Sugería "El cierre de los establecimientos educativos de la Ciudad de Buenos Aires y distritos afectados en el primer y segundo cordón de la provincia de Buenos Aires, durante 14 días", según documentación que chequeó este diario. "Las escuelas fueron esos días uno de los principales focos de contagio. Hubo propuestas para cerrarlas entre el 8 y el 20 de junio, pero los ministros de Salud Claudio Zin (bonaerense) y Jorge Lemus (porteño) la rechazaron", señaló una fuente cercana a la ex ministra de Salud, Graciela Ocaña. Clarín consultó ayer a los voceros de ambos ministros, que prefirieron no polemizar: "Todas las decisiones se tomaron en el comité de crisis por consenso y con las clases pasó eso", señalaron.

Esas semanas eran claves para la campaña electoral, y en las zonas señaladas se iba a definir la suerte del macrismo y del kirchnerismo. Las vacaciones forzadas comenzaron finalmente el 6 de julio.

En la reconstrucción que pudo hacerse del manejo de la situación por parte del Gobierno no faltaron reproches a Ocaña "por no haber convocado al comité de crisis en los días previos a los comicios, cuando el virus se expandía".

También hubo celos por el funcionamiento de equipos paralelos de especialistas, que aconsejaron a las autoridades por separado y, a veces, en forma contradictoria. Las explicaciones del equipo "oficial", integrado por los referentes epidemiológicos de la cartera sanitaria, parecían no conformar a la Presidenta, quien públicamente comenzó a elogiar al reconocido infectólogo Daniel Stamboulián, autor de la frase "esta gripe se cura sola".

En declaraciones periodísticas a comienzos de junio, Stamboulián desaconsejó el cierre de escuelas, defendió la realización de las elecciones el 28 de junio y criticó los ceses de actividades. Anoche, en diálogo con Clarín, el especialista consideró que las medidas contra la Gripe A "se tomaron en conjunto, escuchando a todo el mundo".

"No creo que haya habido grupos distintos. Aprendimos todos sobre la marcha, como en un terremoto. Nos dimos cuenta de que había que utilizar el tratamiento precoz en casos de adultos jóvenes, porque, sin pertenecer a grupos de riesgo, desarrollaron neumonías impresionantes, pero eso lo vimos en el día a día", explicó.

El 3 de julio, en la visita al hospital Abete, de Malvinas Argentinas, Stamboulián llegó tarde a la rueda de prensa, pero su arribo provocó un saludo especial de Cristina: "El doctor es tal vez el infectólogo más importante de la Argentina".

Fue el día en que Zin minimizó las cifras de infectados y Cristina cuestionó a los medios por publicar que había 100.000 infectados: "esos titulares crean pánico". A su lado, sin embargo, el nuevo ministro de Salud, Juan Manzur, dijo que, efectivamente, la proyección era de "100.000 registros". La contradicción quedó a la vista.

Una semana antes de renunciar, Ocaña le entregó al entonces jefe de Gabinete Sergio Massa un informe reservado sobre la situación de la Gripe A. Le proponía decretar una nueva emergencia nacional para crear una unidad de coordinación para todo el país, dirigida por el Ministerio de Salud. Se lo bocharon. Y se fue.

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