El Gobierno siguió el acto minuto a minuto, pero prefirió no confrontar

La estrategia oficial apunta a desactivar el conflicto. Las críticas fueron moderadas.
Con una estrategia de evitar la confrontación, el Gobierno se mantuvo en silencio sobre el acto de los ruralistas en el Rosedal y buscó minimizar su importancia. Sin embargo, en la Casa Rosada y la Secretaría de Agricultura, los televisores estuvieron encendidos y los funcionarios consultados no ocultaron su satisfacción por lo que entendieron, fue una escasa convocatoria de la dirigencia agropecuaria y la oposición.

"Al campo lo veo bien, en Entre Ríos hay producción récord y va a ser un buen año pese a la sequía", ironizó un alto funcionario con escritorio cercano a la presidenta Cristina Kirchner, cuando Clarín le pidió una reflexión. Aseguró estar "en otra cosa" y ciertamente tenía encendido su televisor en el canal C5N, que no transmitía en ese momento el evento.

Pero después se puso serio: "No es momento de confrontar, es un acto muy político y dijeron que iban a apoyar a sus legisladores. Nosotros queremos arreglar las cosas y no pelearnos, pero si nos atacan nos defendemos", agregó.

La noticia del día para la Casa Rosada fue la renuncia del secretario de Medios, Enrique Albistur, confirmada alrededor de las 18. Unas horas antes, el nuevo hombre fuerte de la comunicación oficial, Alfredo Scoccimarro, almorzaba con varios voceros en el restaurante Ritz, a pasos del Palacio de Hacienda.

Cosas del microclima que a veces se vive en la sede gubernamental, tras conocerse la renuncia de Albistur, en el patio cubierto que da a la entrada de Balcarce 50 se oyeron los compases del dos por cuatro y se pudo ver bailando un tango al actor Lito Cruz y su pareja, en un ensayo previo a la inauguración de una muestra hoy a las 11 por el Día Nacional del Tango, a la que asistirá Cristina.

La Presidenta estuvo hasta pasado el mediodía en la Rosada y regresó hacia las ocho, sin agenda conocida. A esa hora, en que se sucedían los discursos en el Rosedal, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, viajaban a Corrientes para la asunción del gobernador Ricardo Colombi, el que hizo campaña con la bandera de la UCR y apenas electo transmutó al kirchnerismo.

La única crítica en voz alta a la movida del campo provino del ahora ex diputado kirchnerista Edgardo Depetri, quien aseguró que era el acto "de las patronales sojeras" y de la oposición "al gobierno nacional y popular".

Otro protagonista de la relación con el campo, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, tampoco estuvo en Buenos Aires, pero llamó seguido, inquieto por saber cuánta gente había en Palermo. Domínguez eligió justo la jornada de ayer para viajar bien lejos, a Jujuy, donde firmó un acuerdo con el gobernador para entregar un hospital de campaña a los peones rurales jujeños.

"No hay mucha gente, fijate que las cámaras hacen un plano cerradito", se solazaban en un par de despachos que seguían la transmisión por televisión. "El ministro me llama para saber cuánta gente hay. Y yo le digo que cuatro o cinco mil personas con toda la furia. El Canal Rural muestra los claros", aseguraba un colaborador de Domínguez.

Pero Domínguez no dijo nada: el kirchnerismo busca desactivar este conflicto, y en esa línea el ministro brindó amablemente con los ruralistas anteanoche y sostuvo que el campo tiene una dirigencia "extraordinaria".

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