El Gobierno sentó a la UIA y a la CGT en Madrid para que definan salarios de 2009

El Gobierno sentó a la UIA y a la CGT en Madrid para que definan salarios de 2009
En el primer día de la visita de Cristina a España, De Vido y Tomada se reunieron con empresarios y gremialistas para analizar la situación del empleo y las paritarias
Apenas en la primera jornada de la visita de la presidenta Cristina Fernández a España, el Gobierno comenzó a justificar los motivos de su decisión de sumar a Hugo Moyano y Juan Carlos Lascurain a la comitiva oficial: la posibilidad de conformar un espacio de diálogo tripartito, pero cuyo sentido central apunta a establecer un consenso sobre la inminente negociación salarial que ofrezca previsibilidad y despeje fantasmas sobre el futuro de la economía en medio de la crisis global.

En esa apuesta, los ministros de Planificación, Julio de Vido, y de Trabajo, Carlos Tomada, mantuvieron ayer en Madrid una extensa reunión de trabajo con los representantes de la CGT y la UIA que viajaron junto a Moyano y Lascurain para analizar la situación del empleo, las paritarias que arrancarán las próximas semanas y la discusión por el proyecto para reformular el actual sistema de riesgos del trabajo. El encuentro se concretó después de las declaraciones del jefe de la central obrera y el titular de la entidad industrial en favor de auspiciar un proceso de diálogo que congregue a empresarios, gremios y al Gobierno en la búsqueda de propuestas para garantizar la estabilidad laboral, el consumo y la producción frente al actual contexto de crisis internacional.

Previo a la visita que realizarán entre hoy y mañana en España el Consejo Económico Social (CES) que funciona en ese país, Moyano y Lascurain recomendaron la necesidad de copiar ese modelo en la Argentina para consensuar políticas sobre la preservación del empleo y los salarios. “Por supuesto me sentaría así nos escuchamos todos. Hay mucha voluntad en todas las partes”, aseguró el camionero, mientras el dirigente industrial consideró “un momento oportuno” para trabajar en favor de un diálogo tripartito.

El tema fue retomado ayer en el encuentro con De Vido y Tomada, que se realizó en el salón La Moncloa, del hotel Intercontinental de la capital española. Además de Moyano, estuvieron los dirigentes Antonio Caló (UOM) y Omar Viviani (peones de taxis), mientras que por el sector empresario participaron los industriales José Ignacio de Mendiguren y Guillermo Moretti; el titular de la Fadeeac, Luis Morales; y el presidente de la Uart, Jorge Aimaretti.

Según transmitieron voceros oficiales, en la reunión fue central el debate sobre la idea de apuntalar un pacto social al estilo español, una propuesta que Cristina lanzó apenas inició su mandato pero que nunca terminó de cuajar por las diferencias entre empresarios y sindicalistas. Ahora el Gobierno pretende utilizar el viaje a España y la reunión con los representantes del CES para volver a la carga con la apuesta por una concertación que a su vez permita despejar los temores sobre la inminente discusión salarial.

En ese sentido y pese al espíritu concertador de su discurso, el propio Moyano insistió en que cada gremio pedirá el aumento que considere necesario, una posición que repitió ayer en el encuentro con ministros y empresarios, según transmitieron desde su entorno.

A su vez, De Mendiguren reiteró la expectativa de la entidad fabril de sacar provecho al diálogo con la dirigencia gremial en Madrid, y advirtió que la clave para superar los efectos de la crisis está en la necesidad de preservar el empleo y la actividad. “Los empresarios tenemos muy claro que el salario es mercado. Argentina no tiene los problemas de recesión y pérdida acelerada de empleos, pero no somos tan ingenuos como para creer que la crisis no nos va a afectar”, alertó el industrial.

Reforma de ART

Por otra parte, durante la reunión también se discutieron los puntos principales del proyecto oficial para reformar el sistema de riesgos del trabajo y Tomada anticipó a empresarios y sindicalistas la decisión de Cristina de enviar la iniciativa al Congreso apenas se inicie el período de sesiones extraordinarias.

Al respecto, voceros oficiales señalaron que hay “un aceptable consenso” en torno al proyecto del Ejecutivo, aunque dentro de la UIA y la CGT todavía persisten importantes diferencias sobre aspectos claves de la futura ley.

Básicamente las dudas parten de la UIA, que rechaza la participación gremial en el control de los mecanismos de seguridad e higiene en las empresas e insiste en reclamar la inclusión de la llamada “opción excluyente”, que obliga al trabajador accidentado a elegir entre cobrar la indemnización que establece el sistema o iniciar una demanda civil contra su empleador.

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