El Gobierno reclamó por el polémico muro

La decisión de la Municipalidad de San Isidro de construir un muro en el límite con el partido de San Fernando para "combatir la inseguridad", generó un fuerte rechazo de los vecinos de la segunda comuna, que derribaron los pilotes y se enfrentaron a la Guardia de Infantería policial.
El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, justificó la decisión de levantar el muro en la necesidad de "ayudar a la gente honesta" y combatir la inseguridad, en una medida que fue rápidamente condenada por autoridades nacionales y provinciales.

"El muro es una involución. Estoy asombrada, son medidas separatistas cuando en lugar de separar hay que construir", enfatizó la presidenta Cristina Kirchner al criticar la medida.

El Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior, le pidió a Posse que "tenga a bien reflexionar y dejar sin efecto" la construcción del muro, por considerar que "se trata de una decisión incorrecta que atenta contra la democracia, la Constitución Nacional y la convivencia, fundada en un supuesto sentido de seguridad difícilmente comprobable".

A su vez, el Municipio de San Fernando presentó un recurso de amparo ante la Justicia para evitar que continúe la construcción de la separación, a la que el intendente de ese distrito, Osvaldo Aimiero, calificó como "un anacrónico muro de Berlín", en alusión al paredón que durante casi 30 años dividió Alemania.

Durante la mañana del miércoles, habitantes de la zona de Villa Jardín, del partido de San Fernando, derribaron pilotes de tres metros de alto desplegados sobre la calle Uruguay -que separa San Fernando y San Isidro-, y se produjeron incidentes con efectivos de la Guardia de Infantería de la Policía provincial.

Tras algunos forcejeos con los policías, que no pasaron a mayores, los vecinos depusieron su actitud, aunque se mantuvieron en el lugar para rechazar la construcción del muro y por la tarde volvieron a derribar pilotes.

Ya con la caída de la noche, decenas de vecinos continuaban en la zona dispuestos a impedir la construcción del muro, controlados por una guardia policial.

La polémica hizo que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, condenara la decisión del Municipio de San Isidro de levantar el muro, y sostuviera que "a la inseguridad se la combate con más inclusión y no con discriminación".

Por su parte, el jefe de gabinete de Ministros, Sergio Massa, señaló que "se trata de trabajar en conjunto y no de salvarse individualmente" en referencia al polémico muro.

Massa, quien fuera intendente del partido de Tigre, indicó: "Es mucho más importante trabajar en ideas comunes que construir paredes. Imagínense si cada municipio cerrara sus puertas. Es mejor abrir calles que levantar paredes".

El Municipio de San Isidro inició la construcción de un cerramiento de hormigón y alambrado en la calle Uruguay entre la autopista Panamericana y Blanco Encalada, y a partir de esa obra se disparó la polémica.

El muro, que de acuerdo con la propuesta de San Isidro tendrá en total 1.600 metros de extensión y sólo tres pasos habilitados, motivó la reacción de vecinos y autoridades de San Fernando, quienes denunciaron que son objeto de "discriminación" y advirtieron que presentarán un recurso judicial.

Las autoridades de San Isidro justificaron la construcción en la necesidad de impedir el paso de delincuentes desde la zona de Villa Jardín, en San Fernando, hacia el barrio La Horqueta, de San Isidro.

"Esto es para ayudar a la gente honesta, no es un murallón, sino cortes de dos o tres cuadras para que la circulación no sea directa y para que en los pasos haya presencia policial, entonces el honesto se va a sentir protegido cuando vaya a trabajar. No le van a cobrar peajes", señaló el intendente Posse.

Del lado de San Fernando, el subsecretario de Planificación comunal, Diego Rossi, consideró que los problemas de inseguridad se tienen que solucionar en conjunto, y en cuanto al muro dijo que "con esta salida no vamos a ningún lado, porque lo que estamos haciendo es cerrando puertas".

Rossi sostuvo que siempre hubo diálogo en diversos temas entre Posse y Osvaldo Amieiro, el intendente de San Fernando, pero "en este caso particular no lo hubo".

Por su parte, Mirtha Coria, vecina de Villa Jardín, dijo que la medida le causa una "profunda tristeza", porque viene de un intendente de "cuna democrática y radical, que parece que no acusó nada del duelo por la muerte de Raúl Alfonsín".

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