El Gobierno rechaza la boleta única

Considera "impracticable" el proyecto que ayer presentó la oposición; Aníbal Fernández cuestionó con dureza la propuesta
Aníbal Fernández encabezó la descalificación oficial con una observación mordaz: "Si hiciéramos lo que quieren, la boleta sería del tamaño de una bandera de ceremonias: 1,50 por 1,20". Mientras la oposición intentaba ayer instalar en conjunto su proyecto de boleta única, el ministro de Justicia confirmó que el Gobierno no apoyará cambios en la forma de votar.

"El proyecto es impracticable", enfatizó el ministro. De esa manera intentó ponerle fin a un debate político con el que la oposición intenta calentar el año electoral. El oficialismo tiene mayoría en las dos cámaras del Congreso y tiene la llave para cerrar la discusión.

"Discutimos toda la vida: la lista sábana no. Y lo que quieren ahora no sólo es hacer una lista sábana, sino una en la que ni siquiera quieren mostrar los nombres", se quejó el ministro.

Se refería al modelo que luego la oposición mostró en el Congreso: boletas donde no aparecen todos los aspirantes, sino sólo los primeros tres candidatos a diputados y los dos postulantes titulares para senadores. Las listas completas estarían en afiches pegados en los lugares de votación. Un sistema parecido al que propone el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.

Al rechazo de Fernández se le sumó el apoderado del Partido Justicialista, el diputado nacional Jorge Landau. "Con esto no se ayuda a transparentar el sistema", criticó. El director nacional electoral, Alejandro Tullio, sostuvo, además, que "es complicado implementar ese sistema en países con simultaneidad de elecciones y multiplicidad de cargos".

Ayer, Fernández no dejó lugar a dudas: el Gobierno no tiene en agenda ninguna reforma política.

Otros tiempos

Hace cinco años, en cambio, Fernández era la cabeza visible de un gobierno dispuesto a llevarla a cabo. Al asumir en 2003 como ministro del Interior de Néstor Kirchner, había firmado el decreto 592, que creó la denominada Comisión para el Análisis y el Estudio de la Reforma Política.

En 2004, después de adelantar estudios y consultas con diversos sectores, el propio ministro anunció el proyecto oficial para la reforma, que incluía la eliminación de las listas sábana, cambios en la financiación de los partidos, más requisitos para crear fuerzas, mayor participación de cada uno de los afiliados y hasta la implementación del voto electrónico.

"El Gobierno está trabajando en una recuperación institucional, en términos de modernización y transparencia", decía por entonces el ministro. El proyecto, sin embargo, terminó en una de las comisiones del Senado y perdió vigencia a fines de 2007.

Cuando Fernández hablaba de cambios electorales, Florencio Randazzo -actual ministro del Interior- era un funcionario clave del gabinete bonaerense del gobernador Felipe Solá.

Chicanas de Solá

Randazzo también impulsaba la reforma política. De hecho, era un ítem fundamental de su gestión como ministro de Gobierno. Solá ayer se lo recordó, con ánimo irónico: "El sistema de boleta única es muy parecido al de voto electrónico que impulsaba Randazzo, y que ahora ignora siendo el ministro del Interior".

El proyecto de ley que por entonces había redactado Randazzo incluía la reforma del sistema electoral, la reglamentación de campañas, el acceso libre a la información y, especialmente, el voto electrónico en los 134 distritos de la provincia de Buenos Aires.

El funcionario solía firmar un documento que se titulaba: "Voto electrónico: la herramienta concreta de la reforma política". El propósito público era implementarlo en 2005 en todos los partidos. Se fue del gobierno sin lograrlo. Resultó clave en aquel momento el rechazo explícito de los intendentes del PJ y la falta de apoyo del gobierno nacional a aquella idea.

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