El Gobierno ratifica su plan ante la presión cambiaria.

Por: Marcelo Bonelli.

El acuerdo financiero con China despertó interés en bancos fuertes del exterior. Y los funcionarios insisten con que

refuerza la capacidad de respuesta a la demanda de dólares.

Martín Redrado trasmitió la información confidencial el mismo martes a la Quinta de Olivos: un banco internacional de primer nivel comunicó que estaba dispuesto a canjear por dólares todos los yuanes pactados en la operación de "swap" con el Banco Central de China.

Fue desde Medellín, donde el titular del Banco Central mantuvo un encuentro con el banquero Nicolás Aguzin. Clarín confirmó que el principal ejecutivo para América latina del JP Morgan le trasmitió la propuesta concreta: que el JP Morgan estaría dispuesto a canjear el dinero que la Argentina pactó con China. Incluso le dio formalidad a la oferta, con un documento firmado. Redrado puso paños fríos, comunicó que la transacción era hasta hora técnica y aclaró que Argentina quiere ese dinero como "una garantía".

Pero la oferta del JP Morgan generó alivio político. Un día antes otros dos bancos internacionales sugirieron idéntica operación, pero no concretaron formalmente su interés. Se trató de Merrill Lynch y del ahora semi estatal Citicorp.

El tema se trató ayer en la Quinta de Olivos, durante un encuentro entre el ex presidente y el jefe de la autoridad monetaria. Néstor Kirchner y Redrado se reunieron para evaluar los -por ahora- magros avances en la cumbre del Grupo de los 20.

El encuentro de Londres dejó un impactante anuncio: la triplicación del capital del FMI. Pero un sabor amargo, porque por ahora ese dinero no podrá ser utilizado por la Argentina a causa de las exigencias del FMI. Dominique Strauss-Khan tiene una posición más flexible, que choca contra la vieja burocracia del Fondo. El comunicado del G-20 igual esconde otra realidad: el único anuncio concreto fue sobre el FMI, pero hubo más diferencias que acercamientos sobre coordinación macroeconómica y financiera, transparencia y regulación de los mercados. Con la realidad acuciante, es absurdo fijar como fecha para los cambios del FMI el año 2011.

Pero el tema central de la reunión de ayer en la Quinta de Olivos se concentró en otra cuestión delicada: la futura estrategia cambiaria, ante la decisión hostil del campo de reducir al mínimo la liquidación de divisas y la fuerte demanda de dólares.

Primero hubo una comunicación con la Presidenta y después la determinación política fue ratificada: el Gobierno mantendrá a rajatabla la política de "dólar administrado".

Así se reafirmó también un tema urticante: el Banco Central hará frente a las tensiones devaluacionistas.

Redrado elaboró un "memo" secreto en el cual ratifica que el Banco Central tiene las herramientas para controlar el mercado con sus reservas. También se admite que el acuerdo con el Banco Central chino fortalecería en el futuro la capacidad de respuesta cambiaria.

Redrado ya anticipó estas conclusiones a la inquieta cúpula de la Unión Industrial y decidió que no va a concurrir a la central fabril el martes próximo. Envió una carta privada a la UIA en la cual asegura que el acuerdo con el Banco Central de China no facilitará la competencia desleal de productos chinos. También lo habló con Juan Lascurain y Federico Nicholson.

Esto sucede cuando informes confidenciales de bancos de inversión y de economistas proyectan una tensión cambiaria. El economista radical Mario Brodersohn distribuyó un documento confidencial alertando sobre ese delicado escenario.

La fuerte demanda de dólares obedece a dos cuestiones. La incertidumbre económica y la política por las elecciones.

Pero en la propia entraña del poder se reconoce otra cuestión: a nivel internacional volvieron las versiones sobre un eventual default de la Argentina. Carlos Fernández sufrió infinidad de interrogatorios durante su paso por la asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo. Idénticas preguntas tuvo que responder en Londres el secretario de Finanzas.

La duda fue planteada esta semana en forma brutal y exagerada por el Instituto Internacional de Finanzas. Los banqueros liderados por Charles Dallara pronostican desde 2002 y sin ningún éxito por ahora, que Argentina entrará en otro tembladeral económico. Ahora su poder de fuego está políticamente debilitado, porque los socios principales del IIF estuvieron entre los causantes centrales de la crisis financiera que llevó al mundo a la recesión.

Igual, utilizaron la tribuna del BID para plantear dudas sobre la Argentina. Así lo dijeron: "Argentina es vulnerable y tendrá un inevitable choque externo."

En verdad, el principal interrogante en los mercados es el siguiente: el adelantamiento de las elecciones puso en duda el pago del vencimiento de los Boden 2012 previsto para el 4 de agosto.

Ayer en la Quinta de Olivos ratificaron que ya cuentan con los 2.300 millones de dólares de ese vencimiento. Pero también hay una realidad: las explicaciones del Palacio de Hacienda, la Secretaría de Finanzas y la Jefatura de Gabinete no gozan de credibilidad en el exterior.

En otras palabras: el Gobierno paga el costo de no tener un equipo económico confiable y creíble entre los operadores financieros.

Todos estos temas se trataron en reuniones de hombres de negocios. En el encuentro interno fabril para ungir a Héctor Méndez titular de la UIA se escucharon críticas fuertes al proyecto oficial de designar directores estatales en las firmas donde la ANSeS posee acciones.

En la reunión de cúpula de la Asociación Empresaria Argentina hubo otra preocupación. La gente de Luis Pagani reclama lo siguiente: actitudes políticas que le quiten dramatismo al actual proceso electoral.

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