El gobierno quilmeño enfrenta dificultades, como si estuviera piloteando un tramo del Dakar

El Gobierno de Quilmes, parece haber ingresado en una etapa del rally Dakar. Mucha polvareda, barquinazos y comunicación a los gritos. Puertas adentro, mucho más desgaste de adrenalina que el que refleja la gestión en la calle.

Durante el 2008, buena parte de la energía política de Gutiérrez estuvo dedicada a consolidarse en el poder local; aunque la magra concurrencia el día de la elección interna del PJ, postergó cualquier señal de contundencia. El Intendente cosecha buena adhesión en su andar por los barrios del Distrito, aunque todavía su gobierno, que parece querer gobernar de cara a las mayorías, no ha logrado ningún baño propio, en una multitud política que respalde sus pretensiones.

Por su parte, el mismo 2008, dejó como saldo un drenaje de energías políticas por causa de las peleas internas e ineficiencias de su numeroso gabinete.

CONSOLIDAR EL PODER, LO PRIMERO

Francisco Gutiérrez llegó a su cargo y desde ese momento destinó buena parte de su fuerza a construir un espacio propio de poder en la ciudad. Por eso, su llegada a la Presidencia del Justicialismo local.

Para eso, desplazó y hasta buscó suprimir la influencia de cualquier sector que no estuviera dispuesto a reconocerlo como el hacedor al cien por cien del triunfo electoral que lo dejó en la poltrona mayor de este populoso Distrito del conurbano.

DESPLAZAR Y SUPRIMIR, LA TACTICA

Al menos esa es la sensación que se recoge de una simple recorrida por distintos actores políticos que de muy buena gana respondieron a la invitación de construir una ciudad plural. La invitación estuvo, pero ninguno de esos acuerdos políticos asoman todavía como consolidados.

Un sabor parecido se recoge entre las organizaciones vecinales que pudiendo haberse integrado activamente en su armado político original, eligieron mantenerse dentro del campo civil ; el rigor igual les llegó.

Es más, aún entre los sectores sociales, ciudadanos de a pie, que usaron de la tijera y con ella habilitaron el triunfo de Gutiérrez, sienten que la gestión se muestra remisa, escasa en cortesías y poco dispuesta a atender sus demandas. Aún la Escuela de Bellas Artes, ícono de la resistencia a la administración anterior, no ha logrado mucho.

DESPLAZAR Y SUPRIMIR, LA TACTICA II

Desplazar y suprimir parecen haber sido las consignas políticas más íntimas de Gutiérrez. Se trata de dos adjetivos que apuntan a los costados negativos de una acción de gobierno. El barquinazo más evidente viene ocurriendo durante estos últimos días, cuando el mismo Intendente descalificó en público a las organizaciones vecinales, las mismas que lo apuntalaron para llegar a su cargo; Justificó la cancelación del permiso a usar de la Casa de la Cultura para reunirse cada lunes, porque hacen política . Eso es Dakar, puro.

EL PODER POR EL PODER, NO CONSTRUYE

Una cosa es el poder o la consolidación en el poder. Los beneficios del poder y sus halagos. Otra cosa es usar ese poder para transformar las enormes desigualdades, achicar las distancias sociales, y servir al ciudadano depositario último de ese mandato.

De ahí que, para justificar en la historia una acción de gobierno, hace falta bastante más que sólo el poder. Se impone la necesidad de ofrecer una gestión que exhiba en los hechos las prioridades del gobernante, la orientación que pretende darle a los esfuerzos compartidos; en fin, un modelo alternativo de ciudad a la que se apunta.

En éste sentido, el año que quedó atrás mostró a la gestión Gutiérrez, dilapidando los mejores esfuerzos y las mayores energías políticas del Intendente. Son las que recogió en los barrios dónde encontró quién lo presente, durante los pocos meses que duró la campaña electoral del 2007.

UN ESTADO BOBO Una de las señales que muestra el gobierno es que Gutiérrez, dispersó el poder de policía municipal entre distintos secretarios. Se trata de un criterio, totalmente contrario al que imperó durante la noche institucional anibalo-villordiana. Venimos de la arbitrariedad por exceso. La concentración del poder de policía en las manos del Intendente, que además retomó las facultades de Juez de Faltas.

Todos los inspectores de todas las áreas estaban concentrados bajo la Unidad Polivalente de Inspectores. La administración Gutiérrez elegió el otro extremo. Ahora la ciudadanía no sabe como resolver el dilema que le representa esta arbitrariedad por defecto; o por ausencia. La falta de controles, comienza a ser entendida por el vecino desamparado, como complicidad con la corrupción; para otros se trata de un Estado bobo.

Tan bobo, que sus principales figuras insisten en que no se da cuenta los negocios que se hacen en sus narices.

AL COMPAS DE DIVIDIDOS

El gobierno cuenta con 14 secretarios; cada uno de ellos tiene algún aspecto del poder de policía municipal. Para la habilitación o el control de ciertos costados del día a día de la ciudad, deberían ponerse de acuerdo dos, tres y hasta cuatro secretarios.

Pensando combatir los excesos y aportar a la democratización del poder, parece todo muy bueno; pero lo que parece haber escapado del buen criterio de las actuales autoridades es que, en cuanto a la convivencia interna, el gabinete municipal desnuda enormes problemas entre sus integrantes.

Varias veces han trascendido peleas abiertas entre unos y otros, y cuesta encontrar crónicas que muestren a dos, tres o cuatro secretarios acordando en público una forma de trabajar.

Los ejemplos son tantos y tan variados que redundan; aunque el Plan Urbano Ambiental que terminó hasta cambiando de nombre por falta de acuerdo entre los secretarios; o la reparación de la EMBA que al día hoy no logra reunir los esfuerzos de dos secretarías.

La venta de pirotecnia, que resultó escandalosa o la presencia de los ambulantes en toda la Peatonal durante las jornadas claves de las fiestas; o la habilitación de La Quintana de Bernal, pueden ayudar.

ESCAPE DE POTENCIA

La gestión Gutiérrez, pierde potencia en la ineficiencia interna, en sus desinteligencias; eso lo muestra sin la convicción que hace falta para cambiar la pesada orientación del manejo de las cosas públicas, que terminó sumergiendo a Quilmes en tamaño cuadro de desigualdad social. La atomización del gabinete en 14 secretarías, es también una forma de desplazar y de suprimir , presente en la mirada que podemos hacer sobre el trato con las demás expresiones sociales o políticas del Distrito; ya que en definitiva, todos los secretarios, en cualquier momento, quedarán como blanco de las más ácidas críticas, aunque en realidad tengan hechos todos los deberes.

Muy pocos trámites en curso, dependen del buen criterio de un solo funcionario; en éste sentido quizás Hacienda tenga la delantera. Si le aplicáramos a la gestión el rigor de aquel apotecma peronista que dice que: la única verdad es la realidad , deberíamos concluir que entre los sectores ciudadanos en condiciones de hacer oír diariamente su opinión, se escucha mucho de esto de la arbitrariedad por ausencia , lo que termina representando una contradicción flagrante en relación a la orientación y las energías que el Intendente dice estar invirtiendo diariamente.

CONTRADICCION A SALDAR

Según las palabras oficiales se impulsa en dirección a un Estado presente, motivador, abierto, seguro, participativo y progresista; pero resulta que el eco que llega de regreso desde la ciudadanía en condiciones de opinar, se anotan componentes de dejadez, lentitud, desgano, bajo interés en comunicar, y hasta complicidad con la corrupción y negocios en cada área de control municipal; a esto los expertos lo llaman ineficiencia del Estado . A todo esto, hoy aprovechando el momento lo llamamos, Dakar en estado puro.

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