El Gobierno no quiere que enviados del FMI se reúnan con la oposición

El Gobierno no quiere que enviados del FMI se reúnan con la oposición
Es una de las condiciones que negocian. De esa manera, Economía cree que puede controlar las críticas al programa económico. El Fondo no por ahora no acepta
La negociación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que el organismo desembarque en el país para realizar la revisión del artículo IV incluye una condición excluyente impuesta por el kirchnerismo: la misión no debe incluir reuniones con analistas ni con referentes de la oposición. En otras palabras, el Gobierno quiere evitar hacer de la visita del Fondo un tema político que le impacte negativamente en los medios, la población y los mercados.

Pero durante los encuentros que mantuvieron con el ministro de Economía, Amado Boudou, en Estambul (Turquía), el director gerente del FMI, Dominique Strauss–Kahn, y el representante para el Hemisferio Occidental, Nicolás Eyzaguirre, se resistieron a realizar una revisión de la economía sin poder tener contacto con los diferentes sectores de la sociedad.

Normalmente, los funcionarios del organismo se reúnen con los sindicatos, analistas, políticos y referentes de ONGs, por lo que consideran poco factible poder avanzar en una misión estrictamente técnica y de bajo perfil como pretende el Gobierno.

Uno de los principales ejes de preocupación para la Argentina es que el Fondo cuestione las estadísticas oficiales, como ya lo dejó entrever en varios de sus informes económicos, en los cuales reflejó los números del Indec pero también mostró las cifras de las consultoras privadas. "No me imagino al FMI obviando el tema de la inflación", advierten algunos analistas, escépticos acerca de la posibilidad de que finalmente llegue una misión al país.

Las conversaciones para fijar los términos de la revisión de la economía seguirán en noviembre, durante la reunión del G–20 agendada en Escocia y de la que participarán ministros, presidentes de bancos centrales, el FMI y el Banco Mundial, entre otros.

Entre las propuestas del Gobierno argentino al Fondo figuró la de evitar la presencia en Buenos Aires de los técnicos con el compromiso de trasladar a otro lugar, por ejemplo la sede del organismo en Washington, toda la información que necesiten para la evaluación de la economía.

Para el Fondo esta opción no resulta aceptable justamente por el interés de confrontar la visión oficial con la de economistas independientes, políticos de la oposición y empresarios, lo que permitiría un panorama más global de la situación del país.

La oferta a holdouts

El equipo económico tiene definido que la estrategia más prolija para reabrir el canje de deuda es enviar un proyecto de ley al Congreso que derogue la "ley cerrojo", pero ello recién ocurrirá una vez que se tome la decisión política y que el ministro de Economía, Amado Boudou, defina con qué bancos avanzará en la operatoria y cuál será la oferta final que recibirán los bonistas.

Por el momento, Economía sigue recibiendo propuestas de los bancos que quieren participar del negocio, pero todavía no avanzó con ninguno.

La sensación que existe en el mercado es que la Argentina atraviesa un muy buen momento –por el alza de los mercados– para lanzar el canje, pero que aún no está la decisión política final para hacerlo.

La voluntad de Boudou es poder concretar la operación antes de fin de año, por lo que deberían cerrar el acuerdo con los bancos en los próximos días para lograr cumplir con esos tiempos, ya que completar todo el proceso llevaría entre 60 y 90 días, especulan en el Palacio de Hacienda.

Economía ya tiene casi definido que realizará la oferta de la mano de los bancos Deutsche, Citi y Barclays, pero fuentes oficiales reconocieron que "siguen recibiendo propuestas" de otras entidades y que "la decisión final no está tomada". Fuentes cercanas al ministro precisaron que todavía falta realizar el paso formal de acordar con los bancos el inicio del trabajo conjunto, luego enviar el proyecto de ley al Congreso y, por último, concretar la oferta a los holdouts, que todavía contiene muchos signos de interrogación.

"El problema no es la ley cerrojo, sino qué es lo que se va a ofrecer", señaló a El Cronista Miguel Kiguel, quien leyó la caída de los bonos de ayer –4,1%–, entre otras razones, por el temor de los inversores a que el Gobierno finalmente no alcance un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Comentá la nota