El Gobierno quiere darle al empresario el control de Mahle

Discreta gestión para acercar a Cristobal López a la fábrica de válvulas.
Al mediodía de ayer, en una oficina de la Delegación Santa Fe de la AFIP, el ente recaudador depositó el saldo de los 9 millones de pesos adeudados a Mahle Rosario, en concepto de reintegros a las exportaciones. La multinacional alemana había denunciado, a través de un comunicado, que el Gobierno le demoraba el pago de esos fondos, que Mahle había comprometido destinar al pago de sueldos e indemnizaciones para los 530 operarios de la planta rosarina, que cerró a fines de abril.

Tras aportar fondos con el propósito de calmar un poco las aguas -ayer un grupo de operarios se instaló con una carpa frente al depósito de Mahle en El Talar- el Gobierno está avanzando en una discreta gestión para arrimar un nuevo candidado para adquirir la fábrica de válvulas rosarina.

Se trataría de Cristóbal López, amigo personal de Néstor Kirchner y dueño de Casino Club, empresa que explota casinos en varias provincias. También propietario de una petrolera, López se había comprometido a adquirir Paraná Metal, otra autopartista en problemas. Según los delegados de Paraná Metal, López todavía no ingresó en esa compañía.

En el caso de Mahle, la gestión estaría a cargo del Ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Hace una semana, Tomada había asegurado a los delegados que había un nuevo empresario privado interesado en adquirir la planta, aunque evitó dar más detalles. Desde el ministerio de la Producción habían arrimado a dos empresas (Taranto y Aros Kim), a quienes se sumó en forma espontánea Ramiro Vasena, empresario argentino radicado en Brasil.

El fracaso de esas negociaciones llevó a que el Gobierno anunciara en julio la estatización de Mahle, bajo la forma de una cooperativa apoyada por un fideicomiso financiero. Así se comprometió el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, a los ejecutivos argentinos de Mahle y también a los delegados de la empresa. Pero con el correr de las semanas los llamados desde Comercio se fueron espaciando y la propuesta estatizadora quedó en el limbo.

Hasta ayer, los delegados de Mahle aseguraban que la empresa no depositó los mil pesos por cada operario que había acordado en el Ministerio de Trabajo provincial.

Los trabajadores están nerviosos por la indefinición sobre el futuro de la empresa. Es que, más allá de los anuncios, sigue sin aparecer un responsable que tome las riendas en forma definitiva.

Para el jueves hay prevista una reunión entre las partes en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde se estiman que se podrán avanzar algo.

Comentá la nota