El Gobierno no quiere bajas y pide prudencia

Sumergido en su propio duelo, y ante la amenaza interna de los gobernadores peronistas, el gobierno de Cristina Kirchner no se muestra preocupado ante un posible avance de la oposición para bajar las retenciones en el Congreso.
"Ellos tendrán que asumir una gran responsabilidad", respondió a LA NACION un ministro del gabinete nacional ante la consulta de qué hará el Gobierno si la oposición al kirchnerismo decide modificar el actual esquema de retenciones al agro.

En el Gobierno, que intenta salir del atolladero en el que lo colocó la derrota electoral del 28 de junio, refuerzan que serán los sectores opositores los que deberán explicar cómo cubrirán el agujero fiscal que la Casa Rosada teme que deje una baja en las alícuotas a las exportaciones de los productos agropecuarios.

"Si quieren bajar las retenciones, van a tener que decirnos a qué sectores sociales desfinanciarán", advierte un alto funcionario respecto de la embestida de la oposición.

"Para nosotros las políticas distributivas son intocables", agrega un ministro cercano al matrimonio Kirchner. Y aunque puertas adentro en la Casa Rosada se habla de un mal manejo del conflicto con el campo, el año pasado, que erosionó el apoyo al Gobierno, insisten en el argumento de que el Congreso ya determinó con el rechazo a las retenciones móviles el nivel de impuestos que deben pagar los granos. "Nosotros no estamos dispuestos a darle estímulo fiscal a la soja", criticó un alto funcionario, al endurecer la postura que ya públicamente había expresado Cristina Kirchner cuando el lunes pasado, en conferencia de prensa, negó toda posibilidad de una reforma a nivel de retenciones.

En el Gobierno temen más un avance en el área fiscal que cualquier intento de bloquear otros proyectos, como eliminar los polémicos superpoderes. Pero apuestan a la ruptura. "Si nosotros logramos no confrontar, el bloque opositor se rompe", insisten.

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