El Gobierno quedó de nuevo en el ojo de la tormenta

El ministro Aramburu reconoció que el padre del nuevo integrante del STJ fue asesor del Gobierno. Antes había salido a la luz la sociedad profesional y comercial entre la hermana de Muchnik y el funcionario. Por eso se suman los cuestionamientos a la participación de Aramburu en el proceso de designación. El accionar del jefe de Gabinete colisiona con el discurso de transparencia que históricamente enarboló el ARI.
USHUAIA.- Una de las características del Gobierno en poco más de un año y medio de gestión es haber enturbiado en más de una oportunidad su discurso sobre la transparencia, una de las banderas levantadas por el ARI en su pasado opositor.

Lo hizo cuando salió a luz que la gobernadora Fabiana Ríos había comprado pasajes aéreos bonificados a sus compañeros de bloque en la Cámara de Diputados, para que sus parientes pudieran viajar a Río Grande para asistir al cumpleaños de 15 de una de sus hijas. Si bien todavía no estaba al frente del Ejecutivo provincial, el affaire salió a luz luego de asumir y significó una de las primeras contradicciones entre discurso y acción en el seno del oficialismo.

Pero quizás el emblema de esa contradicción sea el silencio y la falta de información oficial que rodearon a las principales instancias de las negociaciones entre el Gobierno y el grupo inversor chino que pretende una planta productora de metanol en Tierra del Fuego.

Por ejemplo, la iniciativa avanzó sin que se haya realizado un estudio sobre las reservas de gas con las que cuenta la provincia, que avale la viabilidad de la operación. También llamó la atención el estricto secreto en el que Ríos firmó el contrato de venta de gas de regalías a los inversores y el primer depósito a favor del Estado provincial por 3 millones de dólares que realizó la empresa asiática. Como llamó la atención la continua dilación del Gobierno, ante los requerimientos de los organismos de contralor para que envíe la documentación correspondiente.

Ahora la nueva mancha la constituye la participación del ministro de Gobierno Guillermo Aramburu, como representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, en el proceso que terminó con la designación de Javier Muchnik como integrante del Superior Tribunal de Justicia. Es que, por un lado, Aramburu es socio de la hermana de Muchnik en un estudio jurídico de Río Grande. Y por el otro, el padre del nuevo cortesano fue asesor del Gobierno del ARI.

No aclares que oscurece

Ante el peso de las evidencias Aramburu debió reconocer ambos vínculos y terminó por cubrir con un manto de sospechas y cuestionamientos la designación de un hombre cuyos antecedentes no fueron objetados bajo ningún punto de vista, pero que fue salpicado por la torpeza política del Gobierno.

El principal cuestionamiento a Aramburu es que debió excusarse de tomar parte del proceso, al menos en lo que se refiere a la votación, a sabiendas de que su intervención en ese contexto era éticamente incompatible.

Tratando de explicar lo inexplicable, Aramburu sostuvo que "se está dando vueltas sobre un punto que no tiene absolutamente nada que ver con la definición dentro del Consejo de la Magistratura y la decisión que toma (el cuerpo) sobre la elevación de un postulante".

Dijo que "en primera instancia plantearon la relación societaria que yo tenía al momento de ejercer la profesión con la doctora Muchnik", y al respecto argumentó que "yo me opuse al apartamiento porque no estaba dentro de las causales de recusación o excusación, y porque no veía afectada mi objetividad".

Sin embargo, remarcó que "el Consejo de la Magistratura definió, de manera unánime, no hacer lugar al pedido de recusación que realizó Guillermo Worman y al de excusación que hizo el postulante Federico Rauch".

En declaraciones a Radio Nacional de Ushuaia Aramburu planteó que "por otra parte, la propuesta no va solamente con el voto mío" y que "de hecho, aunque yo no hubiera votado, igual hubiese llegado el candidato; pareciera que la decisión es solo mía".

Desde su particular punto de vista Aramburu consideró que "es absolutamente secundario que el padre (de Muchnik) haya trabajado cuatro meses en el seno del Ministerio del Gobierno, porque además trabajaba en gestiones anteriores".

Sin embargo, lo que parece que no alcanza a comprender Aramburu es que su participación en éticamente cuestionable y que colisiona con el discurso histórico del ARI.

El ministro de Gobierno reseñó que "yo sostuve a tres candidatos pero en la tercer ronda solo pasó el doctor Muchnik; yo no omití esta información porque el Consejo de la Magistratura lo sabía al momento de definir la recusación".

"Creo que se pretende desprestigiar al doctor Muchnik en esto y sus antecedentes son excelentes", cerró Aramburu sin reparar en que es su propio accionar el que tiñó de dudas el nombramiento del magistrado.

A esto siguieron las marchas y contramarchas del Gobierno en cuanto a la audiencia pública que se debe realizar para poner a consideración de la comunidad el nombramiento de Muchnik.

Si bien la gobernadora Ríos firmó un decreto que establece la concreción de esa instancia, el secretario de Gobierno, Daniel Ravaglia, anunció oportunamente que la audiencia no se iba a hacer.

Este anuncio, al que siguieron durísimas críticas hacia el Ejecutivo provincial, desató la ira del legislador y vicegobernador a cargo, Manuel Raimbault, quien planteó que la audiencia se debía hacer sí o sí, y que caso contrario propiciaría un cisma en el seno del ARI.

La amenaza surtió efecto. El Gobierno se desdijo y confirmó la realización de la instancia pública, e hizo borrón y cuenta nueva sin ahondar en explicaciones que mellaran aún más el resto de credibilidad con el que cuenta el Gobierno.

Aunque luego la revelación del vínculo de Muchnik padre con la gestión del ARI daría nuevos bríos a la polémica.

¿Ministro renunciado?

Tras conocerse la sociedad profesional y por ende comercial entre Aramburu y la hermana de Muchnik, la gobernadora Ríos dio una particular explicación cuando fue consultada sobre la participación de su ministro en la elección del tercer integrante del STJ: "La ética de Aramburu no es mi ética".

A buen entendedor, pocas palabras. La mandataria intentó despegarse de su ministro pero con esa frase confirmó que el ARI como Gobierno navega entre grises, cuando siendo oposición las cosas eran blancas o negras.

Por eso, a este Gobierno que prometió blancos se le exige blanco, y si la ética de su ministro no va de la mano de la ética de la propia mandataria, Ríos debería haber desplazado inmediatamente a Aramburu. Sin grises de por medio.

La postura de Ríos fue entendida puertas adentro como un intento de morigerar las consecuencias políticas que causó el error de su funcionario, pero el enojo de la gobernadora es real.

Por eso, el martes comenzaron a circular versiones sobre la renuncia de Aramburu. Versiones que no son nuevas ya que aparecía como uno de los candidatos a ser desplazado tras la debacle electoral de junio.

Aquella vez sobrevivió pese a su fracaso como responsable de llevar adelante el diálogo con la oposición partidaria y sindical. Ahora le habría llegado el turno y su salida se produciría en los próximos días, una vez que amaine la polémica en torno a la designación de Muchnik.

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