"El Gobierno quedó atrapado en Moyanolandia".

"El Gobierno quedó atrapado en Moyanolandia".
Ministra de Salud desde el inicio del gobierno de Cristina Kirchner, renunció al día siguiente de la derrota oficial del 28 de junio, en medio de la pandemia de gripe A y de una feroz interna con el titular de la CGT. Ahora, un mes después, rompe el silencio por primera vez.
Esta es la entrevista que seguramente el matrimonio Kirchner habría querido que nunca se hiciera y, menos aún, se publicara. La nota en la que Graciela Ocaña habla por primera vez desde que renunció al Ministerio de Salud, al día siguiente de las últimas elecciones, hace poco más de un mes, y en la que revela que, en plena explosión de la gripe A, "el gobierno nacional no escuchaba la voz" de ella ni la de la cartera a su cargo y, además, confiesa que "no estaba nada de acuerdo en recrear esta Moyanolandia en la que el Gobierno quedó atrapado, ese territorio del toma y daca".

La célebre "Hormiguita", como la bautizó Elisa Carrió cuando aún eran amigas y socias políticas, luce hoy distinta: perdió varios kilos, tiene un nuevo corte de pelo y, sobre todo, recuperó su sonrisa, esa que irremediablemente había perdido en medio de su lucha contra Hugo Moyano, el dengue y el virus H1N1, sus peores enemigos en su último destino en la administración kirchnerista que comenzó en 2003.

Y en la larga entrevista con Enfoques habló de esas tres "plagas", además de su relación con la pareja presidencial, la corrupción, su visión de una fuerza política que recupere la mística original del kirchnerismo y su futuro personal. Y así como marcó fuertes diferencias respecto de Néstor Kirchner, en especial en cuanto al apoyo de éste a Moyano y a su millonaria "caja" sindical, pareció mucho más cuidadosa cuando habló de la Presidenta.

Con "cierta tristeza" por su experiencia en la cartera de Salud, Ocaña se mostró bastante tensa en muchos tramos del diálogo de casi dos horas, en una oficina de LA NACION, pero pareció sentirse liberada en otros, sobre todo cuando habló del líder de la CGT, al que consideró "peligroso para la institucionalidad" del país y al que denunció por "tener una red de relaciones con sociedades manejadas por sus familiares, su esposa, sus hijastros, que les dan servicio a las obras sociales".

Explicó que Moyano, con el respaldo de Néstor Kirchner, pugnaba por el control de 2000 millones de pesos que se aportan para el sistema de salud y no descartó que el sindicalista esté vinculado con episodios de corrupción: "No tengo elementos definitorios, pero él maneja los fondos de los trabajadores como si fueran propios. Y de ahí hay muy pocos pasos", destacó la ex interventora en el PAMI.

Por otra parte, afirmó que el resultado de las últimas elecciones fue "un llamado de atención (al oficialismo) por haber abandonado muchas de las banderas" de la primera gestión kirchnerista, hizo hincapié en que el error del ex presidente fue "encerrarse en el PJ" y cuestionó que desde la Casa Rosada actualmente "no se beneficie a muchos sectores productivos y, en cambio, se siga manteniendo una renta exagerada para el sector financiero".

De todas formas, Ocaña afirmó que, pese a su alejamiento del Gobierno, no piensa volver a hablar con una opositora como Carrió, quien, a su juicio, también "tiene que hacer un análisis de la elección en la ciudad de Buenos Aires y, además, de su forma de liderar un movimiento".

La ex ministra dijo que está armando una asociación civil para seguir trabajando en temas como transparencia y lucha contra la corrupción, pero admitió que está buscando trabajo. De todas formas, confesó que también está ocupada en diseñar su propio sitio web, www.gracielaocana.com.ar , que probablemente dentro de una semana le permitirá mostrar sus investigaciones y recibir denuncias.

-¿Por qué renunció al Ministerio de Salud? ¿Por culpa de Hugo Moyano, por la gripe o por la soledad en que la dejó su propio gobierno?

-Tiene varias aristas. Una es una decisión política que tiene que ver, fundamentalmente, con una forma distinta de ver la política. Esa transversalidad de sumar a distintos sectores se había terminado y llegamos a quedar atrapados dentro del PJ. Yo, que había sido convocada para pelear contra [Luis] Barrionuevo, para terminar con la corrupción en el PAMI, no estaba para nada de acuerdo en recrear esta Moyanolandia en la que el Gobierno quedó atrapado, este territorio del toma y daca. Aparte, por supuesto, está el tema de la gripe. Sentí que el gobierno nacional no escuchaba la voz, que no era ni siquiera la voz de Graciela Ocaña, sino la voz del Ministerio de Salud, y que había otras miradas que eran las que se tomaban en cuenta para tomar algunas decisiones al respecto. Por eso yo soy la que tengo que dar un paso al costado. Porque a la Presidenta la eligió el pueblo argentino.

-¿A quiénes se escuchaba?

-A otros expertos. Este diario mismo publicó la opinión de expertos que decían que la gripe se curaba sola o que no tenía más consecuencias que una gripe estacional. Y dijeron que no era necesario cerrar escuelas, que no había que tomar ninguna de las medidas que, a principios de junio, el ministerio propuso en la unidad coordinadora nacional, que es la que toma la decisión. Como usted sabe, hay una unidad coordinadora, presidida por el jefe de Gabinete, que coordina las acciones.

-¿Entonces usted tomaba decisiones, pero no era escuchada?

-A principios de junio, por ejemplo, propusimos el cierre de las escuelas, algo que fue largamente discutido en una reunión de la unidad coordinadora, pero esa propuesta no se llevó adelante.

-¿Por qué?

-Había especialistas que tenían una mirada distinta de la nuestra. Nosotros trabajamos con un comité de expertos de distintas asociaciones, tanto infectólogos como de la Sociedad de Pediatría, muy reconocidos en la Argentina.

-¿Pesó el hecho de que iban a realizarse los comicios y era electoralmente negativo para el Gobierno tomar decisiones drásticas?

-Pesaron muchísimas cosas. Muchos hasta especularon que con la gripe se quería tapar el dengue. O pensaron que era alarmista hablar de la gripe.

-¿Usted llegó a proponer que se postergaran las elecciones?

-No, eso nunca estuvo en discusión. Sí propusimos, por ejemplo, no viajar de zonas donde había una circulación extensa del virus a zonas donde no hubiera. Además, evitar los lugares de concentración masiva, y el cierre de escuelas durante la segunda y la tercera semana de junio.

-¿Y alguna vez le dijeron que esto no debía complicar las elecciones?

-Como dijo la doctora Mirta Roses [directora de la Organización Panamericana de la Salud], una pandemia y una campaña electoral son bastante contradictorios. Pero antes de las elecciones muy pocos hablaban de la gripe. Yo estaba entre esos pocos.

-En este tema, ¿quién era su interlocutor directo en el Gabinete?

-El jefe de Gabinete [Sergio Massa]. Y la Presidenta era informada.

-También se criticó el manejo de las cifras de infectados y de muertos. Pareció que después de las elecciones se blanquearon esos números.

-Todos los días dábamos los partes con las cifras, incluso con las personas que estaban internadas. No hubo un blanqueo de cifras. Un testigo privilegiado ha sido Juan Carr, que estuvo en la mayor parte de las reuniones. Hay enfermedades que obligatoriamente deben ser informadas, como la gripe. Y lo que teníamos era la recopilación de la información que, a su vez, pasaban las direcciones de Epidemiología de las distintas provincias. Las muestras iban al Instituto Malbrán, allí se hacía un correlato de las cifras, y todos los días se informaba sobre esas cifras.

-¿Nunca le pidieron que no revelara cifras sobre las víctimas del virus?

-He hecho mi carrera política sobre la base de la verdad. Nunca he ocultado nada. No he ocultado cifras y no creo en la mentira. Menos cuando la mentira tiene que involucrar el tema de salud.

-Un estrecho allegado a usted me contó que el mismo gobierno que cuando era ministra le retaceaba 1000 millones de pesos para combatir la gripe le dio esos fondos a su sucesor, Juan Manzur, en forma inmediata. ¿Es cierto?

-En el caso de una pandemia, siendo un tema de salud, es muy importante el apoyo político. Me parece muy bien que el ministro lo tenga.

-Eso está claro. ¿Pero Manzur tiene más apoyo oficial del que tuvo usted?

-No voy a hablar del tema.

-¿En qué momento empezó a sentir que la Presidenta que siempre la respaldaba empezaba a soltarle la mano?

-Cuando se suscitaron algunos conflictos con el manejo de los dineros de las obras sociales. Debo de ser la ministra de la cual se anunció más veces la renuncia. Pero no quiero personificarlo en la Presidenta.Había una situación muy contradictoria porque mientras había dirigentes gremiales que pedían mi cabeza, lo hacían público y lo ponían en todos los diarios, esos mismos eran los que tenían la principal relación con el Gobierno. Hablo de Hugo Moyano y de ese mundo sindical que lo sigue a él.

-Usted no quiere personificar, pero esa Moyanolandia de la que habla no se construyó sola, sino con el aporte de quienes lideran su propio proyecto político, es decir, los Kirchner.

-Moyano, en un principio, quizá haya sido funcional a ese proyecto. Pero leí hace poco en algún medio la preocupación en el Poder Judicial porque Moyano quiere nombrar jueces. O la preocupación de muchos intendentes por los costos que tienen algunos de los servicios que los municipios pagan, justamente por las presiones de Moyano: "Aceptá tal o cual empresa". Esto es público. En una de las primeras charlas que tuve con Néstor Kirchner, en el despacho de Alberto Fernández, me dijo que venía a limpiar la Argentina de esos grupos de poder que habían condicionado al país. Es bastante raro porque terminamos en parte de esa Argentina del toma y daca.

-¿Su problema con Moyano entorpeció su relación con los Kirchner?

-No tengo un problema personal con Moyano. De lo que estamos hablando es de los manejos de los fondos de las obras sociales, de los fondos que cada uno de nosotros, como trabajadores, aportamos al sistema, y de cómo esos fondos son utilizados por dirigentes sindicales que creen que pueden usarlos para ellos mismos. Nosotros impulsamos una serie de medidas para darles transparencia a esos fondos, para que las obras sociales pudieran tener la reposición del dinero que habían invertido en los pacientes que atendieron por enfermedades de alto costo y baja incidencia, por ejemplo. Empezamos a restringir muchos de los manejos que históricamente tenían. Por ejemplo, el de las droguerías. Había droguerías especializadas para cada obra social...

-¿Cómo es eso?

-Ya lo había visto en el PAMI. En el caso de las obras sociales, hay droguerías que se especializan en una obra social, son proveedoras y abastecen a una de estas entidades. Hasta tal punto llegaba esa relación que la droguería tenía un poder por parte de la obra social que le permitía hacer los trámites: se presentaba en las Administración de Programas Especiales a cobrar. Yo pedí una auditoría e hice sacar una cantidad de expedientes con los troqueles de la medicación que reclamaban y que había sido administrada. Para nuestra sorpresa, hicimos revisar esos troqueles por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y descubrieron que muchos eran truchos. Los laboratorios no reconocieron esos troqueles como originales. Estamos hablando de mucho dinero. Esto se recuperó porque se les cobró a las obras sociales.

-¿Cuáles eran las obras sociales implicadas en estas maniobras?

-Varias. Me sorprendió que, cuando comenzamos con estas medidas, algunas de esas obras sociales que hasta tenían reclamos hechos los cancelaron y dijeron que no los habían hecho, que eran las droguerías y que desistían de cobrar. Entonces, a confesión de partes, relevo de pruebas.

-Deme los nombres

-No los tengo en mente, pero hay varias obras sociales, como, por ejemplo, la de Agua y Energía de Mendoza, a la que luego le terminaron cancelando la autorización para funcionar y que, por ejemplo, tenía relación con una de estas droguerías, la de Forza [Sebastián, el empresario farmacéutico que apareció asesinado en General Rodríguez, supuestamente por su conexión con una red de narcotraficantes].

-¿Y cómo entra Moyano en este esquema que describe?

-La droguería especializada de la obra social de los camioneros se llama Droguería Urbana, que es de los mismos socios de la empresa de Forza. Muchos dudan de quién es el verdadero dueño de esta droguería, cuya facturación a las obras sociales ha crecido en los últimos tres años al calor del crecimiento del poder de Moyano.

-¿En qué consiste, exactamente, la famosa "caja" de Moyano vinculada con el manejo de las obras sociales?

-Pasa por muchos lugares. Hubo mucho enojo, por ejemplo, porque se repartieron 48 millones de pesos en fondos para actividades preventivas, que, por otra parte, son obligatorias para las obras sociales. Ese dinero jamás fue rendido y yo le pedí al superintendente de Servicios de Salud, Juan Rinaldi, que pidiera a todas las obras sociales que rindieran esos fondos. Muchas de ellas no lo hicieron. A su vez, di orden para que suspendieran otros 100 millones dispuestos a ser enviados de esa forma. Sé que eso enojó a mucha gente. Moyano tiene una red de relaciones con sociedades manejadas fundamentalmente por sus familiares, su esposa, sus hijastros, que están de los dos lados del mostrador: son las que les dan servicios a las obras sociales, las que construyen los sindicatos.

-¿De qué empresas habla?

-Las empresas que maneja la mujer de Moyano son Iarai S.A., gerenciadora de la obra social de camioneros, y Aconra Construcciones, que hace las reformas de los consultorios y de los sanatorios. Los trabajadores aportan para la obra social, que pasa los fondos a las empresas de Moyano, donde queda la ganancia. Por eso digo que está de los dos lados del mostrador.

-¿Pero cuánto representa la "caja" de las obras sociales por cuyo control pugnaron usted y Moyano?

-La caja sindical, diría. Estamos hablando de mucho dinero: la disputa central era por 2000 millones de pesos, que no es dinero del Estado ni de los sindicatos, sino de los trabajadores, que hemos aportado para darnos servicios de salud. La discusión era que Moyano quería esos 2000 millones para las obras sociales, para los sindicatos.

-¿Pudo hablar personalmente de este tema con el propio Moyano?

-Tuvimos reuniones. El decía que había que hacer todo lo que yo proponía, pero cuando lo hacía no le gustaba nada.

-¿Cómo se enteraba de eso?

-Porque era vox pópuli en toda la seguridad social. Y por los comentarios de que pedían mi cabeza luego de que Moyano visitaba la quinta de Olivos.

-¿Y no pudo hablar de este tema con el propio Kirchner?

-No, nunca lo hablé con Kirchner.

-Pero él tomaba decisiones que complicaban su gestión ministerial...

-Venía gente a hablar en nombre de él. Moyano venía en nombre de Néstor.

-¿Cree que Moyano es corrupto?

-No tengo elementos definitorios para contestar. El maneja los fondos de los trabajadores como si fueran propios. Y de ahí hay muy pocos pasos.

-¿Y es peligroso?

-Es peligroso para la institucionalidad. Tenemos que ir hacia mecanismos que profundicen la democracia. Y personas que quieren imponer jueces o empresas son malas para la vida en democracia.

-Usted habrá avanzado contra Moyano con algún aval de la Presidenta...

-No hay que preguntar sobre las cosas que hay que hacer. Hay que hacerlas. Lo que está mal, está mal. No consulté.

-¿Tampoco tuvo alguna indicación?

-No, tampoco.

-¿Le llegaba algún mensaje o sugerencia desde la quinta de Olivos?

-Los podía leer en los diarios, como cualquier argentino, todos los días.

-En lugar de quitarle apoyo, los Kirchner cada vez le dan más poder a Moyano. ¿Cómo se siente?

-No es una decisión mía.

-¿No la decepcionó la Presidenta?

-Tengo cierta tristeza. Ojalá que Cristina pueda retomar su gobierno, el que ella proponía, que tenía que ver con resolver las cuestiones de fondo de la Argentina, con mayor institucionalidad, con un acuerdo del Bicentenario para terminar con muchas de las injusticias que se viven, pese a lo mucho que el gobierno de Néstor Kirchner hizo para mejorar la situación económica y social. Ojalá que pueda lograrlo.

-¿Se encontró con muchas irregularidades de la gestión de su antecesor, Ginés González García?

-Todo lo que encontramos se denunció y lo que creímos que no estaba bien se cambió. Lo que estaba bien se continuó.

-¿Sospecha de actos de corrupción?

-No, pero en lo que hicimos mucho hincapié, por ejemplo, fue en trabajar con los laboratorios públicos. Había una red que no tenía una entidad de trabajo y la conformamos como una red de laboratorios públicos para que pudiera acceder al programa que compra la mayor parte de medicamentos, como es el programa Remediar.

-¿Qué falló en materia de prevención para evitar la expansión primero del dengue y luego de la gripe A?

-Es parte del sistema de salud que hay que modificar. La argentina tiene un sistema de salud federal, es decir que cada provincia ha resguardado para sí el sistema de salud. Veníamos trabajando con el tema del dengue, como históricamente se hacía, y todas las provincias tomaron compromisos. El problema es el cumplimiento de esos compromisos por parte de las provincias. LA NACION tiene una acción territorial limitada. En el caso del Chaco y de Catamarca, por ejemplo, los alertas tempranos no funcionaron.

-¿Por qué?

-Porque el propio sistema de salud provincial no detectó a tiempo los casos de dengue. El director del hospital de Sáenz Peña, en el Chaco, comentaba que allí hubo casos de gente con fiebre. Es el primer síntoma: justamente en esos casos hay que hacer un seguimiento, tomar muestras. Eran atribuidos a una intoxicación porque habían hecho una desinfección del aeropuerto para eliminar palomas. Habrá que buscar las responsabilidades y determinar por qué el sistema no funciona.

-¿Y por qué el kirchnerismo rechazó en el Senado el proyecto que usted impulsaba en ese momento para declarar la emergencia por el dengue?

-Evidentemente no lo creyó oportuno. Era de alerta epidemiológico. El ministerio ya lo había declarado el 23 de enero. No tengo explicación de por qué lo hicieron.

-Esas decisiones no se toman sin el aval de la Casa Rosada.

-No, por supuesto. Nadie me consultó.

-Tuvo muchos desaires de este tipo mientras duró su gestión, ¿no?

-Sí, quizá diferencias de gestión. Pero a mí nadie me había votado.

-Usted hablaba de rearticular el campo popular y de volver al kirchnerismo "explícito". ¿Sigue vigente eso?

-Decir eso del kirchnerismo me condenó en su momento al ostracismo político. Pero los resultados electorales mostraron eso, Fue un llamado de atención por haber abandonado muchas de esas banderas, fundamentalmente las que tenían que ver con una mayor institucionalidad. Me he puesto muy contenta cuando la Presidenta llamó al diálogo. El problema fue cuando el proyecto se asentó sobre determinados sectores que son los que el kirchnerismo había venido a modificar, ciertos sectores sindicales, ciertos sectores empresariales. Es importante que se vuelva a eso. El gobierno de Néstor Kirchner fue uno de los que más hizo para beneficiar a la producción y hoy, a la luz de lo que está pasando con muchos sectores productivos, como la ganadería, la agricultura, los pequeños y medianos productores, no es así. Y a los que se venía a castigar, como al sector financiero, que sigue manteniendo una exagerada renta sin ni siquiera cumplir los fines que tiene, como prestar para viviendas, para pymes, para los sectores productivos, sin embargo se les sigue garantizando una alta rentabilidad. Son distorsiones que hay que cambiar.

-Junto con Alberto Fernández, usted parece una de las "viudas" del kirchnerismo (risas). Están soñando con un Néstor Kirchner que no existe más: el propio ex presidente ha cambiado.

-Nooo... El error fue justamente abandonar muchas de esas cosas. Encerrarse en el Partido Justicialista.

-¿Por qué lo hizo?

-Eso no lo puedo contestar. A veces es mucho más sencillo que te digan que sí que construir un proceso de consensos, de dar discusiones, debates.

-¿Kirchner piensa como usted?

-No he hablado con Néstor. Me condenaron al ostracismo quizá por decir lo que pienso. Siempre dije lo que pienso. Sé que a mucha gente no le gusta.

-Ahora que está en el llano, ¿usted puede reencontrarse con Carrió?

-Néstor Kirchner tiene que analizar y hacer una lectura del resultado de la elección, pero Elisa Carrió también tiene que hacer una lectura de la elección en la ciudad de Buenos Aires y también de su forma de liderar un movimiento.

-Luego de la forma en que la trató el kirchnerismo, ¿no comprende más a Carrió y su postura tan crítica?

-No, Lilita abandonó muchas de las ideas que ella tenía y hoy está más cercana a Prat Gay, a Gabriela Michetti y a otros dirigentes que respeto, pero con los cuales no tengo nada en común para hacer política.

-Y hoy, ¿a quiénes ve como posibles aliados políticos?

-No sé si aliados, pero veo la política como Luis Juez o el socialismo de Hermes Binner y Miguel Lifschitz. En el peronismo, Felipe Solá, Alberto Fernández, gobernadores como Daniel Scioli, Sergio Uribarri, Juan Urtubey. El propio Julio Cobos, que fue un actor importante dentro de la Concertación.

-Algo que no entiendo: ¿por qué designaron a alguien como usted, con un perfil indicado para romper una de las cajas de financiamiento sindical, si no había real voluntad de hacerlo?

-Yo también me he hecho muchas veces esa pregunta. No la pude responder.

-¿Nunca lo preguntó tampoco?

-Quizá todos cometimos un error.

-¿Lo llegó a hablar con la Presidenta en la última charla que tuvo con ella, cuando le presentó su renuncia?

-Un poco, pero lo que más me gustaría sería que la Presidenta pudiera reconducir ese proceso político de 2003 a 2007, que fue tan exitoso no sólo en lo electoral sino también para muchos argentinos que pudieron salir de la pobreza, que encontraron trabajo, que pudieron mejorar su vida. Ojalá que pueda reconducir ese proceso.

-¿La ve dispuesta a eso?

-Es una mujer muy inteligente.

-¿Qué le parece la decisión de mantener a Guillermo Moreno?

-No hay una buena lectura de lo que la sociedad demandó, que es justamente terminar con ciertos estilos patoteriles.

-¿Sigue pensando que no hay pruebas de que el Gobierno sea transparente?

-Es un gobierno que ha mejorado mucho la Justicia. Fundamentalmente con los cambios que introdujo en la Corte. Los casos de corrupción deben ser denunciados y analizados. Me indigna un poco: viajo en el Sarmiento y me doy cuenta de que los problemas del tren no se solucionaron. El ex secretario de Transporte [por Ricardo Jaime] solucionó los problemas propios para viajar, pero no los problemas que tenemos los que vivimos en el conurbano.

-¿Usted nunca vio nada extraño, ningún acto de corrupción?

-Todos los hechos que vi los denuncié.

-¿Y Julio De Vido, al que lo han acusado hasta de ser cajero de los Kirchner, debería dejar el Gobierno?

-Es una decisión de la Presidenta determinar quién lo acompaña o no. Yo no puedo decir nada en firme sin pruebas. Es una figura que ha sido denunciada y entiendo que está siendo investigado. Hay que dejar que la Justicia pueda actuar.

-Sergio Acevedo dijo a Enfoques que es sospechoso el aumento patrimonial de los Kirchner y que esos márgenes de ganancia se obtenían sólo en actividades no lícitas. ¿Qué le parece?

-No conozco la declaración jurada más que lo que he visto en los medios. De esa primera lectura, llama la atención, pero están tanto la Oficina Anticorrupción como el ministro Aníbal Fernández que, por su parte, comentó que hay denuncias judiciales y se está investigando. Sería bueno que quien tenga elementos se presente ante la Justicia.

-¿No le sorprenden esos márgenes de ganancia, del 158% en un año?

-Es sorprendente, sí. Y sería bueno que se brinde una explicación pública sobre ese aumento patrimonial.

-Acevedo afirmó en esa misma entrevista con Enfoques: "Yo pude haber legitimado un esquema de funcionamiento de esta naturaleza. O con los actos de corrupción. Aunque uno no es autor ni encubridor ni nada, de alguna manera formó parte de un esquema". ¿A usted le pasa algo parecido?

-No, todo lo que he visto que creía que era un hecho ilícito lo denuncié.

-Usted estaba en el poder cuando sucedió el caso Skanska o el episodio de la valija de Antonini Wilson. Habla contra el clientelismo, pero este gobierno ha incurrido en esas prácticas, alentó candidaturas testimoniales y ciertos manejos que rozan lo deshonesto. ¿Su presencia no avaló todo esto?

-No, yo avalo lo que hago. No estaba de acuerdo con las candidaturas testimoniales, y no fui candidata. En mi área denuncié todos los hechos de corrupción. Toqué muchos intereses. Y estoy fuera del Gobierno.

-O quizá se quedó pensando que podía cambiar algunas cosas...

-Mi presencia ayudó en algunas áreas., No dejé que se robaran el dinero de los trabajadores o de los jubilados. Y con todo lo que supe, hice lo que correspondía, que básicamente fue denunciarlo a la Justicia. Me peleé hasta con Alberto Fernández y con mucha gente del Gobierno.

-¿Por haberlo echado a Héctor Capaccioli? [N. de la R.: en la campaña presidencial de Cristina Kirchner, fue el encargado de reunir fondos y se descubrió que entre sus aportantes había empresas vinculadas con la "ruta de la efedrina".]

-Por ejemplo. Me decían que eso no se hacía...

-¿Denunciar la corrupción?

-Exactamente. Cerré las droguerías de Forza. Cerré muchas droguerías. Y les cerré muchos negociados a mucha gente.

-Igualmente, me quedó la sensación de que usted le apunta mucho a Moyano, pero exime de responsabilidad a los Kirchner en el crecimiento político y económico del jefe de la CGT...

-Quien lo sostiene y le permite hacer todo esto es Néstor Kirchner. Es quien ha hecho todas esas alianzas, quien le ha dado poder. ¿Por qué? No puedo decirlo.

-¿No así Cristina?

-No, no sé, ahí hay un jefe.

-¿El que manda es él?

-En el caso de Moyano, sí.

© LA NACION

Mano a mano

Cumplió con su palabra. Para un político, no es poco. Graciela Ocaña había aceptado ser entrevistada en marzo, pero un día antes de encontrarnos me dijo que no. Era comprensible: estaba en plena pelea con Hugo Moyano y hablar, sobre todo en LA NACION, parecía una declaración de guerra a Néstor Kirchner. Me prometió que me concedería el primer reportaje cuando, para bien o para mal, se definiera su situación. Cumplió. Estaba nerviosa, pero con mejor semblante que cuando era ministra (y eso que nuestro último encuentro fue antes del dengue y la gripe A). Llegó sola, con su Blackberry en mano y sin carpetas ni papeles. Lo que dijo, aunque por momentos pareció dejarle una puerta abierta a la Presidenta, la expulsará definitivamente del kirchnerismo. Lo sabe. Sabe también que el kirchnerismo no será nunca más ese espacio que añora. Estaba preocupada por las preguntas sobre la gripe. No tanto por las vinculadas a Hugo Moyano, a quien le destinó sus mejores críticas y denuncias. Parece una bienintencionada que se equivocó de lugar. ¿Dañó su imagen tanto hostigamiento interno? ¿Su paso por el Gabinete hará mella en su fama de incorruptible? No lo creo. Seguramente pensó que podía cambiar algunas cosas, que había batallas dignas de ser libradas. Lo que no tuvo en cuenta es que su general (Kirchner, no Perón) hacía rato que había dejado de pelear su misma guerra y se entretenía con otras causas, mucho menos heroicas.

En clave personal

Nueva vida. "Me desenchufo haciendo las cosas que hace años que no hago. Hace seis años que estoy gestionando. Hace seis años que abandoné la vida. Recuperé mi casa, mi familia. Sigo con mis tres caniches, pero ahora tengo cuatro más porque la perra tuvo cría. Sí, he sido abuela. ¿Qué me gusta hacer en mi casa? De todo, menos cocinar. Mi marido cocina muy bien y se queja cuando lo hago yo. Por eso me he declarado en huelga."

Lecturas . "Ahora estoy empezando a leer. Estoy recuperando algunos libros de actualidad y releyendo algunas cuestiones sobre la reforma política, por ejemplo, y bastantes papeles que tenía abandonados. ¿Ficción? No. Aunque me encanta, sobre todo las novelas. Leo lo que encuentro. En la mesita de luz no tengo libros. Voy acomodando papeles ".

Música . "Me gustan la música clásica y el jazz, sobre todo. También soy fanática de Charly García. De la música clásica me gusta Mozart, que es lo que me alegra. Y de jazz tengo un poco de todo. De la orquesta de Duke Ellington tengo un montón de discos."

Cine y TV. "No he ido al cine por el tema de la gripe. En mi casa sí veo películas. Me he puesto al día, más o menos. Básicamente películas que dan en el cable. También he alquilado las películas sobre el Che Guevara y Esperando la carroza 2. En la televisión miro todos los programas políticos. Soy una enferma, como cualquiera de los dirigentes políticos. Y también sigo los noticieros."

Viaje en tren. "Volví a tomar el Sarmiento. Cuando era ministra no podía. ¿Qué me dice la gente? Algunos me reconocen y otros no. Pero siempre me tratan bien. Quizá me preguntan algo o qué me parece algún tema. La gente siempre me trató con mucho respeto. Y siempre anduve por la calle: quizá no viajaba en tren, pero iba a hacer las compras."

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