El Gobierno prepara el terreno para que dos usinas coticen en la Bolsa

Necesita u$s 250 millones para completar las usinas, que están en marcha desde el año pasado. Tiene el visto bueno de sus socios: Endesa, los Bemberg y Mindlin
Con la necesidad de asegurar una mayor provisión de energía para evitar los cortes en el suministro de los últimos años por un lado, y acorralado por los problemas de caja que comenzó a evidenciar del otro, el Gobierno decidió salir al mercado a buscar los fondos que le faltan para terminar las centrales eléctricas Belgrano y San Martín.

Esas usinas, que cuando estén concluidas habrán demandado una inversión cercana a los u$s 1.600 millones y reúnen en su composición accionaria al estado y a los principales grupos eléctricos del país, fueron puestas en marcha el año pasado.

Ahora aportan 1.000 megawatts (Mw.), pero llegarán hasta los 1.600 Mw –un 8% de la oferta nacional– cuando estén concluidas.

La crisis financiera le asestó un golpe a las obras. Sucede que faltan, de acuerdo con los allegados a las empresas, cerca de u$s 250 millones para cerrar a ciclo combinado las usinas. Esa modalidad les permitiría funcionar con mucha mayor eficiencia que la actual.

La intención oficial es emitir Obligaciones Negociables (ON), con opción a ser convertidas en acciones, de manera que los compradores puedan formar parte del negocio. “Se va a hacer una emisión de deuda que luego se van a poder canjear por títulos de las empresas. Es para hacer la oferta más atractiva”, reconoció una fuente cercana a la operación, que pidió reserva.

“Es prematuro para sacar una conclusión, pero la emisión puede tener buenas perspectivas si se hace en dólares. Habría que ver cuál es la tarifa”, explica Antonio Cejuela, de Puente Hermanos. “No creo que se puedan colocar más de u$s 100 millones, y con apoyo oficial”.

Varias compañías de generación eléctrica se inclinaron en los últimos años por la cotización en Bolsa (Central Puerto, Costanera y Pampa Energía, entre otras), pero su suerte estuvo atada a la renegociación de tarifas, que demoró siete años en llegar. Las tarifas son el mayor elemento de seducción de mercado que pueden ofrecer las generadoras.

Socios por obligación

Ambas compañías mixtas, que fueron gestadas al calor de los pedidos del ministro de Planificación, Julio De Vido, pero están gerenciadas por un grupo de empresas privadas, ya dieron los primeros pasos para salir a Bolsa.

El 25 de este mes se reunirá la asamblea de accionistas para tratar ese tema.

Las usinas fueron financiadas con fondos públicos y aportes de las principales generadores privadas del país: Sadesa –liderada por Carlos Miguens Bemberg–; Pampa Energía, de Marcelo Mindlin; la norteamericana AES y la española Endesa, se encuentran entre las caras más visibles de un lote de 19 compañías.

En 2004, las generadoras aceptaron ceder 65% de sus acreencias con Cammesa –la compañía administradora del mercado– durante los dos primeros años, en un contexto en que la tendencia al cruce entre la oferta y la demanda anticipaba los cortes masivos que se aplicaron en 2007.

Ese año, las empresas debieron aportar un 50% de su facturación. Según fuentes privadas, las generadoras giraron al proyecto unos u$s 600 millones, mientras que los usuarios, mediante el pago de cargos específicos a la demanda, terminarán aportando más de u$s 300 millones (en el mercado aseguran que ya se descontó de un crédito del Banco Nación).

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