El Gobierno planea una canasta básica económica para el sector pesquero

Una vez más el Estado Provincial deberá intervenir para salvaguardar un sector que viene de mal en peor. Fue el propio Ministro Coordinador de Gabinete, Pablo Korn quien ya anunció que Chubut está planeando implementar como estrategia de contención para los trabajadores con menores ingresos del STIA, una canasta básica económica que permitar afrontar la difícil situación que afecta a este sector productivo.
"La Secretaría de Trabajo hará contactos con ciertas mutuales que tengan en ordenes sus papeles para establecer canastas de alimentos básicos y de primera necesidad para que los trabajadores puedan acceder a precios accesibles y sin intermediarios", aseguró Korn.

Explicó además que la intención es que los trabajadores que ganen menos de dos mil pesos cuenten con la posibilidad de acceder a una canasta básica económica donde no haya intermediarios que encarezcan costos. "Calculamos que al menos se podrá disminuir el costo de los alimentos en un 15 por ciento". Esta medida complementa de algún modo la asistencia que el estado ofreció días pasados a las empresas para el pago en término de salarios a cambio de las deudas de retenciones a las exportaciones.

Un escenario complicado

Por su parte, el Secretario de Pesca, capitán Hugo Stecconi dijo que todos los sectores de la pesca están en crisis incluida la Flota Amarilla de Rawson que tampoco es ajena a los vaivenes de la falta de circulante y los problemas de la comercialización, "esta crisis provoca que al no haber dinero circulante se opte por no salir a pescar y es por eso que los barcos permanecen amarrados en el puerto capitalino".

El funcionario provincial en diálogo con este medio indicó que ahora el problema no es el cupo porque ya todas las empresas tienen su cuota parte de lo que podrán capturar esta temporada, "sino que se ha roto la cadena de comercialización en un producto que se exporta en un 95 por ciento; las operaciones se demoran y se cobra a largo plazo lo que genera que las empresas no quieran sacar los barcos".

El capitán sostuvo que peligra la continuidad de algunas empresas ante los saldos negativos que ha dejado la pesca en la Flota Amarilla, "se les hace muy difícil vender las capturas aunque si bien el calamar ha subido un poco el precio, el resto está muy bajo por ende cuesta más la extracción por los costos que tiene que el producto puesto en góndola".

Stecconi sostiene que el mejor mercado de la Flota Amarilla son las empresas de Puerto Madryn y de Comodoro Rivadavia "que ya no comprar como el año pasado, regatean el precio y la mayoría de los propietarios de los barcos venden el producto al precio que se les impone, con pagos a largo plazo sin saber cuándo cobrarán por eso muchos prefieren tenerlo parado que sacarlo a pescar".

Reconoció que ha disminuido el flujo de ingresos de las empresas locales, generando importantes problemas de liquidez y de descalce financiero y destacó que más del 95% de la captura se exporta y que estás producciones que se exportan han sufrido la falta de crédito a las cuales los importadores, mayormente de la Comunidad Europea accedían; "ellos antes de la crisis eran los generadores del flujo de dinero que estas operaciones aportaban a la cadena de pago provincial y del país y que hoy se ha cortado".

Menos venta

Días pasados el Secretario Gremial del STIA, Fabián Molina confirmaba a este medio que se le renovaba a los 80 trabajadores de la Flota Amarilla el subsidio de 600 pesos que les da el gobierno para ir paleando la situación de crisis y reconoció que se ha cortado el aceitado circuito financiero que existía entre las empresas de Puerto Madryn y de Comodoro Rivadavia con los propietarios de estas embarcaciones.

"Podrán observar que los puestos de venta de pescado fresco ubicados en el Puerto Rawson están cerrados porque no tienen productos ya que los barcos no salen a pescar ante la poca demanda y los precios tan bajos, muchas veces no alcanzan a salvar los gastos operativos del buque", explicó.

Molina sostuvo que todo es un gran coctel de inseguridad, "ante las pocas ventas que se hacen y que no son cobradas en término, los gastos y salarios de la tripulación que no alcanzan a ser cubiertos por las ventas de las capturas, las plantas terminan endeudando a los proveedores y se corta el circuito comercial que venía funcionando muy bien".

El gremialista le dijo a este medio que de las 38 embarcaciones habilitadas la mayoría permanece anclada en el puerto capitalino y recordó que de las seis plantas que estaban en funcionamiento solo quedan dos, Agropez y Veraz que procesan a menos de la mitad de su capacidad.

La misma situación está padeciendo la flota artesanal, donde a ellos les hace mucho más difícil salir de la situación de crisis "porque la cantidad de producto que capturan es para comercializar en el día, imagínense como es la situación de ellos", indicó Molina.

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