El Gobierno le pidió al FMI un monitoreo del INDEC

Por: Marcelo Bonelli

A pedido de Boudou, el organismo financiero internacional haría una auditoría propia sobre la metodología que se aplica en el Instituto controlado por Guillermo Moreno.

El Gobierno argentino le pidió al Fondo Monetario Internacional que participe del monitoreo abierto al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

El pedido, que se efectuó a través del Ministerio de Economía, es una operación estratégica que admite varias lecturas políticas.

La intención sería que expertos de Washington integren el Consejo de Observación del cuestionado organismo y darle así una mayor credibilidad a la tarea de auditoría de las cifras que confecciona el INDEC.

El pedido del Palacio de Hacienda fue por ahora informal y abrió después de mucho tiempo una negociación entre ese ministerio y el FMI.

Clarín confirmó que la decisión fue transmitida por el ministro Amado Boudou a un puñado de banqueros y empresarios. Lo dijo en un aparte de la reunión con los financistas que lidera Jorge Brito y también se lo confió a los banqueros extranjeros en una reunión con ABA no publicitada, a la que asistieron Mario Vicens, Juan Bruchou (Citi) y Facundo Gómez Miranda, del J.P. Morgan

Boudou le dijo a sus interlocutores que el pedido al Fondo apunta a darle credibilidad a la tarea de rediseño del organismo, después de que los cambios anunciados generaron más dudas que certezas sobre la intención oficial de transparentar las estadísticas.

Hasta ahora hubo comunicaciones con el director del Departamento del Hemisferio Occidental Nicolás Eyzaguirre y también contactos con el titular del Departamento de Estadística del FMI, Adelheid Bürgi-Schmelz. Ambos receptaron -en principio- en forma positiva el pedido. Ahora sus equipos técnicos evalúan la forma de concretar la auditoría teniendo en cuenta las restricciones políticas: la inexistente relación y el distanciamiento entre el FMI y la Casa Rosada.

Hay también otra cuestión clave: cómo se puede instrumentar la asistencia mientras Argentina ni siquiera permite la auditoría anual de su economía dentro del conocido artículo IV del estatuto del Fondo Monetario.

Sin embargo, el titular del FMI estaría dispuesto a avalar la auditoría como una forma de acercamiento a la Argentina. Desde que asumió, Strauss-Khan buscó reabrir el diálogo y tratar de normalizar la relación con la Casa Rosada.

Strauss-Khan habilitó hace un año una consulta "técnica" entre el INDEC y el Fondo Monetario, después de que el Departamento de Estadística del FMI cuestionara duramente la confección de los índices oficiales a cargo del secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

Ahora podría repetirse: el Fondo Monetario no integraría el consejo con los banqueros, pero sí haría una auditoría propia y paralela.

La jugada tiene un alto voltaje político: aunque se niegue, implicaría un acercamiento público y concreto al Fondo Monetario Internacional. Tendría que instrumentarse en forma muy técnica para evitar una desautorización interna de los sectores reacios al FMI liderados por Néstor Kirchner.

Pero la presencia del Fondo tendría una ventaja: le daría credibilidad a la tarea del INDEC, algo que ahora no se registra en la actualidad.

Se trata de una credibilidad clave para concretar lo que anunció Boudou: una vuelta a los mercados financieros para obtener recursos para sostener el actual gasto público y cubrir un eventual déficit fiscal.

El Palacio de Hacienda ya tomó la decisión de lanzar la reapertura del canje. Ocurrirá dentro de dos semanas.

También envió a un emisario para hacer un sondeo al Club de París. Llegó en pleno verano boreal y lo trataron con escepticismo.

Para ambas tareas el Gobierno nacional necesita eliminar la "desconfianza" que existe sobre la marcha de la economía. Y también se debe generar un equipo negociador profesional y creíble, algo que no siempre se ha tenido en el seno del Ministerio de Economía.

Esto por lo menos fue lo que muchos economistas le dijeron en privado a Eduardo Duhalde. El ex presidente mantuvo una inusual ronda de consultas con Carlos Melconian, Miguel Angel Broda, Javier González Fraga y Jorge Todesca.

La cúpula de la Unión Industrial Argentina coincidió -en su ultima reunión-en precisar que son marginales los sectores que intentan empujar al Gobierno nacional y generar una crisis económica. Acusan a sectores ultrafinancieros dedicados a pronosticar la caída de la economía desde hace tiempo.

Pero ven en el radicalismo y los gobernadores peronistas un sostén en favor de la gobernabilidad. Pero focalizan el problema en el propio Gobierno. Carlos de la Vega lo expresó así en su reunión con el ministro de Economía: "El freno a las inversiones y el parate de las ventas se deben a la falta de confianza."

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