El Gobierno optó por congelar su ofensiva en contra de Edelap

Desactivó su embate para cuidar la relación con los EE.UU., luego de que el embajador Wayne pidiera un "trato justo" para la distribuidora. Pero también porque tres grupos locales contactados se negaron a comprar la mayoría de la firma.
Había arrancado con una fuerza inusual y todos los indicios apuntaban a otra caída de una privatizada. Pero con el correr de los días, la embestida que puso en marcha el Gobierno contra la distribuidora eléctrica Edelap fue perdiendo intensidad y ahora las señales en juego indican que la nueva situación de impasse se extendería hasta el segundo trimestre de 2009.

La presión oficial contra la eléctrica que controla el grupo norteamericano AES se diluyó por dos motivos salientes. Por un lado, por la falta de interesados locales que quieran hacerse cargo de la empresa.

Y por otro lado, por la decisión del Gobierno de evitar un nuevo cortocircuito con los EE.UU, luego de que entrara en escena el embajador norteamericano, Earl Anthony Wayne quien reclamó un "trato justo" para la firma manejada por AES.

De acuerdo con los datos obtenidos por Clarín, las autoridades del ministerio de Planificación y los representantes de Edelap llegaron a un acuerdo no escrito para bajar transitoriamente los decibeles de la pelea que, entre otras derivaciones, acumuló una demanda penal del ente regulador (ENRE) contra los directivos de la empresa.

Desde la cartera que conduce Julio De Vido se habrían comprometido a levantar el jaque permanente que venían ejerciendo sobre el accionar de la empresa.

A cambio de eso, los responsables de AES asumieron el compromiso de encarrilar la operación técnica de Edelap y aportar nuevos recursos para mejorar la situación económica de la empresa. Dos semanas atrás, Edelap anunció obras por $ 300 millones.

El entendimiento -que se extendería mientras dure el verano-no es definitivo y cualquier falla del servicio que dispare las quejas de los usuarios volvería a poner a Edelap otra vez a tiro de una rescisión contractual.

El conflicto entre el Gobierno y los dueños privados de Edelap había estallado a fines de noviembre, en medio de los cortes de luz que afectaron durante varios días a miles de usuarios. La demora en la rehabilitación del suministro y la postura que adoptó la empresa al no salir admitir públicamente su responsabilidad por los apagones disparó el fuerte ataque oficial contra la distribuidora eléctrica.

En forma simultánea con la ofensiva lanzada desde Planificación y el ENRE, el Gobierno salió a sondear a varias empresas locales para que tomen el lugar de AES mediante la compra del paquete accionario mayoritario.

Entre otros fueron contactados el grupo Eurnekián, el fondo de inversión Desarrrollo y Gestión y la empresa cordobesa Electroingeniería que, tras analizar los números de Edelap, optaron por dar un paso al costado y no ingresar al negocio de la distribución eléctrica.

A la ausencia de interesados se sumó la acción desplegada por el embajador norteamericano en Buenos Aires, que tras ser interiorizado de la situación de Edelap por el ministro De Vido salió a reclamar un "trato justo y normal" para el grupo controlante AES.

Junto con las acciones mayoritarias de Edelap, AES también posee el control de la distribuidora eléctrica bonaerense EDES. Entre las dos empresas presta servicios a más de 450.000 clientes de la provincia de Buenos Aires.

Además, en el sector de generación el grupo estadounidense es uno de los principales inversores extranjeros. Maneja algo más del 10% del parque de generación local mediante el control de las usinas hidroeléctricas de Alicurá, Juramento y Quebrada de Ullum y las térmicas de Paraná, Central Dique, Termoandes y San Nicolás.

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