Gobierno y oposición

Claro…, no es inventar la pólvora! Lo que sucede es que "confiar en el otro" no suele ser una virtud que esté muy presente en nuestros gobernantes. La mayoría de nuestros representantes se cree "semi Dios" al llegar a sus sillones ejecutivos. La oposición pasa a ser una especie de invernáculo de "enemigos" y sólo los que tienen "mi ADN" se sientan en mi mesa. Nada más caníbal y tan primitivo.
En los seres humanos que decidieron "meterse en política" hay una naturaleza social per se.

En los que decidieron militar desde el partido que sea, hay unas ganas de ayudar a otros que no pueden ser desperdiciadas.

¿Cómo desestimar como gobernante a decenas y decenas de mujeres y hombres "locomotora" que decidieron transformar su comunidad desde sus propios partidos políticos?

Felicito a nuestro actual Intendente Pitelli, que estaría transformando "la moda" conciliatoria y dialoguista de la política actual, en una forma de gobierno más pluralista. Aparentemente, estaría en el espíritu idiosincrático de esta nueva administración un gen que hilvanaría "los acuerdos y los valores compartidos" por sobre las diferencias y las verborragias amargas.

Sucede que hay tantas necesidades insatisfechas en aquellos puntos en los que sí se acuerdan, que las diferencias que todos tenemos, son mera pérdida de tiempo o banales caprichos que nos distancian.

Ahora bien, cada cual en su rol maduro y responsable. El ejecutivo debe escuchar y recibir ideas, propuestas, planes y proyectos de sus "socios" de la oposición (dicho en el sentido más altruista del término) pero finalmente, ante dilemas o encrucijadas, es el gobierno quien debe laudar y seguir su propio "olfato" estratégico. La Democracia prevé al gobierno de las mayorías como mecanismo mandatario, pero el estilo debe ser en lo posible, siempre inclusivo de la otra voz política.

Para la oposición pienso el mismo equilibrio pero con inversa fórmula. Colaborar activamente con el gobierno de turno debe ser un estilo inquebrantable en su idiosincrasia ética, pero sin dejar de ejercer el "control" y la "vigilancia" de nuestros dineros públicos para custodiar que se esté marchando hacia nuestros sueños colectivos.

¿Estamos marchando hacia un nuevo mapa colaborativo? ¿Estamos armando un verdadero enjambre de valores políticos verticales, horizontales y transversales?

Veremos cuánto la moda se convierte en idiosincrasia.

Seguimos pensando.

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