El Gobierno se movió entre el fastidio y el silencio absoluto

La noticia cayó mal en la Casa Rosada, donde esperaban un revés de Antonini.Por Mariana Verón
Otra vez, el caso de la valija indiscreta que ingresó en el país Guido Alejandro Antonini Wilson le estalló encima al gobierno de Cristina Kirchner y los principales funcionarios de la Casa Rosada volvieron a encerrarse en un silencio absoluto.

El veredicto del juicio que se siguió en Miami contra uno de los acusados de presionar a Antonini para que ocultara el origen y el destino de los famosos 800.000 dólares decomisados en Aeroparque en un vuelo oficial cayó mal en los despachos oficiales. Pero no hubo declaraciones públicas.

Un alto funcionario, no obstante, volvió a ratificar la postura que siempre tuvo el matrimonio presidencial. "Que Antonini venga y se anime a declarar acá. Después vemos", respondió ante la consulta de LA NACION.

La presidenta Cristina Kirchner había señalado a Antonini Wilson como el responsable de una "operación basura" en su contra, y su marido, Néstor Kirchner, había lanzado al desesperado pedido de "Entreguen al prófugo" que Estados Unidos extraditara al hombre que por entonces todos calificaban de "valijero".

El Gobierno se regodeaba en los últimos días del "matiz payasesco" -como lo denominaban los funcionarios- que había tomado el juicio en Estados Unidos.

En el poder recordaban con algo de sorna la declaración de la ex policía aeroportuaria convertida en modelo María del Luján Telpuk y el interrogatorio que le hizo al llegar a Miami el FBI, y los supuestos romances entre Victoria Breziuk, la secretaria del ex funcionario Claudio Uberti, con el propio Antonini y otro de los pasajeros de aquel vuelo, Daniel Uzcategui Spetch.

Pero el veredicto de ayer volvió las esperanzadas versiones oficialistas de salir airosos del escándalo a un punto muerto, al quedar ratificados ante la justicia norteamericana los dichos del venezolano que entró con la valija llena de dólares sin declarar.

El tribunal de Miami encontró culpable a Franklin Durán, un ex socio y amigo de Antonini, de intentar acallarlo en nombre del gobierno de Venezuela para que no revelara que el dinero decomisado era para la campaña de Cristina Kirchner.

Momento complicado

El fallo cae en un momento de máxima sospecha sobre los aportes de campaña recibidos por el oficialismo después de que LA NACION revelara la existencia de "donantes fantasma" en las rendiciones de cuentas que había hecho el Frente para la Victoria.

Además, el financiamiento de la campaña pasada de la Presidenta había quedado envuelto en una fuerte duda después del crimen mafioso del empresario farmacéutico Sebastián Forza, que había aportado dinero para el oficialismo.

El Gobierno dice que pretende que Antonini Wilson venga al país y declare lo que sabe en la causa que se sigue en la Argentina por supuesto lavado de dinero y contrabando.

En la investigación local, en manos del juez Daniel Petrone, se pidió la extradición del ciudadano venezolano-norteamericano hace más de un año, pero no hubo respuesta de Estados Unidos.

En la causa sólo está imputado Uberti, el ex titular del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), que luego recibió una falta de mérito por la justicia argentina. El Gobierno lo encontró responsable político de haber permitido que Antonini subiera al avión alquilado por la empresa estatal de energía Enarsa, que venía de Venezuela, y lo echó apenas estalló el escándalo. De todas maneras, el hombre fuerte en la relación de la administración kirchnerista con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, siguió luego bajo protección del ex presidente Kirchner.

La Casa Rosada tenía alguna esperanza en el papel que pudiera desempeñar en el juicio en Miami el abogado de Durán, Ed Shohat, de alta reputación. Nada puso hacer el defensor por su acusado. Menos aún por el gobierno de Cristina Kirchner.

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