El Gobierno mete presión a Kraft por los despedidos

Tomada cree que la empresa "viola la ley" al impedir el ingreso de los delegados.
La preocupación del Gobierno por el extenso conflicto gremial en Kraft no repara en descansos de domingo. Ayer, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, encabezó una reunión de tres horas para discutir las estrategias a seguir en esta semana clave. Y según pudo saber Clarín, se decidió incrementar la presión sobre la empresa para que "deje de incumplir la ley laboral". Esto es: que reincorpore a los trabajadores despedidos y que permita a los cinco delegados ingresar a la planta para cumplir su función gremial, explicaron fuentes oficiales.

A las 9 de la mañana la ciudad lucía desolada en la zona del Bajo donde está la sede de la cartera laboral. Hasta allí llegaron y estuvieron con Tomada la viceministra Noemí Rial, el ministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango, y otros funcionarios y abogados.

En Trabajo hicieron cuentas. Pese al acta del martes pasado, en que la multinacional estadounidense se comprometió a reincorporar a 30 trabajadores, quedan aún 60 despedidos y 32 suspendidos. Y la empresa "viola la ley" al no permitir a 5 delegados gremiales -con la excusa de que pidió a la Justicia la quita de sus fueros- ingresar a la planta. En Trabajo insistieron en que pueden mantenerlos fuera de sus tareas laborales, pero no impedirles sus funciones gremiales. Y reiteraron que Kraft podría recibir una multa de más de $14 millones.

Este martes está prevista una nueva audiencia entre las partes. No obstante, Trabajo preparará el terreno con una serie de acciones hoy, que incluyen encuentros con empresarios de la cámara de la alimentación (Copal), con el presidente de Kraft, con la conducción del sindicato y con miembros de la comisión interna.

En el Gobierno inquieta la conflictividad social que emana a partir de los 156 despidos de la ex Terrabusi. Ante la falta de solución, se sucedieron en las últimas semanas varias jornadas de cortes y protestas. Un megaoperativo de la Policía Bonaerense -la misma que desalojó violentamente hace diez días la planta ocupada- logró impedir un nuevo bloqueo de la Panamericana el viernes. El conflicto complica: la comisión interna no es controlable por el Gobierno ni el sindicato del sector, y en Diputados la centroizquierda que el oficialismo quiere tener de aliada ha pedido que Tomada vaya a brindar explicaciones.

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