"El gobierno de los Kirchner es más brutal que el menemismo"

"La censura en este Gobierno es una cosa sistemática. Pero a medida que se siente más débil, la intolerancia es mayor".
Hasta hace unos días, era el conductor de Puntos de vista, un programa que se emitía por Radio del Plata, en la primera mañana porteña. El pasado 9 de enero lo despidieron de ese espacio, uno de los que más lo apasionan. A los 53 años, y con más de 30 de trayectoria en el periodismo nacional, Nelson Castro dice que fue censurado, algo que define como “un hecho repudiable”.

Comenzó a trabajar en Del Plata hace 16 años. La semana pasada, luego de que la radio fuera vendida por Marcelo Tinelli a la empresa cordobesa Electroingeniería, le anunciaron que su permanencia en el medio había finalizado. La causa: una nota en la que se refirió a un informe de la Auditoría General de la Nación, publicado en primera instancia por el diario La Nación, en el que habló acerca de supuesto pago de sobreprecios por el tendido del segundo tramo de red eléctrica realizado por Electroingeniería en Santa Cruz, cuyo costo fue un 48 por ciento más caro que el primero.

Nelson Castro dialogó con La Voz del Interior y contó que en noviembre, cuando se anunció el cambio de dueños en la radio, se reunió en dos ocasiones con autoridades de Electroingeniería (en la primera se hizo presente el gerente de Relaciones Institucionales, Carlos Bergoglio; y en la segunda participaron Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta, dueños de la empresa) para preguntarles si estaban dispuestos a que él y su equipo de producción continuaran en la radio, porque de no ser así podían buscar otra emisora para seguir en el aire. “Ante la respuesta positiva les aclaré que como la empresa participa de muchos contratos públicos era probable que en algún momento estuviera sujeta a controversias y que en ese caso ni yo ni mi equipo ocultaríamos las noticias. Me dijeron que no íbamos a tener ningún problema”, contó el periodista.

Sin embargo, según él mismo relató, a partir de aquel informe la empresa mostró su descontento y lo “dejó en la calle” junto a su equipo.

“Luego, a través de una autoridad de la radio, nos enteramos que todos los días recibían llamados del entorno presidencial expresando el desagrado por mis opiniones críticas sobre la presidenta”, agregó el periodista.

–¿Cómo se siente, como periodista de trayectoria, ante un caso de censura?

–No estoy feliz, pero me encuentro con una enorme tranquilidad espiritual y de conciencia porque actué según marcan los principios éticos que guían mi trabajo. Estoy convencido de que volveremos a trabajar en radio más temprano que tarde. Pero sobre todo estoy preocupado por la situación en general, que me excede, de amenaza hacia la libertad de prensa y la libertad de expresión, que es lo que hoy domina en el horizonte del trabajo de los periodistas que quieren actuar con honestidad y libertad en Argentina.

–¿Cuál es su límite?

–Yo no tengo ningún límite. Trabajo sin condicionamientos. Por supuesto que sé que esto es algo que no puede hacer la mayoría de los profesionales. Yo critico a mis avisadores cuando son motivo de crítica y critico a ciertas situaciones aunque afecten a los propietarios de los medios en los que trabajo. Es una norma que siempre he tenido y que seguiré teniendo. Y es algo que le expresé a la gente de Electroingeniería cuando se hicieron cargo de la empresa.

“Kirchner es intolerante”

En la actualidad Nelson Castro, quien también tiene en su haber un título de médico neurólogo, escribe una columna de opinión en el diario La Nación, conduce el programa El juego limpio, que se emite por el canal de cable Todo Noticias e integra la Asociación para la Defensa del Periodismo Independiente de la República Argentina.

Sus trabajos periodísticos fueron reconocidos en varios rincones del mundo. Entre tantas distinciones, tiene una medalla de bronce y una de plata otorgadas en 1991 y 1996 por el New York Festival por informes radiales acerca de al narcotráfico en Argentina y los 20 años de la dictadura militar. Además recibió varios premios Martín Fierro por su labor periodística.

–¿Es la primera vez que lo censuran?

–Si, es la primera vez. Todos los gobiernos están disgustados conmigo, porque el periodismo libre siempre es crítico debido a los condicionamientos, contradicciones y falencias que tiene el ejercicio del poder. Sin embargo esta es la primera vez que llega a sobrepasar el límite.

–¿Los hechos de censura del Gobierno kirchnerista aumentaron durante la gestión de Cristina?

–La censura, en este gobierno, es una cosa sistemática. Pero en la medida en que se siente más débil, la intolerancia es mayor.

–¿Alguien del gobierno habló con usted?

–Nadie. Pero sabemos que en el ámbito presidencial estaban contentos y felices con nuestra salida del aire.

–¿Cuál es el mayor daño que causó este episodio?

–Le hace mucho daño a la democracia, porque esto es algo que nos sobrepasa a nosotros profesionalmente. Esto es un problema que va mas allá y que ya les paso a otros, como (Joaquín) Morales Solá, (José “Pepe”) Eliaschev, (Alfredo) Leuco y (Jorge) Lanata. Y le pasa a tantos que no tienen el beneficio de la notoriedad y lo tienen que afrontar en soledad. Esto responde a todo un concepto que el poder tiene de intolerancia a los medios libres. La compra de un medio por parte de una empresa que no tiene nada que ver con los medios y que encima se financia con publicidad oficial es una cosa muy grave.

–¿Qué otros gobiernos se han manejado de esta manera?

–Es de los Kirchner es, sin duda, el más brutal. En el menemismo también ocurría, pero intentaba tener algún tipo de sutileza. Por ejemplo: terminabas un contrato y no te lo renovaban. Ahora no existen las sutilezas. En este Gobierno es todo burdo, brutal, al estilo Kirchner.

–¿Ha recibido llamadas de apoyo?

–Muchísimas y les agradezco a todos. Estoy conmovido por el nivel de solidaridad. Y estoy espantado por los silencios de parte de la intelectualidad progresista que no se ha expresado sobre el tema. Pero no por mí, sino por lo que significa para la sociedad. Impacta el silencio ante hechos de atropellos repudiables.

–¿Cree que en el Gobierno hay alguna planificación en relación al manejo de la comunicación y de la imagen presidencial?

–La única planificación que existe es ver cómo se calla a las voces críticas del gobierno. A esto lo maneja directamente el matrimonio presidencial. La semana pasada, en una columna en el diario Perfil, Ceferino Reato contaba un episodio en el que Kirchner estaba hablando con una persona del Banco Nación acerca de la pauta publicitaria y cuando vio el dinero que se ponía en programas como el mío, preguntó por qué no sacaban la pauta de los programas que lo criticaban.

–¿Cómo se explica que, sabiendo el Gobierno que estos actos de censura aumentan su imagen negativa, sigan cometiéndolos?

–Ellos hacen este cálculo: de este tema se hablará 10 ó 15 días y después no se tocar más; y para las próximas elecciones falta mucho. Entonces háganlo ahora, pronto.

–¿Cree que la gente se olvidará?

–Espero que no. Eso se va a ver después, pero hay que tener en cuenta que la sociedad no es un todo único. En Buenos Aires, la repercusión fue enorme. Pero Electroingeniería nos hizo saber que iba a comprar más medios, así que hay una maquinaria estructurada que va a seguir creciendo. Además, hay un desequilibrio político muy grande y los Kirchner juegan en esta elección el proyecto de 2011. Incluso hace poco Kirchner dijo que va a ser lindo ganarle, en las elecciones, a un medio de comunicación. Si el kirchnerismo gana en octubre, todo esto que viene pasando va a seguir, y exacerbado.

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