El Gobierno intervino para frenar despidos y avaló una rebaja salarial

El Gobierno intervino para frenar despidos y avaló una rebaja salarial
Por la caída de ventas y exportaciones, la crisis explotó en el poderoso cordón industrial que une Santa Fe y Buenos Aires. Se frenaron 2.400 despidos en la ex Somisa. Moreno avaló rebajas salariales del 48% para evitar 1.300 cesantías.
El Gobierno debió intervenir para frenar 3.700 despidos en la industria metalúrgica. La mayor parte de los puestos de trabajo en riesgo son de la fábrica de acero laminado Siderar, de San Nicolás, cuyas autoridades decidieron frenar una obra en la que se desempeñan 2.400 operarios. Ayer, el Ministerio de Trabajo impidió el envío de una primera tanda de 1.000 telegramas. Otros 1.300 trabajadores amenazados corresponden a la autopartista Paraná Metal, de Villa Constitución, donde el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, intervino en persona para avalar una rebaja salarial a cambio de mantener los empleos (ver aparte). Las amenazas de cesantías son consecuencia directa de la caída en la actividad industrial derivada de la crisis financiera internacional.

La intervención oficial comenzó a hacerse evidente en el último tramo de 2008. Como cuando el Gobierno contuvo más de 400 despidos en General Motors y logró reconvertirlos en suspensiones programadas. Los funcionarios pusieron especial atención en los casos de empresas reconocidas para evitar un efecto contagio. De todos modos, en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) reconocieron que desde la debacle financiera más de 6 mil operarios perdieron sus trabajos y otros 4 mil sufrieron suspensiones.

En el caso de Siderar de San Nicolás, la cartera laboral dictó ayer la conciliación obligatoria por diez días hábiles en un conflicto que amenazaba con quebrar la paz social en esa ciudad bonaerense. Las autoridades de la compañía, controlada por Techint, habían dado a conocer su intención de desprenderse de 1.000 trabajadores afectados a la tarea de reparación del Alto Horno I de la planta, que cuenta con otro en operaciones. Se trata de 800 afiliados a la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) y de otros 200 de la UOM, explicó a este diario el dirigente metalúrgico Luis Sánchez, de la filial local del gremio.

Una vez que la empresa comunicó su decisión de parar las obras, sus representantes se reunieron en Trabajo con dirigentes de la UOCRA y la UOM, tanto de la conducción nacional como de las seccionales locales. Ante la falta de acuerdo en sendas audiencias maratónicas, entre el miércoles y ayer, la cartera laboral dictó la tregua que obligará a Siderar a abstenerse de enviar telegramas de despido.

Los negociadores calculan que con las prórrogas usuales, la conciliación regirá al menos hasta principios de febrero, plazo durante el cual seguirán los debates.

La división de aceros planos de Techint había encarado las tareas de reparación del alto horno a principios del año pasado, aunque las tareas más intensas comenzaron el 1 de octubre último. Sólo entonces se completó la nómina de 2.400 empleados contratados por Siderar para el trabajo. Pero ya en ese momento comenzaron a sentirse los efectos de la crisis financiera y la compañía decidió poner pausa a las obras.

“La empresa dijo que no necesitaría los dos hornos porque su proyección de ventas cayó 66% para este año. Calculaban vender 260 mil toneladas de chapa por mes, y para febrero sólo tienen estimado colocar 75 mil”, explicó Sánchez.

A fines de octubre Siderar acordó con los gremios cesantear a 400 operarios provenientes de otras ciudades del país, reducir la jornada laboral de 12 a 8 horas por turno y cortar la producción los días sábados. Los recortes representaron una baja de 60% en los salarios.

Al mismo tiempo abrió un retiro voluntario del que esperaba obtener 600 desvinculaciones más, aunque hasta ayer sólo 92 operarios habían tomado esa decisión. También adelantó las vacaciones al 19 de diciembre, por lo que el personal debe reincorporarse el lunes próximo.

En las negociaciones de esta semana, la firma elevó a 1.000 el número de trabajadores prescindibles. Incluso, las autoridades rodearon el perímetro de la planta con personal de la policía bonaerense para evitar desbordes. Si bien la mayor parte de los trabajadores en riesgo están afiliados a la UOCRA, la UOM tomó intervención por entender que sus obreros terminarían por quedar arrastrados en los ajustes. Además de los operarios afectados a la reparación del horno, en la planta de San Nicolás trabajan otros 3.000 obreros para Siderar y 2.800 para empresas tercerizadas, todos ellos metalúrgicos.

En los sindicatos explicaron que la empresa no pudo alegar una crisis para justificar los despidos luego de haber declarado ganancias cercanas a los 500 millones de dólares en el ejercicio 2008.

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