El Gobierno intentará acercarse al FMI, pero sin pedirle créditos

El Gobierno intentará acercarse al FMI, pero sin pedirle créditos
Quiere retomar el diálogo que había quedado interrumpido desde enero de 2006, cuando Néstor Kirchner le pagó toda la deuda junta. Pretende lograr un aval político para regresar al mercado de capitales, pero rechaza las medidas de ajuste.
Al filo de la hora del té, el ministro de Economía, Amado Boudou, ayer estrechó la mano de su par brasileño, Guido Mantega, para coronar la firma de un acuerdo financiero entre la Argentina y Brasil. Pero en realidad, la atención del jefe del Palacio de Hacienda argentino estaba en otro objetivo: el Fondo Monetario Internacional.

Aunque no abandonó la postura crítica del Gobierno hacia el FMI por sus cuestionadas recetas de ajuste que impuso a sus miembros en los años 90, Boudou confirmó que el Gobierno pretende retomar el diálogo con el organismo internacional antes de fin de año.

"La Argentina nunca se fue del Fondo, porque siguió pagando la cuota. Ahora hay que ir dialogando para encontrar una intersección entre sus intereses y los nuestros. Y algún camino vamos a encontrar para tener una relación normal como socios del club", precisó el ministro. Y agregó: "Nuestro objetivo final no es volver al Fondo, sino regresar al mercado financiero internacional".

Boudou hizo estas declaraciones durante un diálogo que mantuvo con periodistas argentinos a bordo del avión Tango 02, en el viaje entre Buenos Aires y Brasilia.

En la capital brasileña firmó lo que se denomina técnicamente un swap financiero con Brasil. Es decir, un compromiso para que ambos países se presten dinero en caso de emergencia. La Argentina cedería $ 7.000 millones si Brasil se lo pide y, a la inversa, habría 3.500 millones de reales para la Argentina.

Este acuerdo con Brasil no es ajeno al objetivo del Gobierno de allanar el retorno del país al mercado financiero internacional. Y va en la misma dirección de un eventual acercamiento con el Fondo, que también apunta a consolidar los futuros vencimientos de la deuda pública.

Si bien los de este año ya fueron cancelados sin problemas, con una recaudación cada vez más flaca y el impacto de la crisis internacional, el Gobierno de Cristina Kirchner desearía despejar las dudas sobre su futura solvencia.

En este marco, el Gobierno ya trabaja en un encuentro para la semana próxima entre Boudou y el máximo referente del FMI en la región, el chileno Nicolás Eyzaguirre, quien llegará el martes próximo a Buenos Aires para participar de un seminario del Consejo de las Américas. Y ésta sería la oportunidad para que Boudou se encuentre con él por primera vez.

Clarín indagó a Boudou sobre qué puntos está dispuesto a negociar el Gobierno argentino con el FMI para lograr ese pretendido acercamiento. Pero el ministro prefirió responder en base a aquellos puntos que no está dispuesto a negociar.

-"Algo que no aceptaremos bajo ninguna circunstancia es un plan de ajuste. Cualquier paso que se de con el Fondo tiene que pasar por lo técnico, porque este Gobierno no negocia políticas con el FMI, como sí hicieron otros", planteó.

Aunque no dio precisiones sobre los temas que sí estarán en la agenda de discusión, se supo que la normalización del INDEC, la relación con los bonistas que no entraron al canje y la deuda con el Club de París, encabezan la lista de asuntos pendientes.

Una de las exigencias que seguramente habrá que enfrentar es someterse a la revisión anual del FMI, establecida por el conocido Artículo IV del Estatuto. "Es entendible que algo habrá que conceder, pero todo va a estar concentrado en los aspectos técnicos. Insisto: no vamos a discutir políticas con el Fondo Monetario", remarcó Boudou.

En este contexto de adoptar medidas para volver al mercado financiero antes de fin de año, en la delegación oficial que viajó a Brasilia ratificaron lo que Boudou comunicó oficialmente la semana pasada: dentro de 15 días se lanzaría el primer canje de bonos ajustados por CER por otros títulos ajustados por la tasa Badlar. La operación se haría en dos tramos por un total de 20.000 millones de pesos. Con este canje se buscan matar dos pájaros con el mismo tiro. Por un lado, si tiene éxito se reduciría la oferta de bonos atados a la inflación, y se quitaría peso a las acusaciones de que la manipulación de los índices del INDEC está vinculada con la intención de pagar menos por esos títulos.

Además, desde el punto de vista financiero y fiscal esto le permitiría al Estado ahorrarse unos 1.000 millones de pesos el año próximo y otros 2.000 millones de pesos durante 2011.

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