El Gobierno impuso el 55% de las leyes

De 117 proyectos sancionados por el Congreso 65 fueron promovidos por el Poder Ejecutivo, la proporción más alta desde 1998
El Congreso como "escribanía" del Poder Ejecutivo dejó de ser un mote que la oposición le endilga al oficialismo para pasar a ser una verdad que validan las estadísticas legislativas.

Si se considera la última década, nunca como este año el Congreso aprobó tantas leyes del Poder Ejecutivo por sobre las que presentaron los propios legisladores. En efecto, según las estadísticas oficiales del Parlamento que divulga anualmente la Cámara de Diputados, del total de normas sancionadas hasta el 17 de este mes -117 leyes- el 55,6 por ciento provino del Gobierno, el porcentaje más alto desde 1998. Se trata de 65 leyes sancionadas por el Congreso que tienen su origen en el Poder Ejecutivo.

Este es un doble récord para el oficialismo. No sólo porque ésta es la cifra más elevada de la última década, sino también porque nunca antes, en los pasados diez años, el Poder Ejecutivo había podido superar, en cantidad de leyes aprobadas, a las que originan los propios legisladores.

Justamente, si se observan los balances legislativos anuales desde 1998 hasta la fecha, se puede verificar que más de la mitad de las iniciativas aprobadas provino del mismo seno del Congreso.

¿A qué obedece esta preferencia por las iniciativas del Poder Ejecutivo? La respuesta es simple: a la mayoría abrumadora que ostenta el oficialismo en ambas cámaras, lo que les permitió al Gobierno y a sus espadas legislativas manejar la agenda e imponer el tratamiento de aquellas iniciativas que les interesaban. Los proyectos impulsados por la oposición quedaron relegados a un segundísimo plano.

Ahora bien: no todas son mieles para el kirchnerismo, y así se reflejó en las últimas sesiones de la Cámara de Diputados, donde apenas si lograba arañar el quórum para arrancar la sesión.

Esto ocurrió con el megaproyecto de ley anticrisis, que incluía un blanqueo de capitales y que se votó con un ajustado número de legisladores. Increíble para un oficialismo que, al despuntar el mandato presidencial de Cristina Kirchner, ostentaba tal mayoría que era capaz de impulsar una reforma de la Constitución nacional si se lo proponía.

Rebeldía

Algo sucedió en el medio que alteró todo el tablero: la crisis del Gobierno con el campo, que se tradujo en el rechazo legislativo a las retenciones móviles al agro en el Senado. Fue el primer síntoma de rebeldía de un Congreso hasta entonces manso y opaco.

A partir de entonces nada fue igual. Aliados incondicionales como eran los radicales K -con el vicepresidente Julio Cobos a la cabeza- se pasaron a la vereda opositora. Una decena de diputados oficialistas, con Felipe Solá al frente, rompió filas con el kirchnerismo. En el Senado, Carlos Reutemann (Santa Fe) y Juan Carlos Romero (Salta), por nombrar sólo un par, se atreven a votar los proyectos más polémicos junto con la oposición.

Las deserciones aumentan en proporción al desgaste de la gestión kirchnerista, tendencia que posiblemente se acentúe en 2009, la primera prueba de fuego electoral para el actual Gobierno. Aun así, el oficialismo cuenta con una base legislativa importante que fue capaz de ofrendarle al Gobierno hasta las iniciativas más cuestionadas, como fueron el blanqueo de capitales y la estatización de las jubilaciones.

Las estadísticas de fin de año de la Cámara de Diputados arrojan otras curiosidades. Por ejemplo, el alto nivel de asistencia de los legisladores a las sesiones, que superó el 88% este año. De todas maneras, sólo 47 de los 256 diputados (un 18%) tienen asistencia perfecta, es decir, no faltaron nunca.

De las estadísticas no surgen haraganes crónicos, pero hay que decir que la mayoría de quienes más se ausentaron provienen de las bancadas de la oposición.

El que se lleva el récord de inasistencias es el peronista disidente Luis Barrionuevo (Buenos Aires), que de las 25 reuniones de este año sólo asistió a 11. Le siguen los pasos Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires-Capital), que faltó a 10 sesiones, y, más atrás, Julio Ledesma (Unión Celeste y Blanco-Buenos Aires), que faltó a ocho; Daniel Katz (Consenso Federal-Buenos Aires); Gladys Soto (Frente para la Victoria-Chaco), y Dante Camaño (Nacional Sindical-Buenos Aires), que faltaron a siete. Entre algunos de los que nunca faltaron a las sesiones están Oscar Aguad (UCR), Ariel Basteiro (Encuentro Social y Popular) y Paula Bertol (Pro).

Escasas declaraciones juradas

* Pese a que lo obliga la ley de ética pública, sólo el 83 por ciento de los diputados nacionales presentó en la Cámara baja sus respectivas declaraciones juradas de bienes y patrimonio.

* En efecto, según surge de la información pública de la Cámara de Diputados, sólo 215 de los 256 diputados en funciones cumplió el año pasado con el trámite que le exige la norma, es decir, el 83% del total. Según la nómina difundida, la gran mayoría de quienes no lo hicieron pertenecen a la bancada del oficialismo.

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