El Gobierno irá hasta la Corte para defender el Fondo del Bicentenario

La Presidenta instruyó a sus funcionarios para que agoten las instancias judiciales. Confía en una resolución favorable y prefiere evitar el debate en el Congreso
La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner no quiere darse por vencida. Instruyó a sus funcionarios para que avancen en la defensa del Fondo del Bicentenario hasta la última instancia judicial para dirimir la crisis en Tribunales antes que el Congreso Nacional discuta en marzo el DNU que lo creó. Si la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal falla contra el decreto presidencial, el Gobierno apelará ante la Corte Suprema. Al revés que el Poder Judicial, donde se podrían dilatar los tiempos para que el conflicto se dirima políticamente, el Gobierno Nacional redoblaría sus esfuerzos para evitar una batalla más en el ámbito parlamentario mientras la oposición insiste en autoconvocar a sesiones extraordinarias en febrero. Ayer el juez Ernesto Marinelli elevó a la Cámara los dos expedientes por el uso de las reservas del Banco Central para el pago de deuda y la remoción de Martín Redrado como titular de la entidad a partir de las denuncias de la oposición.

A pesar de los embates de ayer del Jefe de Gabinete Aníbal Fernández -quien culpó a la Justicia por el cambio de postura K y al envío al Congreso del decreto de remoción de Redrado- el kirchnerismo no quiere jugarse todas sus fichas solo en el Congreso Nacional. Debilitados después de la renovación del 10 de diciembre, confían más en la Justicia, o al menos en las instancias superiores. Fernández ayer dijo que la decisión original de Cristina "salió mal porque hay jueces que se meten en lo que no se tienen que meter". De todos modos, fuentes de la Casa Rosada, admitían que la estrategia se vio abortada principalmente por la resistencia de Redrado. "La convocatoria a la comisión bicameral no se hizo hace veinte días porque la lógica indicaba que él se tenía que ir", señaló un alto funcionario quien insistió en que fue esa evaluación la que llevó a la Presidenta a enfrentar una crisis inusitada en la que la oposición y el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, sumaron fuerzas para exigir que ambos decretos -el del Fondo del Bicentenario y el de Redrado que no quiso pagar deuda con reservas-fueran enviados al Parlamento.

De todos modos, si la Justicia no resuelve en febrero, el debate se dará en el Congreso. "Entonces que se diga la verdad, la discusión de fondo, lo que quieren Redrado y muchos economistas es un plan de ajuste para la Argentina que traerá la caída del dólar y de las exportaciones también", sentenció un hombre de la Presidenta. El funcionario, calculadora en mano, dijo que si el país toma nueva deuda para pagar los u$s 6.500 millones adeudados en lugar de usar reservas acumuladas, "estará perdiendo u$s 2.438.000 por día".

Todo esto evaluó la Presidenta ayer, a su regreso de San Carlos de Bariloche, junto al ministro de Economía Amado Boudou y el secretario General de la Presidencia Oscar Parrilli. Dicen que "está segura de que si hubiera viajado a China Cobos no hubiera resistido las presiones y hubiera convocado a sesiones extraordinarias o hubiera firmado algún decreto". De hecho hoy viaja a Bolivia en su lugar, a la asunción del segundo mandato de Evo Morales, el vice del Senado, José Pampuro mientras Cancillería empieza hoy gestiones ante el Ministerio de Relaciones Exteriores chino para reprogramar el viaje presidencial. ¿Para cuándo? Para cuando Cristina ya no perciba peligro.

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