El Gobierno hará auditorías antes de liberar fondos de obras sociales.

La AFIP pondrá su sistema informático. La Presidenta podría firmar un decreto.
El flamante superintendente de Salud, Ricardo Bellagio, comenzará a trabajar desde mañana en un esquema para liberar en forma gradual unos 3.000 millones de pesos que están retenidos en una cuenta especial en el Banco Nación y que serán repartidos entre las obras sociales.

La información fue confirmada por el funcionario quien, con la medida, estará dando respuestas al principal reclamo que mantienen los dirigentes gremiales.

La metodología que se aplicará para empezar a "gotear" ese dinero está en discusión e incluirá una ingeniería cuyos resultados se conocerán en las próximas semanas. El ministro de Salud, Juan Manzur, seguirá al detalle cada movimiento e informará a Cristina Kirchner de cada paso que se dé. Es que, en torno a estos millonarios recursos se juega una intensa puja de poder en la interna sindical.

También se involucró en el asunto la AFIP que pondrá a disposición su sistema informático para ver de qué forma se canalizará el dinero.

Respecto a este tema, Bellagio ya conversó con el director general de recursos de la seguridad social, Iván Budassi.

También dialogaron sobre la necesidad de que haya una autorización del Poder Ejecutivo -podría ser mediante un decreto presidencial- para que ese flujo de dinero sea liberado.

"Se estará determinando en las próximas semanas una formula para llevar adelante una distribución equitativa, y el monto que reciba cada uno dependerá de la contraprestación en el servicio de salud que brinde ", puntualizaron en la Superintendencia.

Es por eso que los próximos días arrancará una auditoría global por todas las obras sociales. "Se va a relevar la situación de todas las entidades para ver cómo están gestionando, qué necesidades existen y en qué situaciones se encuentran los controles de gastos correspondientes", argumentaron desde el organismo.

Desde la Superintendecia puntualizaron además que hay unos 3.000 millones de pesos retenidos que forman parte del Fondo Solidario de Redistribución (FSR). Ese fondo se forma con un porcentaje de entre el 10 y 20% de los aportes y las contribuciones que hacen los afiliados y los empleadores a las obras sociales.

Aparte, hay en juego otros $930 millones que se manejan en la Administración de Programas Especiales (APE), y cuyo control se disputan Moyano y sus rivales. La titularidad de esa área quedó vacante tras el cinematográfico despido de Mario Koltan, apenas 48 horas después de haber asumido.

Por ahora Bellagio asegura que no se hará cargo de ese sillón caliente, aunque las versiones sobre una posible fusión entre la Súper y el APE siguen creciendo.

De todos estos temas tiene previsto dialogar Bellagio en los próximos días con diferentes referentes gremiales. El objetivo del funcionario es no quedar pegado a un sector porque eso podría recalentar la interna sindical.

La decisión de destrabar estos fondos no causó sorpresa entre los sindicalistas. Era una señal que esperaban luego de que Moyano pidió "disculpas" y sus rivales decidieron mantenerse dentro de la CGT. Julio de Vido ya prepara un encuentro con todos ellos.

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