"En el Gobierno hay halcones y palomas"

El presidente de la Suprema Corte, Jorge Nanclares, ubicó a Alejandro Cazabán a la cabeza de los " duros" y a Mario Adaro al frente de los "blandos". Pidió que Celso Jaque defina una postura única.
Convencido de que la Justicia funciona mejor gracias a los cambios que él ha propiciado, Jorge Nanclares salió al cruce de los cuestionamientos que constantemente le hace a la institución el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán. El presidente de la Suprema Corte de Justicia planteó una hipótesis que explica, según su parecer, lo que sucede: "El Gobierno ha abierto un sector de halcones y otro de palomas".

Entre los primeros ubicó a Cazabán y en el segundo grupo, al ministro de Gobierno, Mario Adaro, y al subsecretario de Justicia, Sebastián Godoy Lemos. "En algún momento (el gobernador) tendrá que definirse por uno u otro", consideró.

El viernes, el jefe de la Justicia mendocina resignó la siesta para atender a este diario en su despacho del cuarto piso del palacio de tribunales. Se mostró obsesivo en la reafirmación de los cambios que viene produciendo la Justicia y se autodefinió como "un reformista".

–¿Funciona mejor la Justicia hoy que cuando empezaron la reforma?

–Yo tengo entendido que sí. Nosotros, en los últimos tres años, tomamos 51 medidas relacionadas con el funcionamiento de la Justicia.

–¿Por qué cree entonces que cada tanto la Justicia es blanco de las críticas del Gobierno?

–Lo tomo con cierta perplejidad, porque todas las acciones que venimos realizando las expliqué en el acto de apertura del año judicial, es decir que se sabe que se están haciendo. Quien transita los pasillos de tribunales ve que la Corte y el presidente de la Corte estamos preocupados por la reforma de la Justicia. Entre la Justicia de la década del ’80 y la posterior al 2001 el cambio ha sido sustancial.

–Entonces, ¿qué lectura hace usted de las críticas?

–Hay varias: la gente que dice que la Justicia no funciona bien es porque no ha entrado a tribunales y no conocía el sistema anterior ni conoce el actual.

–Desde el Gobierno opina Alejandro Cazabán, quien conoce a la Justicia.

–Si Cazabán transitara los tribunales y fuera honesto en sus apreciaciones creo que debería percibir estos cambios, porque realmente existen.

–¿Las exigencias de cambios desde el Gobierno, no sólo del actual, tienen que ver a veces con una necesidad política de patear la pelota a la cancha de la Justicia ante algunas situaciones?

–Creo que como el sistema judicial es complementario del de Seguridad, cuando éste no funciona adecuadamente una parte de la responsabilidad se la tiran a la Justicia, ya sea porque el sistema no funciona o porque los jueces resuelven respetando garantías constitucionales, y se abre la discusión entre garantistas y no garantistas. En todo esto, en la Justicia compartimos la impotencia del sistema de seguridad.

–¿Cómo los afecta que el respeto de las garantías tenga mala prensa?

–Las discrepancias son parte del derecho, una rama en la que no todos piensan de la misma manera. No me afecta en lo personal porque en el sistema judicial argentino, estoy convencido, cada juez es Poder Judicial y cada juez es responsable de sus decisiones. Cuando algún juez no funciona bien enfrenta su responsabilidad institucional a través del Jury de Enjuiciamiento.

–¿Cómo califica la relación actual entre el Poder Judicial y el Gobierno?

– Yo quiero que las dos partes tengamos el compromiso de no polemizar por la prensa. Si hay diferencias de criterio o alguna necesidad, supongo que tendré los canales abiertos con el señor gobernador. Yo pretendo trabajar así. Diría que el Gobierno ha abierto un sector de halcones y otro de palomas. Con algunos miembros del Gobierno se puede trabajar excelentemente: hace unos días estuve reunido con el subsecretario de Justicia viendo la situación de los trámites previsionales para la jubilación de los jueces y con Adaro hemos estado trabajando en el mejoramiento de los aspectos críticos de la Justicia laboral, pero hay sectores que han tomado una actitud de virulencia, ésos son los halcones.

–¿Lo ubica a Cazabán entre los halcones?

–Es obvio, no sé si será el único, pero es el portavoz del sector duro. Ha salido a cuestionar la inamovilidad de los jueces y de la Corte sin conocer todo esto que cualquier persona que transita tribunales lo puede ver. Podrán decir que es mejor, que es peor, que no sirve, pero lo que nadie puede decir es que el presidente de la Corte no ha militado la reforma.

–¿Condiciona el trabajo de los jueces la existencia de un sector duro dentro del Ejecutivo?

–Lo que pasa es que es difícil manejarse de esa manera. Con el gobierno anterior tuvimos relaciones más conflictivas, pero sabíamos que las teníamos. Cuando tenemos por un lado un sector blando y por otro uno duro se hace difícil saber cuál es la intención del Gobierno políticamente. No sé cuánto tiempo podrán convivir en el sector político los dos criterios, en algún momento supongo se tendrá que definir por uno u otro. Mi esperanza es que se imponga el sector blando.

–¿Hay alguna culpa en el Poder Judicial para que se dé esa relación?

–Creo que hay dos cosmovisiones en el sector político. Inicialmente elogié el cambio de clima, se solucionaron problemas muy graves.

–Incluso usted dijo, no sé si irónicamente, que por historia la Justicia se llevaba mejor con los gobiernos peronistas.

–Por ahora hay una sola voz crítica que no sé si expresa la de otros que no lo dicen. Es una persona cercana al gobernador que ha sido confirmada en su gestión, con la que tradicionalmente hemos tenido diferencias. El doctor Cazabán, para bien o para mal, ha sido crítico del Poder Judicial, de la Corte y del procurador desde que fue funcionario del gobierno de Lafalla. Yo puedo reconocer, como autocrítica, que hay reformas de la Justicia que todavía no se ven, que hay sectores que funcionan bastante mal, pero para corregirlos hay que hacer todos los cambios que estamos encarando.

–Los gobiernos hacen encuestas sobre la imagen y sobre lo que quiere la gente de cada área. ¿La Justicia hace ese tipo de estudios?

–Desde la Corte hemos hecho esporádicamente algún estudio interno para tomar decisiones personales. No tenemos ninguna intención de participar en un debate político en este aspecto.

–A partir de los resultados de las encuestas los gobiernos organizan una serie de acciones, algunas concretas y otras de marketing, para tratar de conformar a la gente. ¿Ustedes tienen una política de este tipo?

–No tenemos política de marketing porque no tenemos nada que justificar políticamente si hacemos bien las cosas. No tenemos que legitimarnos ante la gente, sino brindarle el mejor servicio. El interés político de que la Justicia sea mejor o peor vista, de alguna manera, es indirecto.

Comentá la nota