"Al Gobierno le hace falta saber que un llamado te evita problemas"

De regreso a la pelea política, Yoma revela por qué Kirchner lo nombró embajador. Se "hace cargo" de Menem, Duhalde y del santacruceño.
El ex embajador argentino en México y diputado nacional por La Rioja, Jorge Yoma, se despidió de sus vacaciones en Punta del Este y se alista para regresar al barro de la política nacional, luego de cuatro años en el DF. "Yo no fui embajador por mis dotes diplomáticas, sino porque Kirchner tenía que ganarle a Menem en La Rioja, y si yo me presentaba como candidato, él no podía arreglar con (el ex gobernador) Angel Maza. Fue un acuerdo político. Y me gustó la idea. México fue la experiencia más maravillosa de mi carrera", confiesa.

—¿Cómo será volver al Congreso?

—A mí, la actividad parlamentaria me apasiona. La diplomacia es un valor agregado a la carrera política, y en un país tan inmenso como México fue un gran agregado a mi carrera. Aunque Ringo Bonavena decía que la experiencia es un peine que te dan cuando ya estás pelado, espero que no sea el caso. Que a la expriencia se le sumen las ganas.

—¿Se considera kirchnerista?

—Yo soy peronista. Con la misma intensidad y convicción que apoyé a Menem, lo apoyé a Duhalde, lo apoyé a Kirchner y ahora la apoyo a Cristina. Los problemas que hay entre ellos por disputas lógicas de liderazgo yo no me los como. Cuando haya un presidente peronista en la Casa Rosada, yo voy a estar.

—¿Kirchner es peronista? Hay referentes del justicialismo que lo acusan de no serlo...

—Son todas macanas que dicen los que aspiran a disputar el liderazgo de Kirchner. Lo mismo decían con Menem y con Duhalde. Son disputas de liderazgo que no me las compro. Tengo la autonomía poítica para no estar de acuerdo y decirlo.

—¿Se le puede plantear diferencias al ex presidente?

—Yo hablé con Kirchner muchas veces, incluso disentí con Néstor por las incursiones de Alberto Fernández, en la Rioja. Discutí mucho con él cuando llegó a un acuerdo con Maza, después de todo lo que nos costó a nosotros armar un proyecto y enfrentarlo a Menem. Kirchner es un tipo muy sensato, no escapa al gen del peronismo. El peronismo es así.

—¿No cree que lo ocurrido con Redrado dista mucho de la sensatez?

—Lo de Redrado ha sido potenciado porque en enero no hay noticias y por la necesidad que tiene la oposición de marcar diferencias, que creo que está bien que sea así, pero el mandato del pueblo, el 28 de junio, no fue oponerse a todo lo que haga el oficialismo. Hay que generar opciones. Lo de Redrado es un novelón, no tiene la dimensión que tomó. Ver a los radicales y a parte de la izquierda inmolarse por la autonomía del Banco Central es una reivindicación a Menem. Al gobierno de Cristina le hace falta saber que un llamado telefónico te evita problemas, por ejemplo, un llamado a los líderes del Congreso antes de firmar un DNU te evita problemas. Ese es el papel de los ministros.

—¿Pero cuál sería el papel de la oposición?

—La oposición discute con histeria. No está interpretando bien el mensaje de la gente. El mandato no fue hacerle la vida imposible a la Presidenta. Hay que poner un equilibrio entre la legitimidad de oponerse y tiene que haber una agenda de temas que salga de la lucha política.

—¿Usted cree que sólo puede gobernar el peronismo?

—Es una realidad histórica. Menem fue producto del gobierno de Alfonsín. Con Duhalde, lo mismo. Yo me hago cargo de Menem, con sus errores y sus aciertos y me hago cargo de Duhalde y de Kirchner, pero que el resto se haga cargo de la hiperinflación, de De la Rúa. Ahora, ¿cuál es la opción? Cobos y los radicales. Aspiro a que mi amiga Lilita pueda generar un espacio alternativo.

—¿Qué piensa del enriquecimiento de los Kirchner?

—¿Qué dijo la Justicia? Es la misma Justicia que le volteó el DNU a la Presidenta. Yo no puedo opinar una vez que los jueces dijeron que no hay delito.

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