El Gobierno ya habla de unificar el PJ después del 28

Dicen que es para dar gobernabilidad; pero con ese discurso buscan restarle votantes a Unión Pro
El gobierno de Cristina Kirchner buscará un acuerdo de gobernabilidad después de las elecciones y, para ello, intentará tender puentes con candidatos peronistas de las listas opositoras, para asegurar alianzas en un Congreso en el que, descuenta, perderá la mayoría parlamentaria.

La iniciativa fue analizada en Olivos en estos días por la Presidenta, el ex presidente Néstor Kirchner, que lidera la lista de candidatos a diputado del Frente para la Victoria bonaerense; el jefe del Gabinete, Sergio Massa, cuarto en esa lista, y varios ministros.

Preocupa la paridad en las encuestas y en las escisiones del peronismo. "El objetivo, después del 28, es sentarse a conversar una propuesta común con los peronistas que se fueron a otras listas, pero que inexorablemente volverán al peronismo y terminarán en este lugar", dijo a LA NACION el ministro de Justicia Aníbal Fernández.

"El diálogo con ellos está intacto", agregó. "Ellos buscarán un proyecto de poder y de transformación. Y ello está en el Gobierno", señaló.

Fue un mensaje a varios destinatarios. Kirchner no se dirige a Francisco de Narváez ni a Mauricio Macri, dos líderes de la alianza peronistas disidente, pero sin historia en el PJ. Su objetivo son los peronistas históricos que integran sus listas: Felipe Solá, Roberto Muilleron, Julio Ruben Ledesma, Eduardo Amadeo, Alfredo Atanasof y Raúl Rivara, en el caso bonaerense.

También buscan llegar a peronistas de las listas de Gabriela Michetti, en Capital Federal; de Carlos Reutemann, en Santa Fe, y del gobernador Juan Schiaretti, en Córdoba. Muchos de esos candidatos tienen una historia en común con el kirchnerismo y el gobierno de Daniel Scioli.

El giro en el discurso trasluce que, pese a sus encuestas alentadoras, existe preocupación por buscar nuevos aliados ante la merma de bancas en el Congreso. También se buscaría así afianzar el "discurso y el voto peronista" para arrebatarle votos a De Narváez. Y no se descarta, además, que Kirchner busque un acercamiento a los peronistas disidentes desde el discurso para alejarles el voto independiente.

Lo cierto es que Kirchner quiere reclutar aliados del PJ porque teme que la oposición radical, del Acuerdo Cívico y Social, quiera tumbar impuestos como los del cheque, las retenciones, o las leyes de emergencia económica y los superpoderes, en un contexto de crisis global, desaceleración de la economía y la recaudación.

"Con muchos de ellos hay diálogo, no con todos. Y va a seguir habiendo. Todos queremos reconstruir el peronismo", dijo a LA NACION el diputado Carlos Kunkel, miembro de la lista de candidatos de Kirchner.

"En el peronismo el que gana conduce y el que pierde acompaña", agregó Kunkel. Por ello Kirchner quiere un triunfo holgado para contar con una herramienta de disciplinamiento.

De eso habló Scioli cuando dijo el fin de semana último que "después del 28 hay que reunificar y reorganizar al peronismo".

Como anticipó LA NACION la semana última, Kirchner suele decir entre sus íntimos que la verdadera elección se conocerá el 10 de diciembre, día de la asunción de los nuevos diputados. Y allí contará a sus nuevos aliados.

En el Gobierno subrayaron que varios intendentes bonaerenses del conurbano juegan a dos puntas, con candidatos a concejal en las listas de Kirchner y de De Narváez.

El kirchnerismo quiere replicar la experiencia de las elecciones de 2005 cuando Hilda Duhalde encabezó una lista peronista opositora junto a De Narváez. De ocho diputados que obtuvo, hubo seis que se pasaron al oficialismo -José Díaz Bancalari, Jorge Villaverde, Mabel Muller, y María del Carmen Rico, entre otros- así como decenas de concejales.

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