El Gobierno, gestor para sumar personas al monotributo social

El Gobierno, gestor para sumar personas al monotributo social
Por primera vez, tramitará el régimen impositivo para humildes. Calculan 26 mil beneficiarios nuevos.
En abril, el gobierno provincial planea abrir una oficina que se encargue exclusivamente de hacer los trámites para que los pequeños emprendedores que no tienen ninguna cobertura, accedan al monotributo social. Se trata de un régimen impositivo especial que permite tener aportes jubilatorios y obra social a cambio de un pago mensual de sólo 18,5 pesos a la AFIP. El programa se viene aplicando a través de una oficina nacional que hay en San Juan y tiene unos 4.000 beneficiarios, pero con la incursión de la provincia y toda su aparato administrativo calculan que la cantidad aumentará a unos 30.000.

En Desarrollo Humano dicen que es un desafío político y social de magnitud y trabajan a contra reloj para tener listas la oficina y la estructura administrativa para el 8 de abril. Ese día esperan al secretario de Coordinación Institucional del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Carlos Castañeto, que anunciará junto al gobernador José Luis Gioja el convenio que, en una suerte de descentralización, habilita a la provincia a tramitar por primera vez el monotributo social.

Hasta el momento, las gestiones para acceder al régimen especial se hacen únicamente en el centro de referencia de la cartera nacional que cuenta con una pequeña estructura. Ayer fue imposible hablar con su coordinadora, Elsa Poblete, pero en Desarrollo Humano aseguraron que los sanjuaninos que cuentan con el monotributo social son unos 4.000.

Ahora, con toda la estructura administrativa estatal que se concentrará en el Centro Cívico, en el gobierno apuestan a que el programa llegue a todos los rincones de la provincia y estiman que el número de beneficiarios se multiplicará varias veces. El cálculo oficial es que hay unas 26.000 personas más en condiciones de ingresar al programa, entre beneficiarios de Manos a la Obra, proyectos autoproductivos y microcréditos, además de los propietarios de pequeños talleres, negocios y emprendimientos que no facturan por no poder pagarle a la AFIP. Todos desempeñan su actividad en negro y en consecuencia, no están incluidos en el sistema previsional y no gozan de una obra social.

Con el monotributo social aportarán para su jubilación y tendrán cobertura social, pero pagando mucho menos que los monotributistas convencionales que están inscriptos en la AFIP (Ver aparte). Y al mismo tiempo, el Estado se asegura el blanqueo de actividades que no estaban registradas.

Según el titular de Desarrollo Humano, Daniel Molina, los trámites no se harán sólo en el ministerio que dirige. Adelantó que más adelante invitarán a los municipios a que adhieran, para instalar allí oficinas y lograr que la descentralización sea más amplia.

La movida oficial es similar a la que se implementó para acelerar los trámites jubilatorios de los abuelos que no habían completado sus aportes. Aunque se podía hacer directamente en el ANSES, el gobierno abrió una oficina en el Mercado de Abasto y trabajó en coordinación con los 19 municipios. El resultado: en un plazo de dos años, casi 28 mil personas se sumaron al régimen extraordinario.

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