El Gobierno frena la obra pública en el conurbano

Anunció a intendentes que no habrá nuevos proyectos; hay atrasos en el envío de fondos
El Gobierno está a punto de ponerle fin a uno de sus hábitos de los últimos seis años: los anuncios de obras públicas. Por primera vez, funcionarios de la Casa Rosada anticiparon a sus principales aliados, los intendentes del conurbano, que ya "no hay caja para nuevos proyectos".

El secretario de Obras Públicas, José López, lo admite en encuentros reservados con jefes comunales. Primero hace promesas con una sonrisa: "Quédense tranquilos. Las obras en ejecución vamos a terminarlas". Cuando entra en confianza, agrega confesiones: "Eso sí, de obras nuevas, olvídense".

El inesperado anuncio de uno de los hombres más cercanos a Néstor Kirchner empezó esta semana a desparramarse por despachos oficiales, según dijeron a LA NACION fuentes del Gobierno y del PJ bonaerense. No sólo admiten que en la campaña se anunció más de lo que se podía hacer, sino que reconocen que ya no quedan alternativas de financiación. Fuentes técnicas nacionales y bonaerenses son, incluso, más específicas: todas las obras que no se licitaron antes del 30 de julio "no se harán". Para intentar volver a negociar avances, los intendentes deberán esperar, por lo menos, hasta marzo de 2010.

Ahora cambiaron las urgencias. Consultados por LA NACION, en la Secretaría de Obras Públicas prefirieron no referirse a los planes, pero en otros despachos del Gobierno ya hablan de "cambios". Lo llaman "reorientar los recursos". Después de las elecciones, varios referentes oficialistas le llevaron a Kirchner un mensaje crudo: "Perdiste las elecciones porque te faltó hacer más política con la ayuda social".

Cristina Kirchner anteayer expuso parte de ese debate interno. Equilibró críticas con el reconocimiento de que la crisis golpeó a los sectores más desprotegidos y lanzó un plan social para financiar cooperativas. La mayoría se ocupará de obras de infraestructura básica, con desocupados, y en barrios pobres. El lanzamiento inicial fue de 1500 millones de pesos, concentrado en el conurbano.

No es gran cosa para los influyentes jefes de la región más populosa del país­. Mucho menos con un Gobierno que los tenía acostumbrados a lanzamientos millonarios de obras de gran envergadura. La Presidenta anunció, sólo en el último año, planes de infraestructura por más de 100.000 millones de pesos. Antes de las elecciones, el propio Kirchner había repartido más de 6000 millones de pesos en obras, casi todas para el Gran Buenos Aires. Después, vino el revés electoral.

Crisis en las cuentas

La reorientación hacia lo social de los recursos acotados ahora pretende mantener a raya a piqueteros e intendentes. Pero los barones hacen cuentas para sostener sus municipios en rojo y exigen la misma atención que antes. Sobre todo a las obras públicas. En el Ministerio de Planificación, piden tiempo para ordenar la situación. Se niegan a hablar de crisis, pero en secreto empezaron a hacer un censo para analizar cómo financiar, incluso, lo que ya fue acordado. Varios piensan en recurrir a los multifuncionales fondos de la Anses.

Los caciques del conurbano sienten las demoras en los pagos. En la zona norte, un grupo empezó a quejarse porque había atrasos de más de un mes en anticipos de materiales, sobre todo en viviendas. Un barón de la primera sección electoral se deshace en reproches porque no tiene más plata para hacer los asfaltos que le prometieron. En José C. Paz, dudan de las verdaderas razones por las cuales Mario Ishii tomó licencia como intendente. Más que el interés por perseguir a "los traidores", sus hombres de confianza sostienen que decidió irse cuando le avisaron que escaseaba el dinero nacional para el medio centenar de cooperativas que sostienen el distrito más pobre del país.

Más al Sur, también se propaga la inquietud. Un ejemplo. Al presupuesto de un distrito cercano a la Capital le sobran dos meses: no podrá pagar más sueldos a partir de octubre. La coparticipación que recibe cayó casi el 10 por ciento. El pago de las tasas, más de un 15. Si no recibe fondos, amenaza con hacer colapsar el distrito. "Si se acaba la obra pública, no hay proyecto nacional", se enoja. Ya mendigó adelantos de coparticipación al gobierno bonaerense. Necesita fondos urgentes, por lo menos para posponer la caída. Otros siete distritos de la región pidieron lo mismo. En toda la provincia, ya suman más de 90 (ver aparte).

Con un déficit agigantado, sin margen de maniobra y con el plan inocultable de aliarse con los barones, el gobernador Daniel Scioli recorrió despachos oficiales esta semana para buscar respuesta a los problemas comunes. Confesó que también quería que el Gobierno financiara su administración. Lo asiste una amenaza: "Si se cae la provincia, se cae la Nación". No tiene plan B. Entre sus interlocutores, estuvo el secretario de obras públicas. Se llevó de boca de López la misma respuesta que los intendentes: sólo las obras en ejecución seguirán. Nada más.

En números

$ 6000

millones

* Fue lo que les prometió Néstor Kirchner en Olivos a los intendentes del Gran Buenos Aires durante la campaña electoral. El Gobierno ahora tiene problemas para sostener esas promesas.

$ 8000

millones

* Sería la deuda que el Estado tiene con los contratistas de obra pública en todo el país. En el Gobierno, evalúan financiar el "cuello de botella" en la caja con dinero de la Anses.

$ 1500

millones

* El Gobierno lanzó anteayer un plan para financiar cooperativas. La cifra inicial se invertirá en el conurbano. Es una "reorientación" de los acotados recursos públicos en medio de la crisis de las obras públicas.

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