El gobierno de facto teme "un baño de sangre"

Arrestarán a Zelaya si regresa a Honduras
TEGUCIGALPA (DPA).- El gobierno de facto de Honduras denunció ayer que la actitud del presidente derrocado Manuel Zelaya de intentar regresar al país en forma unilateral busca promover la "subversión y un baño de sangre".

Mientras tanto, miles de hondureños favorables al golpe se congregaron en la ciudad norteña de San Pedro de Sula en contra el retorno del mandatario destituido.

En un comunicado leído por la vicecanciller de facto, Martha Lorena Alvarado, el gobierno de Tegucigalpa advirtió que si Zelaya regresa definitivamente será detenido y pidió a la Cruz Roja Internacional que fuera "testigo del respeto de los derechos humanos de Zelaya cuando se lo arreste". "El puede regresar como ciudadano privado a Honduras, pero expuesto a ser detenido para ser sometido a juicio", dijo por su lado el ministro de Relaciones Exteriores de facto, Carlos López.

El canciller interino afirmó que existen órdenes judiciales para que Zelaya acuda a la Justicia y responda por 18 cargos, entre ellos el de traición a la patria.

En el comunicado leído por la vicecanciller, se apunta que el gobierno de facto que preside Roberto Micheletti continúa las negociaciones promovidas por el mandatario costarricense, Oscar Arias, a quien le expresan su reconocimiento. Asimismo, condenaron que Zelaya diera por fracasada la mediación de Arias.

En ese sentido, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que la decisión de Zelaya era "apresurada" y recordó que el gobierno de facto todavía no había comunicado oficialmente su rechazo a la propuesta de Arias.

Sin embargo, Micheletti no está dispuesto a dar luz verde a un retorno de Zelaya al poder, tal como lo solicita Arias en su mediación.

El gobierno de facto condenó también a los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua, así como a Zelaya, y los responsabiliza por las "consecuencias de sus acciones de fuerza".

Mientras tanto, hondureños opositores al retorno de Zelaya se manifestaron en San Pedro Sula, 243 kilómetros al norte de Tegucigalpa. "No queremos la imposición de un ex presidente que violó la Constitución", declaró Leonel Ayala, uno de los organizadores de la marcha, promovida por agrupaciones empresariales, sociales y políticas. Los manifestantes vestían de blanco en su mayoría y portaban banderas de Honduras, así como pancartas con lemas en defensa de la democracia.

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