El gobierno de facto de Honduras tomó dos medios opositores

Con comandos armados del ejército, ocupó de madrugada una radio y un canal de TV, ambos a favor del depuesto Manuel Zelaya. Se llevaron los equipos y los sacaron del aire. Fue en el marco del estado de sitio. Repudio internacional.
Es un cadáver, esto acabó". Apenas murmura -su vista en ningún lado- Alejandro Villatoro, de radio Globo, cuyos estudios fueron arrasados de madrugada por el Ejército hondureño. La emisora es (era) casi la única no alineada al golpe de Estado, como también es (era) solitaria la labor de denuncia de canal 36 Cholusat Sur. Su dueño, Esdras Amado López, está desolado. "Qué hijos de mil....", es lo primero que dice, y luego narra la desventura del alba. Ambos medios canalizaban opiniones de la "Resistencia" que busca restituir al presidente derrocado Manuel Zelaya.

Por decreto que fijó la noche del domingo el virtual estado de sitio, a las 5 de la mañana de ayer comandos armados entraron en esos medios y "robaron todo", señalaron los entrevistados. El decreto incluyó prohibir noticias que "ofendan la dignidad, a funcionarios o atenten contra leyes y resoluciones", y permite al ente regulador Conatel intervenir con "la Policía o las FF.AA a suspender a los medios que no cumplieran".

Sólo horas después de lanzar la norma que prohibió libertades constitucionales, ayer el presidente de facto Roberto Micheletti dijo a la prensa que el Congreso le pidió dejarla "sin efecto" y que consultará a la Justicia y a su gabinete para -confió- "lo más pronto posible" se derogue y "haya diálogo, paz y tranquilidad".

Clarín preguntó que pasaría con los medios allanados. "El decreto está vigente -respondió Micheletti- y cuando se termine pueden reclamar a Tribunales lo que quieran, pueden pedir los equipos. Pero que nadie olvide (aprovechó que ya cerraba el diálogo con la prensa), ¡qué viva Honduras!" "¡Viva!", respondieron algunos. René Zepeda, ministro de Información, añadió a Clarín que "legalmente, el decreto rige. El Congreso tiene 30 días para aprobar, derogar, modificar, pero hasta que lo haga o hasta que el Ejecutivo decida, rige".

Eso pasaba en Casa Presidencial, palacio con bello jardín interno con estatuas de colores de los héroes nacionales, como en tertulia, y donde al frente flamea una enorme bandera hondureña.

Anoche, Micheletti invitó a Honduras a un grupo de cancilleres de la OEA para buscar una solución a la crisis.

El gobierno interino apuesta a controlar la situación con apoyo de las FF.AA y el empresariado y dilatar toda negociación local o internacional hasta los comicios de noviembre. Pero en los medios allanados otro era el clima.

Al ganar Zelaya, de quien fue asesor, Villatoro dejó su negocio fotográfico y puso radio Globo, en un mercado muy cerrado, repartido entre diputados y funcionarios de los partidos Liberal o Nacional y hegemonizado por Emisoras Unidas, del poderoso Rafael Ferrari. La radio está en boulevard Morazán. Angustiados en la puerta del edificio rosado de cuatro pisos, Villatoro y el director, David Romero Elner, dijeron a Clarín que "a las 5.20 vinieron 4 comandos y unos 200 hombres y se llevaron todo". La voz de Elner atinó a gritar al aire "¡nos están botando los portones en estos momentos!". Eso se puede oír aun en el sitio web, lo único que queda. Luego, contó, huyeron por una puerta lateral y al volver vieron que "se llevaron los equipos, incluidos los de canal de TV que íbamos a abrir".

Si bien presentaron recursos legales, Elner dijo: "¿A quién recurrir si el Congreso, la Fiscalía y la Corte responden al golpe?". Villatoro añadió: "Esto es peor que Hugo Chávez. Lo critican y resulta que ahora ellos son los que cierran y destruyen medios". Su desasosiego era grande: a un sobrino lo acaban de matar al salir de misa, en confuso episodio.

Al canal 36 no le fue mejor. Recibió la misma visita. "Traían carta de Conatel, orden judicial y se llevaron equipos de microondas, servidores... Eran 60 soldados y 1 coronel. Hicimos la denuncia con el comité de derechos humanos", dijo López a Clarín.

Desde Europa, la ONG Reporteros sin Fronteras sostuvo: "Ya no falta nada en la panoplia dictatorial" hondureña. Y el Comité para la Protección de los Periodistas exigió que "vuelvan al aire de inmediato" los medios atacados.

Guatemala denunció agresiones a sus enviados de Guatevisión y Televisa. Y este último canal, mexicano, confirmó que recibieron "heridas de consideración" y además les robaron los pasaportes, dinero y las cámaras. Sobre esto, Micheletti dijo "no tener información", pero sobre los medios hondureños cerrados, que "incitaban a la violencia y a la guerrilla".

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