El gobierno de facto conculca libertades constitucionales

El gobierno de facto de Honduras parece dispuesto a redoblar la apuesta: ayer, no solo rechazó el ultimatum de la OEA (ver págs. 24 y 25) sino que avanzó totalmente sobre las libertades individuales.
El Congreso, el mismo que el domingo primero aceptó una renuncia inexistente de Manuel Zelaya y luego lo destituyó, aprobó ayer la supresión de garantías constitucionales, entre las que se destacan la libertad de reunión, de circulación, de domicilio, de acceso a la información y el derecho a no ser detenido por más de 24 horas, por un plazo de 72 horas y entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana, lapso en el que rige el toque de queda.

El nivel de desinformación que hay aquí, donde los grandes medios solo difunden información del gobierno, generó una fuerte preocupación porque esas decisiones se parecen mucho a la instalación de un Estado de Sitio.

La medida, dijo el gobierno de facto, apunta a mantener la tranquilidad, aunque algunos opositores sostuvieron que lo que intenta es amedrentar a la población para que cesen las marchas de protesta contra Roberto Micheletti.

Ayer, en esta capital, hubo una larga marcha en apoyo a Manuel Zelaya, que en principio iba a dirigirse a la Casa Presidencial en la colonia Tepeyac, sede del gobierno, pero que ante la fuerte presencia militar optó por manifestarse por la Alameda y por la Avenida Juan Pablo II, al grito de "Fuera Micheletti" y "Que vuelva Mel", apodo del derrocado presidente hondureño. Bajo banderas de organizaciones sociales, unos 3.000 manifestantes evitaron confrontar con las fuerzas de seguridad, mientras la marcha era seguida desde lo alto por un helicóptero del ejército y otro de la policía.

"Vamos a incrementar las marchas hasta el sábado, cuando vence el plazo de la OEA para que esta dictadura restituya a Zelaya en el poder", dijo a Clarín Pedro Miguel, un estudiante que marchaba a la cabeza de la manifestación. Las organizaciones agrupadas en el Bloque Popular dijeron que marcharán al aeropuerto para proteger un eventual regreso de Zelaya.

El cerco informativo impide saber con precisión qué es lo que ocurre en los alrededores de Tegucigalpa, y en el interior del país. Pero, poco a poco, comienzan a circular mails, mensajes de texto, blogs y hasta comunicaciones con el exterior, en donde opositores al gobierno de facto denuncian atropellos de las FF.AA., detenciones arbitrarias y bloqueo de carreteras. "Se está secuestrando nuevamente a los jóvenes para un servicio compulsivo porque ya el Ejército no puede contener las protestas populares", aseguró en Costa Rica el director del Centro para la Prevención y Tratamiento de Víctimas de Tortura, Juan Almendares.

El sacerdote Ismael Moreno denunció que varios medios han sido allanados e intervenidos por las tropas. A la Radio Progreso de Yoro, dirigida por sacerdotes jesuitas, ingresaron 25 soldados.

Comentá la nota