El Gobierno evitó la fractura en la CGT

El Gobierno evitó la fractura en la CGT
Por pedido de la Presidenta, Moyano envió señales conciliadoras a "los Gordos" e independientes, que regresaron; pusieron condiciones
La CGT no se rompió, como habían prenunciado los grandes gremios alineados en "los Gordos" y los independientes del sindicalismo. Luego de una intervención directa del Gobierno, el jefe de la central obrera, Hugo Moyano, pidió disculpas a sus rivales y así se evitó la fractura. Aunque la convivencia futura de la cúpula gremial estará sujeta a los condicionamientos que le pusieron al camionero y a las respuestas que éste emita en lo inmediato.

Luego de cinco horas de reuniones que mantuvieron los Gordos y los independientes en el sindicato de Sanidad, las palabras de perdón de Moyano y la intervención de la Presidenta; el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido, y de Trabajo, Carlos Tomada, la sangre no llegó al río en la CGT.

Según se dijo, el Gobierno necesitaba a la CGT unida para conformar el Consejo Económico y Social que convocó para discutir los temas de agenda del país, junto con el Estado y los empresarios.

"Sabemos que el Gobierno quiere una CGT unida y con interlocutores representativos de todos los sectores en el diálogo del Consejo Económico y Social", admitió uno de los rivales de Moyano a LA NACION después de confesar que ellos tuvieron contactos con el Gobierno para evitar la fractura en la CGT.

En rigor, la tregua, que muchos consideran momentánea, llegó tras las expresiones de Moyano desde la CGT. Mientras los Gordos y los independientes evaluaban qué actitud tomar ante el sector que lidera Moyano, éste expresó en una improvisada conferencia de prensa: "Dios ilumine a aquellos compañeros que se han sentido un poco molestos. Si algún error hemos cometido, les pido disculpas", dijo ante las cámaras de televisión.

"Acá no hay impedimentos para decir lo que se quiera. Les pido que vengan a la CGT", insistió, para rematar: "Vengan, que los necesitamos. La casa de los trabajadores está abierta para todos los dirigentes".

Moyano habló desde el salón Felipe Vallese, en el primer piso de Azopardo 802, frente a diputados sindicales electos y dirigentes en general, mientras afuera retumbaban los bombos de unos 400 camioneros, los peones de taxis de Jorge Omar Viviani y los judiciales de Julio Piumato.

Las expresiones de Moyano contrastaron con los duros mensajes que unos días antes había enviado a sus rivales al vincularlos con el menemismo y al sostener que "los Gordos" no defendieron a los trabajadores en los años 90. Ayer, Moyano modificó el tono de su mensaje.

Desde Sanidad, los rivales de Moyano cambiaron de actitud no bien terminó de hablar el jefe de la CGT por televisión y bajaron al salón de entrada del sindicato a dar una conferencia de prensa.

Andrés Rodríguez (estatal, de UPCN) expresó que "no hay fractura en la CGT". Sin embargo, reiteró sus diferencias con el camionero: "Lo que hemos cuestionado es una metodología personalista (de Moyano) y queremos que cambie", dijo. Y volvió a pedir "una conducción colegiada" en la CGT.

Cambio de actitud

Gerardo Martínez (Uocra), otro de los interlocutores seleccionados por los disidentes al camionero, fue optimista: "El encuentro con Moyano se va a concretar a través de la «mesa chica» de decisiones" de la central obrera. Y destacó que la CGT "debe ser una voz representativa en la convocatoria al diálogo que propone el Gobierno con el Consejo Económico y Social", para darle relieve al espacio auspiciado por Cristina Kirchner.

El mercantil Armando Cavalieri completó el trío de dirigentes que habló con la prensa. Sin olvidar sus permanentes enfrentamientos con el jefe de la CGT, fue más excéptico, aunque privilegió la unidad sindical: "Moyano debe recapacitar y no olvidar que representa a todos los trabajadores y no sólo al Sindicato de Camioneros".

Sin embargo, los rebeldes insisten en que no irán a la CGT hasta no haya "un llamado sincero" de Moyano.

A estos tres dirigentes se sumó en la reunión la presencia de los secretarios general y adjunto de Sanidad, Carlos West Ocampo y Héctor Daer, respectivamente, así como Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y José Pedraza (Unión Ferroviaria).

Según supo LA NACION, los independientes Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez llegaron al encuentro con una postura antirupturista.

Para "los Gordos" no había más salida que la fractura. Lescano había quedado muy expuesto un día antes, al sostener que "la CGT está rota".

La lectura que hicieron los rivales de Moyano después de escucharlo hablar en la CGT fue que el Gobierno "supo leer la situación y le pidió que reabriera el diálogo". Atribuyeron esa gestión principalmente a Cristina Kirchner y no a su esposo, con quienes están enfrentados.

Los rivales del camionero creen haber retomado la iniciativa. Pero ahora deberán pasar de las palabras a los hechos.

La temperatura de Moyano

* Dureza. Hugo Moyano había reaccionado enérgicamente ante el reclamo de "los Gordos" por una CGT más participativa. "Ellos entregaron toda la vida a la gente", afirmó.

* Advertencia. La presidenta Cristina Kirchner le pidió personalmente anteayer a Hugo Moyano un gesto de mesura que permitiera traer calma "al conflicto.

* Distensión. Luego de la advertencia presidencial, Moyano mostró un tono conciliador en una entrevista con TN. "La CGT no es un colegio de señoritas", dijo.

* Perdón. Ayer, en un acto en la central obrera. Moyano se dirigió a "los Gordos" e independientes. "Si algo les molestó, les pido disculpas, pero quédense en la CGT", dijo.

El clima de "los Gordos"

* Temor. Hubo gestiones de ministros hacia "los Gordos" y los independientes para evitar que una ruptura debilitara el Consejo Económico y Social constituido por la Presidenta.

* Tregua. El sector rebelde se reunió ayer en el gremio de la Sanidad para decidir una casi segura fractura, pero en las últimas horas percibieron un cambio de actitud en Moyano.

* Posiciones. Los dirigentes Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (Uocra) sostuvieron las posturas más conciliadoras. Los más decididos a la ruptura eran West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza).

* Expectativa. Prevaleció el criterio de unidad, pero esperan que los gestos de Moyano se traduzcan en hechos concretos.

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