El Gobierno espera una pelea con alto perfil político

Se enfriarán los pocos acuerdos alcanzados
El paro agropecuario de una semana anunciado no cayó bien en el gobierno de Cristina Kirchner, en el que anoche aseguraban que muy posiblemente demorará aún más las pocas medidas acordadas entre la Comisión de Enlace de entidades agropecuarias y el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, el 31 de julio pasado.

"Veníamos negociando, en un escenario de discusión y expectativas. Ahora el campo cambió ese escenario por un factor no deseado como el veto presidencial", dijo un funcionario de la Casa Rosada a LA NACION.

El veto presidencial conocido ayer en el Boletín Oficial sirvió para derogar el artículo 4 de la ley marco de emergencia agropecuaria, que disponía la reducción de las retenciones a las exportaciones a la soja para 37 distritos de la provincia de Buenos Aires afectados por la sequía.

Cerca de Aníbal Fernández decían ayer que el Gobierno no se beneficiará con el nuevo capítulo del conflicto agropecuario. "Es un paro no deseado, por una situación no querida, como la votación errónea de una ley del Congreso", aseguraron en Balcarce 50.

Pero, por otro lado, otras fuentes confiaron que el Gobierno no se hará mala sangre por el nuevo paro. Cerca del ex presidente Néstor Kirchner aseguran que el agro "está haciendo política" y quiere "cogobernar". Por eso, la lógica kirchnerista es introducir al agro en el terreno político.

"A Néstor no le van a jugar a hacer política. En ese terreno, ganamos", dijo a LA NACION una fuente del entorno de Kirchner.

El Gobierno, entre tanto, desmintió tajantemente que se analizara elevar las retenciones a las exportaciones de soja de 35 a 45 por ciento, como indicaron algunas versiones periodísticas. "No queremos que se prenda fuego todo", dijo un legislador oficialista que anduvo por la Casa Rosada. Aníbal Fernández desmintió oficialmente que se estudiara ese aumento de 10 puntos.

Entre las medidas incumplidas del acuerdo con Fernández, la Comisión de Enlace enumera el de la liberación de las exportaciones del trigo y la carne para que el productor cobre el precio lleno, el subsidio directo a la harina, la eliminación de los permisos de exportación controlados por Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray, y la rebajas a retenciones en trigo y maíz y economías regionales. Nada se cumplió.

"Ahora, con esta medida de fuerza, no sé si se van a activar esas medidas", señaló un funcionario. En el entorno de Cristina Kirchner, aseguran que el campo está controlado por el Gobierno desde el punto de vista político y que en Olivos advierten que "van por más".

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