El Gobierno espera calmar a mercados con "lluvia de dólares"

Por: Carlos Burgueño

• Después de los dichos de redrado, apuntan a la soja para espantar fantasmas de devaluación

Néstor y Cristina Kirchner dieron el fin de semana una orden clave a la nueva conducción del Banco Central: utilizar todos los métodos a mano para despejar cualquier duda sobre la estabilidad cambiaria y cualquier posibilidad de devaluación importante. Para esto ya está decidido que cualquier corrida contra el peso y a favor del dólar se enfrentará con los aproximadamente u$s 2.000 millones que entre mediados de febrero y la primera quincena de marzo llegarán al país por las liquidaciones de la cosecha de soja de 2010. «Lloverán dólares en las próximas semanas, y con eso enfrentaremos cualquier especulación», se envalentonaba ayer ante este diario uno de los directores del Central cercanos al oficialismo, que desde el viernes 22 a la noche, comandan la era post-Martín Redrado en la entidad. El funcionario hizo la misma reflexión que al menos tres directores tuvieron que hacerle a Néstor Kirchner telefónicamente vía El Calafate durante el fin de semana, contestando preguntas puntuales del ex presidente. Tanto él como su esposa quedaron más que enervados, luego de escuchar las palabras de Redrado sobre cómo fue la convivencia con ellos durante su gestión en el BCRA. En especial, hubo particular enojo, más bien, ira, cuando éste recordó que a fines de 2008 debió soportar presiones desde el Gobierno para devaluar el peso un 50%, de la misma manera que lo hacía en esos días Brasil. La primera respuesta oficial se conoció el sábado, cuando Amado Boudou reconoció las presiones de esos días (cuando era titular de la ANSES), pero las relacionó con un intento fallido del Central. Redrado apuntaba, en realidad, más alto y señala a la cúpula del poder kirchnerista (ver página 7).

Pero la preocupación K es aún más profunda y apunta a que los mercados y el público desde hoy no comiencen a percibir algún clima devaluatorio para el corto y mediano plazo. Más allá de que muchos en el Gobierno creen, en realidad, que el dólar actual está retrasado y que debería estar cotizando más cerca de los 4 pesos, se reconoce que éste, después del misil del viernes de Redrado, no es el momento para ajustes cambiarios. Por esto, la orden de Olivos, compartida por la nueva conducción del Central, es que desde esta misma jornada haya una intervención directa en el mercado para aventar cualquier tipo de especulación masiva contra el peso.

Esta mañana, varios directores se sentarán para diagramar la estrategia, que luego bajarán a la mesa de dinero. No se descarta que incluso haya, como alguna vez ordenó el propio Kirchner durante lo más duro de la crisis internacional, algún tipo de soga para el dólar trepe unos puntos, endulzando quizá a algún especulador, para luego ordenar ventas masivas al contado y a futuro para provocar pérdidas en los que apostaron contra el peso.

Los directores del Central, además, aseguran tener el mercado cambiario más que controlado, aun sin tener que utilizar reservas para controlar el dólar. Por cuestiones cronológicas, entre el 20 de febrero y el 10 de marzo, los exportadores sojeros tienen que hacer obligatoriamente sus declaraciones (aunque no necesariamente liquiden las divisas), con lo que se espera que ingresen al mercado interno entre u$s 1.800 y 2.000 millones como piso. No todo ese dinero quedará en las arcas públicas (cerca de u$s 800 millones será la ganancia neta del Tesoro en esos días), pero sí serviría, siempre según la versión oficial que escuchó Kirchner el fin de semana, para aventar cualquier tipo de especulación de parte de los mercados, aun los más desconfiados. Igualmente, desde este lado persisten las serias dudas, vinculadas más a cuestiones estructurales que coyunturales (ver nota aparte).

Disciplina

Aprovechando el panorama cambiario y la necesidad de dar instrucciones directas, Néstor Kirchner dejó claro cuál es el régimen que hacia adelante tendrá que cumplir el Central.

Desde esta semana, desde Olivos se obligará a que el BCRA tenga la misma disciplina que rige para el resto de las dependencias presidenciales, especialmente el Ministerio de Economía. Esto es, que todos los funcionarios estén disponibles en tiempo y forma para cualquier requisito desde Olivos, situación común en toda la administración del patagónico, pero el Central venía eludiendo desde que Néstor Kirchner llegó a la casa de Gobierno. Ni Alfonso Prat Gay ni Martín Redrado tuvieron que sufrir los exámenes que diariamente Economía (en especial, los secretarios de Hacienda Carlos Mosse, primero, y Juan Carlos Pezoa, en la actualidad) tienen que darle al ex presidente, informando sobre la marcha de la economía. Desde esta misma tarde, el Central tendrá que enviar cada jornada informes detallados como los que desde el Palacio de Hacienda llegan todos los días a manos de los Kirchner. En este caso, los datos que debe recibir Olivos son los del mercado cambiario (incluyendo quiénes comprarán dólares en estas jornadas, tasas de interés, créditos, quiénes los dan, de qué tipo y a qué clientes) y los datos monetarios generales.

Algunas oficinas del Gobierno están, además, preocupadas por otra cuestión. En los últimos días, comenzaron a circular algunos mails anunciando la llegada inminente de una especie de «corralito 2», que incluso tendría nombre y apellido: Fondo Patriótico. Más allá de reconocer que cualquier tipo de medida en este sentido sería una locura (además de innecesario), lo que se quiere saber desde Olivos es su fuente. La hipótesis de máxima es relacionar esta cadena de mails con cualquiera de los «conspiradores» ya conocidos.

Comentá la nota