El Gobierno espera acordar con el 50% de los holdouts

Fuentes oficiales dicen que con esa cifra sería exitoso un canje; gestiones por el Club de París
PITTSBURGH.- El gobierno de Cristina Kirchner considerará un éxito el canje de la deuda en default que se les ofrecerá a los bonistas si se reestructura el 50% de los más de US$ 20.000 millones que continúan en litigio desde que la Argentina cayó en cesación de pagos, en 2001, dijo una calificada fuente oficial antes de dejar esta ciudad.

El retorno de la Argentina al mercado de capitales es una de las prioridades que se ha fijado la administración de Cristina Kirchner para este año y fue uno de los ejes centrales de los contactos formales e informales que el ministro de Economía, Amado Boudou, mantuvo durante la cumbre del G-20 y la asamblea de la ONU, en Nueva York.

Las gestiones para la normalización de las relaciones con los mercados incluye un acuerdo con el Club de París y un mejoramiento en el vínculo con el FMI, que el Gobierno pretende llevar por caminos paralelos. Pero Boudou, por orden de Cristina Kirchner, les ha transmitido a sus interlocutores, entre ellos la ministra de Francia, Christine Lagarde, que la Argentina no aceptará condicionalidades para alcanzar esos objetivos.

Cristina Kirchner dejó ayer esta ciudad rumbo a la isla Margarita, donde participará hoy de una reunión de jefes de Estado de América del Sur y Africa, tras haber reclamado una reforma de los organismos multilaterales. El G-20 acordó avanzar en esa dirección, pero también resolvió que el Fondo sea el que supervise las economías de los países miembros en la aplicación de las reformas necesarias. Un tema que, en algún punto, choca con la posición argentina de no permitir -hasta ahora- la revisión de su economía.

Después del comienzo de las tratativas con los acreedores (Boudou avanzó el miércoles en Nueva York con bancos y bonistas con títulos en default), el ministro entiende que para que la oferta sea exitosa y funcione deberían entrar en el canje entre US$ 10.000 y 12.500 millones, es decir, la mitad de lo que está en litigio desde que se reestructuró su deuda en 2005.

Los títulos públicos en default en manos de los holdouts asciende a unos US$ 20.000 millones en concepto de capital, que sumados a los intereses impagos y los punitorios podría rozar los US$ 29.000 millones.

En 2005, la oferta de canje para reestructurar los pasivos en default fue aceptado por tenedores del 75% de la deuda. Ese porcentaje fue considerado un éxito por el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna y el presidente Néstor Kirchner.

El Gobierno estima que si hoy se consiguiera un resultado menor, pero que rondara la mitad del monto que está en discusión, se le quitaría presión política a un asunto que la administración kirchnerista arrastra desde hace cuatro años. "Al juez norteamericano Thomas Griesa se le reducirían los argumentos", dijeron fuentes de la delegación argentina.

Escepticismo

Entre los tenedores de bonos en default, los movimientos del Gobierno se ven con una sensación ambivalente. Por un lado con expectativas, por el otro, con escepticismo.

"Todavía no sabemos muy bien qué es lo que ofrecerá el gobierno argentino. Pero si la propuesta llega a ser aún peor que la que ya nos llevó a decir que no, parece difícil que tenga andadura", afirmó a LA NACION Robert Shapiro, de Argentina Task Force, uno de los grupos más activos que en este país clama por el pago del compromiso argentino. "Es alentador ver que reconocen que algo tienen que hacer", sostiene Shapiro, que deslizó que las reuniones con los bonistas que mantuvo Boudou "parecen una forma muy transparente de empezar".

Boudou le había planteado anteanoche a su par de Francia, Lagarde, la importancia de llegar a un acuerdo con el Club de París, "que debe ser satisfactoria para los acreedores, pero sobre todo posible de cumplir y que le sirva a la Argentina".

El Gobierno pretende alcanzar un entendimiento con ese grupo de países acreedores que se fundamente en la cancelación de la deuda en un plazo de unos 5 años y que incluya como contraparte que esas naciones habiliten el financiamiento de inversiones de bienes de capital para el sector privado argentino.

Según Boudou, Lagarde estuvo de acuerdo en avanzar juntos y en evaluar alternativas. El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, será el responsable de buscar caminos posibles con un equipo que designe Francia. Esas negociaciones comenzarán en Turquía, durante la asamblea anual del FMI.

Boudou dijo que en cualquiera de los caminos que se tomen la Argentina planteará que no haya "ninguna condicionalidad". Y añadió: "Para la República Argentina todas sus políticas públicas y monetarias se toman en un marco de decisión soberana sin aceptar condicionalidades".

Comentá la nota