El Gobierno, enredado en su propia interna

El intendente Ricardo Alonso es un hombre acostumbrado a la presión. Su experiencia como médico ha forjado el temple necesario para reaccionar frente a las complicaciones. Lo curioso es que esa cualidad la ha demostrado en forma esporádica durante este año de gestión.
De hecho reconoció el viernes en una conferencia de prensa, donde realizó un balance de sus dos años de Gobierno, que necesita poner más "énfasis" en la toma de decisiones. Tal vez esa firmeza es la que necesita para resolver la interna que sigue agitando al Gobierno.

El tema ya no es desconocido para nadie. A nivel gubernamental aseguran que en realidad no es una interna, sino opiniones distintas sobre los hechos y las cosas. Puede ser. Pero a esta altura del año ha quedado demasiado en evidencia los fuertes cruces entre funcionarios del Ejecutivo, entre secretarios y concejales oficialistas y hasta entre funcionarios y dirigentes de la Unión Vecinal Angostura Comunal (UVAC).

Fuentes oficiales y partidarias reconocen que hay tres funcionarios que son resistidos: los secretarios de Turismo, Juan José Fioranelli, y de Planificación, Carlos San Martín, y el subsecretario de Economía y Hacienda, Eugenio Rossi. Aunque de los tres el más cuestionado es Fioranelli.

No sólo a nivel partidario, sino desde algunas entidades intermedias, como la Asociación de Hoteles y Restaurantes.

Sin embargo, Fioranelli tiene el respaldo de Alonso. Pero hay un dique que separa al funcionario de la dirigencia del partido vecinal, donde hay voces que reclaman sin mucho ruido su renuncia.

San Martín ha quedado desgastado por su participación como coordinador del Consejo Municipal de Planificación y Desarrollo (Complade) y por el protagonismo que ha tenido en el polémico proyecto del grupo Cerro Bayo, que quiere urbanizar un lote que les pertenece, pero que está en un área sensible de la montaña. Fuentes partidarias aseguran que San Martín tiene mejor diálogo con el concejal del PJ Gabriel Valdebenito, que con los propios ediles oficialistas.

Rossi, en cambio, es resistido por un sector de los trabajadores municipales y por algunos funcionarios del Ejecutivo, que lo critican en voz baja. No obstante, tiene el respaldo de la dirigencia de la UVAC.

Así, el gabinete no ha podido funcionar en forma cohesionada y eso repercute en la gestión. Y se percibe en la calle. El discurso de la falta de recursos es real, pero a veces suena reiterativo. Alonso no ha sido el único intendente que ha tenido que enfrentar complicaciones sociales y económicas. Además, hubo un incremento en los ingresos por la coparticipación, la Ley 2615 de renegociación de las concesiones de los yacimientos hidrocarburíferos y a raíz de una mejora en la recaudación propia, que es un mérito de la Secretaría de Economía. Es cierto también que aumentaron los gastos, pero hubo más recursos.

Si los dos primeros años fueron complicados para el Gobierno, los dos restantes serán iguales o tal vez más difíciles. A los problemas de gestión se sumará la puja por la intendencia. Y allí hay dos pesos pesados con ganas de recuperar la Municipalidad: el MPN y el PJ.

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