El Gobierno enfría el diálogo con la Mesa

El Gobierno enfría el diálogo con la Mesa
Julián Domínguez le anticipó a un grupo de ruralistas que no se sentará con la Mesa de Enlace completa. Está molesto con la proclama de Hugo Biolcati de "descabezar" al gobierno bonaerense. Y rechaza la invitación a reunirse con productores en un teatro.
Julián Domínguez tiene decidido congelar a la Mesa de Enlace. Al menos, eso es lo que les hizo saber esta semana a algunos dirigentes agropecuarios. En esas conversaciones, el ministro de Agricultura argumentó que sólo está dispuesto a buscar soluciones con la Federación Agraria Argentina (FAA).

Y explicó que el discurso de Hugo Luis Biolcati en el Rosedal, el 10 de diciembre pasado, el día que pidió "descabezar" la gobernación de la provincia de Buenos Aires, marcó un antes y un después en su opinión sobre los presidentes de las entidades.

El anuncio tiene dos antecedentes inmediatos: la famosa reunión en la que Domínguez les entregó subsidios a los productores federados del sur bonaerense y se comprometió a resolver problemas de chacareros santafesinos –a la que asistió Eduardo Buzzi– y el acuerdo firmado con dirigentes entrerrianos de esa misma entidad (un convenio elaborado junto a Alfredo De Angeli). Esas dos acciones provocaron fuertes discusiones en la cúpula rural. Cortocircuitos, al fin, que pudieron haberle caído de maravillas a Domínguez.

La relación con los dirigentes del agro, más allá de la estrategia oficial, está en el peor momento desde que asumió el ministro, tres meses atrás. La Mesa de Enlace convocó a una asamblea de productores de trigo para el próximo martes en el teatro Broadway. Le giró una invitación al ministro. Y le advirtió que, de no haber soluciones, podría disponerse un cese de comercialización, el noveno durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

¿Irá Domínguez al teatro Broadway? El jefe de la cartera de Agricultura no respondió la invitación. Pero en la sede de Agricultura creen que no. "El teatro Broadway no es el escenario para un ministro de Agricultura. El único escenario para el ministro es el campo", analizó ayer, frente a este diario, Haroldo Lebed, secretario ejecutivo de la Comisión de Desastre Agropecuario, uno de los colaboradores más cercanos de Domínguez.

Con o sin el ministro, los productores volverán a quejarse porque el mercado de trigo no funciona. Y denunciarán que eso ocurre como consecuencia de que los exportadores y los molinos no compran cereal, a la espera de que el Gobierno amplíe los cupos de exportación. Por ahora, el ministerio de Agricultura le concedió a Entre Ríos un cupo de 240 mil toneladas para que puedan vender los pequeños productores. Pero se estima que la producción de esa provincia es de un millón de toneladas. Y que sólo en Buenos Aires hay 3,5 millones de toneladas más.

También hay diferencias en las entidades. En primer lugar, difieren acerca de cómo se debería resolver la virtual desaparición del mercado de trigo. En la FAA, apuestan a la intervención estatal y a una junta nacional de productores al estilo canadiense; mientras que en la CRA y la Sociedad Rural confían en los mercados "sin obstrucciones".

La segunda controversia, sin embargo, puede llegar a tener más peso en el futuro. "Biolcati y Llambías apuntan a confrontar con el Gobierno porque tienen espalda para aguantar. Pero nuestros productores no pueden llevar adelante esa disputa, por más que quisieran, porque se funden", advirtió un dirigente buzzista de la cúpula de la Federación Agraria

Comentá la nota