El Gobierno dice que no perdió con Brasil

Pese a que la Argentina cedió en varios puntos del acuerdo, Boudou y la Cancillería rechazaron que la reunión haya sido un fracaso
Un día después de la reunión en la que los presidentes Cristina Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva se dedicaron reproches mutuos por las fricciones comerciales, el gobierno argentino buscó transmitir la idea de que el acuerdo con Brasil beneficia a ambas partes por igual.

Aunque reconocieron la existencia de tensiones, el ministro de Economía, Amado Boudou, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradia, negaron que el encuentro presidencial haya sido un "fracaso".

Ayer se conocieron más detalles del acuerdo firmado por los mandatarios, en el que la Argentina se compromete a no demorar más de 60 días el otorgamiento de licencias no automáticas (LNA) de importación para productos brasileños. Aunque el país ya debía cumplir ese plazo como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), empresarios y funcionarios brasileños denuncian que existen casos en los que las demoras llegan a los cinco o seis meses. De todos modos, el Gobierno logró que ese compromiso comenzara a correr en una fecha sin precisión: en el "inicio de 2010".

"Ayer volvimos de Brasil muy contentos por la reunión que mantuvimos, pero hoy nos enteramos de que, según los diarios, fue malísima", dijo Boudou, en un encuentro con 50 corresponsales de la agencia Télam en el interior. "Hay tensiones regionales -agregó-. Pero lo importante es defender la relación bilateral como lo hacemos."

Chiaradia también rechazó los titulares de algunos medios. "Tal vez no sea perfecto ni un éxito total, pero dentro de todo, es un acuerdo muy importante", afirmó. "No quiero decir que es espectacular ni que ganamos en la negociación, pero tampoco que es malísimo y que perdimos", sostuvo.

¿Qué ganó y qué perdió cada uno? El repaso de los ocho puntos del documento muestra que ambos debieron ceder, aunque Brasil pareciera haber conseguido un leve predominio en sus objetivos. El primer punto habla del plazo de las LNA, principal queja de los brasileños y una de las herramientas más usadas por el gobierno kirchnerista para proteger a la industria nacional y, de paso, abultar el superávit comercial. Pero también incluye dos reclamos argentinos: que el régimen sea más expeditivo para los productos perecederos y que se avise "con suficiente antelación" del establecimiento de este tipo de barreras. Como Brasil tiene su sistema totalmente informatizado, puede fijar licencias de modo casi automático, lo que produjo el mes pasado que varios camiones con productos perecederos se enteraran en la frontera de que no tenían el permiso para pasar.

Curiosamente, pese a ser grandes defensoras de la protección industrial y las LNA, dos entidades empresariales (la UIA y CAME, más cercana al Gobierno) emitieron ayer sendos comunicados -con diferencia de una hora- en respaldo a la gestión de la Presidenta en Brasil.

El segundo punto acordado por los gobiernos fue otro pedido de Lula: anuncia la ejecución de un monitoreo "estricto" para evitar el desvío de comercio. Desde hace varios meses Brasil va a las reuniones bilaterales con planillas que buscan demostrar que las medidas argentinas han provocado que sus productos sean desplazados por los chinos. La Argentina lo niega.

El tercer punto, la eliminación del visado consular en el comercio bilateral, también fue un pedido de Brasil. Luego se acordó reducir la lista de excepciones al arancel externo común (AEC), algo en teoría deseado por ambas partes, pero que también responde a un reclamo de la industria brasileña de bienes de capital.

El compromiso de agilizar el Protocolo de Compras Gubernamentales del Mercosur refiere, en cambio, a un proyecto que era demorado por Brasil y alentado por la Argentina, al igual que la mención al "mayor equilibrio en las relaciones económicas". Lula logró incluir un pedido de revisión de los valores criterio y procedimientos antidumping que aplica la Argentina, mientras que Cristina Kirchner consiguió la promesa de "perfeccionar los acuerdos entre privados", un esquema de negociación que es resistido por los brasileños.

De hecho, ayer Chiaradia cuestionó a los grandes industriales paulistas, férreos opositores a las LNA argentinas. "Algunos señores de San Pablo lo único que hacen es cuidar su bolsillo. No les importa nada el cumplimiento de las normas y hablan de manera descarada de incumplimiento por parte de los demás", dijo, luego de denunciar que "hay maniobras empresariales" de algunas compañías que piden licencias y no las usan, para evitar que su competencia aproveche el cupo acordado.

Lo que se firmó

* Licencias no automáticas: la Argentina se comprometió a no demorar más de 60 días la emisión de los permisos de importación para productos brasileños, tal como establece la OMC. Los empresarios de Brasil se quejaban por retrasos de hasta seis meses.

* Aviso previo: Brasil aceptó avisar antes de decretar este tipo de barreras. Como tiene su sistema informatizado, podía hacerlo en forma automática y eso provocó que camiones argentinos se enteraran de las medidas en la frontera.

* Desvío de comercio: a pedido de Lula, se acordó un monitoreo estricto para evitar que China aproveche la puja comercial entre ambos socios del Mercosur.

* Acuerdos entre privados : se perfeccionará el esquema, con mayor intervención de los gobiernos.

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