El Gobierno dice que Moreno salvó 563 mil puestos

La campaña de cierre de importaciones que Guillermo Moreno puso en marcha durante 2009 protegió no sólo a la industria nacional, sino también a 563.880 puestos de trabajo de la recesión económica. En el Ministerio de Industria difundieron ayer documentos que evidencian que las leyes anti-dumping y la aplicación de licencias no automáticas de importación resguardaron empleos en las industrias textil, maderera, de maquinaria y de bienes de capital.
El sector textil logró mantener a salvo más de 360 mil puestos de trabajo; el sector de muebles de madera, 60.400; y el de bienes de capital, 50 mil.

Además del factor defensivo en la industria nacional, el Gobierno destacó que esta medida impulsó el crecimiento de nuevos sectores, como el calzado deportivo. En el último año, una decena de empresas extranjeras anunciaron inversiones por 80 millones de dólares y crearon 4 mil puestos de trabajo.

La ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi, aclaró que las trabas a las importaciones fue positiva para la actividad y el empleo y que la evidencia está en las estadísticas oficiales. La funcionaria agregó que la producción textil inició 2009 con 62,6% de uso de su capacidad instalada y cerró el año con el 82,8%. Algo similar ocurrió con la producción de caucho y plástico, sector en el que se impusieron medidas anti–dumping al ingreso de neumáticos de China. La fabricación de neumáticos comenzó 2009 con una utilización de su capacidad instalada del 62,6% y cerró el año utilizando el 87%.

Cuando se desató la crisis financiera internacional en los Estados Unidos, el Gobierno decidió evitar una "avalancha" de importaciones que afectaran la producción local con precios tan bajos como poco competitivos. En octubre de 2008, la propia Cristina Fernández de Kirchner anunció la aplicación de un programa de protección a la industria nacional: licencias de carácter provisorias y disposiciones anti-dumping.

Pero a pesar de que desde la Casa Rosada se encarguen en enumerar las ventajas de ésta medida, lo cierto es también complicó la existencia de algunos sectores que dependen de la importación de piezas industriales para fabricar determinados productos.

Desde fines de 2008, los despachantes de aduana luchan con funcionarios aduaneros y de la secretaría de Comercio para que firmen los certificados de licencias no automáticas que permiten el ingreso de tornillos, telas y otras piezas de uso fabril.

Plantas autopartistas, de indumentaria, de electrodomésticos, de juguetes e incluso alimenticias vieron caer la producción local de algunos de sus artículos por la falta de insumos que llegan del exterior.

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