El Gobierno dice que no les da ayuda a piqueteros violentos

Randazzo dijo que "jamás pagaría" para que una organización social tenga armas.
El debate sobre el clientelismo y la financiación estatal de organizaciones sociales a las que se acusa de fomentar la violencia, acaparar armas y hasta tener vínculos con el narcotráfico siguió ayer provocando cruces entre funcionarios y referentes de la oposición.

Desde la Casa Rosada, Florencio Randazzo, calificó de "repudiables" la agresiones que sufrió Gerardo Morales la semana pasada en Jujuy pero desvinculó al Gobierno de los incidentes. "Jamás vamos a financiar una organización social para que tenga gente armada o sean concebidas como grupo de choque. Eso es un verdadero disparate", afirmó el ministro del Interior, que también consideró que "hay un componente de sobreactuación de algunos dirigentes que quieren sacar con esto algún rédito político" y pidió que "si alguien sabe de esta situación, tiene que denunciarlo a la Justicia".

El miércoles, Morales acusó en el Senado a la organización Tupac Amaru de actuar como una "mafia" que "gobierna" la provincia de Jujuy "aterrorizando a la gente" y apuntó a la "línea directa" que tiene su líder, Milagro Sala, con el matrimonio presidencial.

La bancada oficialista sumó su repudio al ataque contra el presidente de la UCR y apoyó el pedido de informes al Ejecutivo sobre el dinero que reciben las organizaciones sociales jujeñas y si tienen gente armada entre sus integrantes. Pero rescató la tarea social y rechazó la pretensión de vincular al Gobierno con la violencia.

Ayer, el diputado radical jujeño Miguel Giubergia, fue el primero en salir al cruce de Randazzo: "Pasaron casi siete días desde la agresión y el ministro del Interior se despierta recién ahora. Hubiera sido mejor que siguiera escondido", respondió. "Le aviso a Randazzo que ya hicimos la denuncia en la Justicia Federal de mi provincia", continuó. Y remató: "No cabe en la cabeza de ninguno de los que fuimos agredidos sacar rédito político de esta grave situación. El que busca sacar ventaja, usando el clientelismo, es el Gobierno, que financia sin ningún tipo de control a los piqueteros amigos".

En tanto el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, volvió a reivindicar a Sala al remarcar que gracias a la tarea social y las viviendas que construye la Tupac "perdió espacio la lacra del clientelismo político, el narcotráfico y los grupos mafiosos". También dijo "entender" que "a las estructuras políticas conservadoras de esa provincia les moleste una organización social que ya no tiene ningún tipo de ataduras clientelares".

Luis D'Elía negó cualquier vinculación de los grupos piqueteros con la violencia y aseguró que los "únicos que ejercen violencia, que matan y asesinan" o "crean un escuadrones de la muerte para moler a palos a los indigentes" son los "terroristas de derecha". Y se lamentó de que en esta sociedad "vale más un huevazo contra un blanco que la vida de un indio".

El líder de Quebracho, Fernando Esteche, también defendió a Sala y negó que su agrupación tenga armas de fuego. Mientras el legislador porteño kirchnerista Juan Cabandié acusó a la dirigencia opositora de "promover un golpe de Estado". En términos similares, el diputado K Edgardo Depetri, afirmó que Morales y Elisa Carrió azuzan el "clima destituyente".

Anoche, en San Salvador de Jujuy, el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, donde se produjo el ataque contra Morales, realizó una marcha por la paz.

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