El Gobierno destinará 10 millones de pesos para combatir una plaga de "tucuras"

Los insectos, parecidos a las langostas, causan estragos en los cultivos de maíz, soja y girasol repartidos en la provincia de Buenos Aires a causa de la sequía y las altas temperaturas.
Es en el marco del paquete de medidas para el sector anunciadas por Cristina Fernández de Kirchner durante la última semana.

El gobierno nacional destinará 10 millones de pesos para combatir una plaga de "tucuras", insectos parecidos a las langostas, que causa estragos en los cultivos de maíz, soja y girasol de cientos de miles de hectáreas de la provincia de Buenos Aires a causa de la sequía y las altas temperaturas.

Para combatir esta plaga, prácticamente ausente en la región desde hace décadas, el gobierno nacional destinará 10 millones de pesos, según anunció esta semana la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, junto a otras medidas para el sector agropecuario.

"En Buenos Aires tenemos la plaga de la tucura que está causando estragos, ya hay 500.000 hectáreas afectadas; hemos dado una suma de 10 millones de pesos a la provincia de Buenos Aires para ayudar en el combate", señaló la jefa de Estado.

El fin de semana pasado, el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Emilio Monzó, recorrió los partidos de Laprida, Coronel Pringles y Olavarría, tres de los más perjudicados, acompañado por los intendentes y productores locales.

Monzó sostuvo que "el año que viene tenemos que actuar en forma preventiva tanto el sector agropecuario como nosotros, el sector político" para hacer frente a este problema.

Por su elevada capacidad de multiplicación, su voracidad y su régimen alimentario vegetariano, en condiciones naturales adecuadas, las tucuras puedan convertirse en serios enemigos de la producción agrícola, advierten los especialistas.

"De acuerdo a nuestros monitoreos, la tucura encontrada es Dichroplus maculipennis", indica María Laura de Wysiecki, investigadora del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (dependiente del Conicet y de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata).

La especie, conocida como "tucura de alas manchadas", ha sido considerada históricamente por el agro argentino como la más dañina, dado que puede trasladarse a distancias de hasta 40 kilómetros.

Según un relevamiento de la cartera agraria bonaerense, además de Coronel Pringles, Laprida y Olavarría, los partidos más afectados hasta la actualidad son Azul, Bahía Blanca, Benito Juárez, Bolívar, Coronel Dorrego, Coronel Suárez, General Alvear, General Lamadrid, Guaminí, Monte Hermoso, Tandil, Tapalqué y Tres Arroyos.

Para enfrentar a esta plaga de, los expertos recomiendan que los productores afectados realicen un tratamiento en bloque en potreros de campo natural, pasturas de más de un año y otros focos tales como banquinas y vías férreas.

"Para esto se pulverizan los campos de pastoreo con mucha infestación y los potreros agrícolas de manera periférica, para evitar el ingreso desde lotes vecinos", explica Roberto Botting, protesorero de la Asociación de Productores de Benito Juárez.

"Se mueven en masa e ingresan a las cabeceras de los potreros agrícolas desde otros lotes de uso ganadero o en los que no se ha realizado remoción de suelo en los últimos años", detalló Botting.

Pero una vez que acabaron con las pocas pasturas que quedaban en pie en el Sudoeste bonaerense, las tucuras pasaron a los cultivos, revelaron desde el Movimiento CREA.

"La explosión poblacional de esta campaña se produce después de varios años de sequía y por haber prevalecido sobre sus enemigos naturales, parásitos y predatores, que las controlan biológicamente", explica De Wysiecki.

La tucura fue una plaga importante en los ’80, cuando la mayor parte de los campos se dedicaba a la ganadería, pero el avance de la agricultura con labranzas y los tratamientos con insecticidas clorados redujeron mucho su incidencia.

Sin embargo, en los últimos años el avance de la siembra directa sin remoción de suelo y las primaveras secas provocaron un gradual avance de la plaga, aunque dentro de niveles tolerables", apunta De Wysiecki.

Pero a fines de 2008 hubo una explosión poblacional detonada por los fuertes calores de noviembre, que aceleraron la eclosión de los huevos.

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