El Gobierno cumple con una promesa de Zapatero

Por Hugo Alconada Mon

WASHINGTON. En los tiempos de tensión bilateral que corren, con reunión entre Cristina Kirchner y José Luis Rodríguez Zapatero incluida, el gobierno argentino cumplió con una promesa hecha a Madrid, al recomendar formalmente que España fuera invitada a la próxima cumbre del G-20 que debatirá en esta capital sobre la crisis financiera global.

La sugerencia fue planteada por el embajador ante la Casa Blanca y futuro sherpa de la Presidenta en la cumbre, Héctor Timerman, durante la reunión que mantuvo el viernes con Dan Price, consejero adjunto de Seguridad Nacional para Asuntos Económicos, y los embajadores de los otros 19 países citados para la cumbre.

La convocatoria comenzó a definirse durante la reunión que los presidentes George W. Bush y Nicolas Sarkozy mantuvieron aquí semanas atrás. Luego, la Casa Blanca convocó a todos los miembros del G-20, lo que causó revuelo inmediato en España.

Hoy, la octava economía del mundo, España, quedaría afuera, aunque Rodríguez Zapatero ?distanciado de Bush? expresó su interés por participar y cosechó los respaldos de Sarkozy, del premier británico, Gordon Brown, y del presidente de la Comisión Europea, José Durão Barroso, a lo cual se sumó anteayer la Casa Rosada con su "sugerencia".

Pero la Casa Blanca no prevé ceder a la presión. Según explicó un vocero a La Nacion, su negativa responde a una simple cuestión de fijar los límites de manera precisa: "Si se convocaba a España por fuera del G-20, otros países podrían reclamar que también quieren ser invitados ".

Además de los líderes del G-20 ?creado en 1999 en respuesta a las crisis de fines de los 90 y al ascenso de algunos países emergentes?, la cumbre también incluirá al secretario general de las Naciones Unidas (ONU) y a los directores del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial y del Foro de Estabilidad Financiera.

La primera reunión preparatoria se llevará a cabo en San Pablo el fin de semana próximo, con los ministros de Economía del G-20. Luego, el jueves 13, los sherpa ?término con que se conocen a los delegados personales que designa cada mandatario? y los secretarios de Finanzas de cada país se reunirán en Washington para debatir y acordar las propuestas que cerrarán los presidentes.

La cumbre en sí comenzará el 14, cuando las delegaciones se congregarán para un cóctel en la Casa Blanca. Allí se quedarán los mandatarios para una cena de trabajo, mientras que el resto se irá al Tesoro.

El sábado 15 habrá dos sesiones plenarias "sin precondiciones", un almuerzo de trabajo y el cierre que se espera que incluya un informe común sobre, según Timerman, "las causas, el diagnóstico, las medidas correctivas de la crisis y preventivas de nuevas crisis".

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