El gobierno del Chaco dice que se redujo un 25,2% la cantidad de hogares bajo la línea de pobreza

El gobierno del Chaco, a través de convenios suscriptos con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), ha implementado una Encuesta Provincial Trimestral a Hogares por Microregiones (EPTHO). Los primeros resultados estarán disponibles a mediados de Enero de 2009 y corresponderán al Cuarto Trimestre del 2008. Pero un análisis del comportamiento de la línea de indigencia y de pobreza para el Gran Resistencia, muestra una significativa reducción de los mismos si se comparan el primer semestre de 2007, con el del 2008.
La directora de Estadísticas y Censo de la Provincia, Olga Maria Agusto explicó que se redujo un 25,2% la cantidad de hogares bajo la línea de pobreza, comparando los primero seis meses del año pasado con los de este año. “Los hogares bajo la línea de pobreza alcanzaban al 34,1% en el primer semestre del 2007, mientras que a junio de este año se ubican en el 25,5%.

“En tanto las personas bajo la línea de pobreza, pasan del 45,6% en la primera mitad del 2007, a 35,4% en los mismo meses del 2008, representando una reducción de 22,4%” explicó y agregó que en ese periodo los indicadores de indigencia, también presentan tendencia negativa.

Además, según contó, los hogares bajo la línea de indigencia se redujeron un 39,0% pasando de 15,4% a 9,4% y que las personas bajo esa línea disminuyeron en 8,5 puntos.

En forma general Agusto remarcó que “se observa que la Región Noreste (Gran Resistencia, Corrientes, Formosa y Posadas) presenta los niveles más altos de Pobreza e Indigencia tanto en cantidad de Hogares como de Personas, alcanzando al 23,3% de Hogares bajo la línea de Pobreza”. Y que esos datos representan al 32,8% de personas bajo la misma línea, donde el Gran Resistencia, para tiene 25,5% de hogares y 35,4% de personas bajo la pobreza.

En lo que hace a la Indigencia, Agusto destacó que la Región Noreste alcanza a 7,4% de hogares y a 10,8% de personas, “en tanto el Gran Resistencia presenta valores de 9,4% de Hogares y 14,6% de personas”.

La obtención de datos

En relación a los indicadores que existen actualmente Agusto explicó que “cualquier otro criterio que se utilice para la medición de indigencia y pobreza, dará necesariamente resultados diferentes” y remarcó que para corroborar la veracidad de cifras de indicadores hay que analizar cuales son esos criterios, que metodología utilizan y que supuestos llevan implícitos sus resultados, como así también la fuentes básicas utilizadas para su elaboración. “Si no se conocen dichos elementos, todo resultado y afirmación será seguramente puesta en duda por los usuarios que utilicen dichas mediciones” aseguró.

Detalló que el concepto de ‘línea de indigencia‘ (LI) procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. “De esta manera, los hogares que no superan ese umbral, o línea, son considerados indigentes”. Y que para calcular la línea de pobreza es necesario contar con el valor de la CBA y ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.). Agregó que para ampliar o expandir el valor de la CBA se utiliza el ‘coeficiente de Engel‘ (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia.

Para determinar dicha Canasta, se consideran inicialmente los valores recomendados por los nutricionistas respecto de las cantidades mínimas de calorías y otros nutrientes y que realizan actividades de diferente intensidad. “Si el ingreso es inferior al valor de la canasta se considera que el hogar, y los individuos que lo componen, se hallan por debajo de la ‘línea de indigencia‘ ese mes” afirmó la directora.

Y resaltó que los resultados no son expandibles a otras áreas, urbanas ni rurales, en virtud de que la muestra ha sido diseñada para los aglomerados urbanos de Resistencia Barranqueras, Fontana y Vilelas.

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