El Gobierno calificó de "salvaje" e "inmoral" la protesta

Esos términos empleó el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, al referirse al paro que llevan adelante los autoconvocados de la sanidad.
El nuevo intento del arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, por destrabar el grave conflicto que enfrenta al Gobierno y a los médicos y empleados autoconvocados de la sanidad podría volver a fracasar.

En la reunión que mantuvo el prelado el último viernes con los referentes de los profesionales, éstos dejaron entrever que están dispuestos a flexibilizar su reclamo y aceptar una mejora salarial escalonada, cuando días atrás la postura estaba cerrada en la exigencia de una recomposición de 250 pesos en la base de cálculo (el 100 por ciento). No obstante, imponen como condición que el aumento inicial en la base de cálculo sea de 100 pesos (para llevarla a 350 pesos) y seguir dialogando en los próximos meses hasta recomponerla en un 100 por ciento y fijarla en 500 pesos. Además, pretenden la incorporación de 3 mil contratados hasta fin de mes, el blanqueo de las sumas en negro, el 82 por ciento móvil a jubilados y el pago del ítem por Insalubridad.

Ese mismo día, los autoconvocados de la salud ratificaron en una asamblea el paro por tiempo indefinido en los hospitales, que mantiene paralizada la atención de los consultorios externos y cirugías programadas desde hace dos largos meses.

Mientras tanto, el Gobierno parece determinado a no ceder a los reclamos salariales y, en los últimos días, salió a cuestionar duramente el plan de lucha de los médicos tucumanos. El jueves pasado, el gobernador José Alperovich los acusó de tener "de rehén a la gente humilde" y el ministro de Salud, Pablo Yedlin, denunció que la protesta "está politizada".

"Una medida de fuerza salvaje"

El titular de la cartera de Gobierno, Edmundo Jiménez, otro de los interlocutores del Ejecutivo en las negociaciones con los autoconvocados, no se quedó atrás y ayer echó "más leña al fuego, tildando de "salvaje" e "inmoral" a la medida de fuerza que lleva adelante el sector.

"Este es un tema que escapa a cualquier tipo de reclamo y petición, es una medida de fuerza salvaje porque está afectando desde hace mucho tiempo a los que menos tienen", disparó el funcionario, en declaraciones a EL SIGLO.

Jiménez recordó que "cuando el cardenal Jorge Bergoglio dice, con justa razón, que es inmoral la pobreza, también se refiere a situaciones como esta, en la que se está presionando con la situación los pobres en defensa de intereses individuales. Eso es lo que están haciendo los autoconvocados, en una actitud de utilizar a los más humildes para presionar al Gobierno en defensa de intereses sectoriales, lo que también es inmoral", sentenció.

El titular de la cartera política consideró que "hay muchas formas de reclamar, pero nunca se lo debe hacer poniendo los intereses individuales por delante de la gente, dejando sin salud durante dos meses a la población más vulnerable y que solamente puede acudid a hospitales públicos porque es pobre. Esto es lo más grave de esta situación", insistió.

El Ministro de Gobierno dijo que el Poder Ejecutivo todavía no fue convocado por el Arzobispado a la reunión con los autoconvocados prevista para el próximo jueves, a las 16.00. "Estamos a la espera de una invitación y estamos dispuestos a concurrir, si es que monseñor Villalba lo pide, porque estamos de acuerdo en su vocación de llamar al diálogo", acotó.

Sin embargo, Jiménez no se mostró demasiado optimista respecto a que en la nueva audiencia con el Arzobispo se logre superar el conflicto. "Este tipo de posturas irracionales de los médicos me impide realizar una especulación para saber si se superará o no el conflicto en el corto plazo", espetó.

No habría una nueva oferta

Además, dejó entrever que el Ejecutivo no está dispuesto a mejorar el ofrecimiento realizado el pasado 15 de septiembre, en la última reunión entre las partes, con Villalba como mediador. "Lo que el Gobierno puede dar en materia de ofrecimiento salarial es lo que ya lo ofreció en la anterior reunión con el Arzobispo e implica un esfuerzo presupuestario enorme para la provincia", enfatizó.

Sobre el mismo tema, recordó que "también hay que sumar el hecho de que los otros gremios también quieren un aumento y si se otorga a los autoconvocados una mejora también habrá que hacerlo con los demás estatales, por lo que hay que ser muy responsables".

Como se recordará, la última oferta salarial del Ejecutivo consistía en un aumento de 20 pesos en la base de cálculo, que se utiliza para establecer el básico de la sanidad, llevándola de los actuales 250 pesos a 270 pesos, el compromiso para avanzar en la titularización de 1.500 contratados antes de fin de año y una propuesta para seguir discutiendo una mejora escalonada en los haberes.

Cuando este diario le recordó que los trabajadores de la sanidad estarían dispuestos a flexibilizar sus planteos, el funcionario admitió: "Escuchamos que están dispuestos a un aumento escalonado, pero pretenden una cifra que el Gobierno no puede dar". Además, Jiménez lanzó.

"Lamentablemente, este sector no tiene mandato ni representatividad, no están trabajando de manera orgánica y mientras algunos de los voceros de los autoconvocados dicen una cosa, después salen otros y dicen todo lo contrario. Cuando hay este tipo de contradicciones se dificulta el diálogo y no se puede dar una respuesta", concluyó.

Nuevas protestas

Mientras el Gobierno critica y amenaza a los trabajadores de la salud, estos seguirán adelante con el plan de lucha en reclamo de salarios dignos y estabilidad laboral.

Desde mañana, retomarán el paro con asistencia a los hospitales y volverán a protagonizar "ollas populares", abrazos simbólicos, asamblas y cortes de calle al frente de los hospitales y CAPS.

Además, el miércoles volverán a participar de una "marcha blanca" a la plaza Independencia.

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